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1ª Carta a los lectores según Cazarabet
La gelada de 1956.
El escritor de la "gelada".
El libro, cómodo de leer en cualquier sitio y lugar, por su pequeño formato se lee con facilidad, intensidad, ganas y muestra cómo fueron aquellos días y sus consecuencias. Los olivos se convirtieron en las principales víctimas de manera directa, pero luego estaba el sobrevivir con dignidad y el enfrentarse al día adía. Rajadell nos cuenta esa lucha y nos describe los momentos de la helada como si él la hubiese presenciado. Sin duda, este periodista de El Heraldo, ha hecho algo más que un buen trabajo con este libro. Hay que tener muy en cuenta este libro, esta crónica periodística, si se quieren entender muchos reflejos de hoy en día que lo son por aquellas distantes circunstancias.
El escritor y periodista. Lluís Rajadell, es hijo de la Vall-de-roures y licenciado en periodismo; pero además Rajadell es escritor. Para llegar a donde ha llegado, Rajadell, dejó la agricultura y estudió el oficio de contar aquello que pasaba. Pronto publicó diversos artículos en periódicos y revistas comarcales hasta que dio el salto profesional a los medios de comunicación, concretamente al periódico La Comarca y posteriormente al Heraldo de Aragón. Sus columnas, noticias y artículos los escribe básicamente en castellano, pero también con el catalán, que es su lengua madre. El català es la lengua que utiliza como escritor en sus obras narrativas, éstas en su mayoría están editadas por la Asociación Cultural del Matarranya.
Las voces que recoge Rajadell sobre " la gelada".
El relato del kilómetro 12.
Un lugar solitario y solicitado
LOS ESTRECHOS DEL BORDÓN.
La tarde era prolongada como sólo lo saben ser las tardes de verano. Salimos de Mas de las Matas y vamos a buscar el contraste que es el paisaje que rompe en Bajo Aragón y el Maestrazgo. Como si fuésemos un cuchillo atravesamos Castellote y nos dirigimos, por la carretera a Cantavieja poco antes de llevar al punte del pantano cogimos el desvío asfaltado a la izquierda. Nos dirigimos a la aldea de El Perogil, una aldea muy bien cuidada, pero amenazada por la inminente subida del pantano de Santolea.Hay una especie de camino que nos lleva hasta la ribera del río Bordón.
Empezamos a remontar incluso por dentro del río… el agua nos refresca los pies cansados de pisar hormigón y asfalto. Estamos ya en el término municipal de Las Planas de Castellote y a la altura de la Masía de El Huergo y del llamativo molino de aceite que nos muestra el paso de varias épocas de trabajo en la extracción del líquido oro.Hay otro molino, harinero, pero ya es víctima de las ruinas, maleza…
Seguimos hacia arriba y ya divisamos una especie de cañón. Dos verticales roqueros y delante una especie de poza con más diámetro que profundidad. Si nos adentramos por aguas más frías y profundas nos acercamos a un puente y una especie de pequeño azud. Una humilde cascada nos invade de un estimulante rumor que incluso nos relaja. Miramos hacia arriba, es realmente bello. Remontamos por la ribera y el lateral del acantilado. El río dibuja en el roquedal un paisaje cercano a la silueta de una serpiente despierta y desafiante, muy diferente. Desde la ruta paralela al Bordón vamos divisando vistas pletóricas de la zona. … todo parece tan pequeño y grande a la vez…. Un buitre solitario parece dibujar la silueta del río. Las corrientes de aire le mantienen inquieto y solitario. Ahora nuestra asignatura pendiente, como exploradores de nuestro propio territorio, nos queda realizar este mismo recorrido entre los estrechos roqueros y las frías aguas de un humilde río que encuentra su muerte en el propio pantano de Santolea.
PEROGIL Es una aldea entre dos ríos: el Guadalope, el Bordón y ante un pantano que ahogó tantas esperanzas como sueños y tierras cultivadas, el de Santolea. Perogil es una humilde masada que pertenece a la villa de Castellote.
EL HUERGO Es una masada a pies de los estrechos del Bordón (conocido también como El Regatillo)….está ligada muy estrechamente a la Masía de Blasco (en un alto al otro lado del río en el que se asienta El Huergo) y a la de Perogil. El Mas de Huergo se encuentra a dos kilómetros de la población de Las Planas.Esta masía es el conjunto de edificios. Resalta un torreón de planta rectangular, todo de piedra y con tres alturas, es parte de la casa principal de la masía. Delante una plaza grande y con aspiraciones a perdurar en la historia.En esta masía se cultivaba cereal, vid, aceite, legumbres y no pocos frutales. Alrededor crecen carrascas y pinos.En el cultivo de la vid se logró cosechar muy buena uva que dio un vino muy apreciado en la zona…hoy en Las Planas todavía funciona, a muy buen ritmo, una planta que elabora un muy apreciado vino.En los alrededores de El Huergo se criaban moreras que alimentaban a los hambrientos gusanos de seda que eran un importante económico a los ingresos más tradicionales de la típica economía de la lana y de la agricultura. Había un molino de aceite, varias casas acondicionadas para elaborar vino, un molino harinero y un horno de leña. Los vínculos con el exterior, animando a las transacciones comerciales (El Huergo siempre había sido un poco el “motor económico" de la zona) de una forma mucho más fluida, experimentaron un cambio con la construcción y puesta en marcha del túnel de Castellote. La construcción del puente de Perogil ya animó a poco…. La masía tiene un camino carretero que llega hasta la plaza y una senda que sigue hasta el puente del río de piedra. Allí hay un azud del que sale una acequia que lleva agua a El Huergo. El paso del tiempo de esta masía camina paralela a la de Castellote…compras, permutas y cambios hicieron que muchas tierras pasaran a manos de los labradores del Mas de Huergo. Así el paso de las guerras también dejaron huella en esta masía y en los alrededores.
Un libro extraudinario
El escritor Ávila Granados nos acompaña al mundo Celta
Estrenamos hoy la sección de entrevistas con una conversación con el escritor Jesús Ávila Granados. Con él además indagamos en el mundo de la historia y en el de las ediciones, ya que Granados es un prolífico escritor al que podríamos calificar como un hiperactivo de las letras y la investigación.
El mundo de investigación antropológica de Ávila Granados. Valores antropológicos de los pueblos y gentes. Nos habla del paso de los celtas por Aragón y de su libro: “La mitología celta”.Jesús Ávila es un escritor que ha explorado muchos pueblos y civilizaciones y lo ha hecho con sigilo y silencio. Este escritor e investigador es autor de obras tan singulares como: “Rutas de España” (Enciclopedia de 8 volúmenes editada por Planeta); la trilogía: “La mitología templaria”; “La mitología cátara” y “La mitología celta”; editada por Martínez Roca; “Enclaves mágicos de España” (Ed. Planeta)… o la novela “La profecía del laurel”…Ávila Granados disfruta de su trabajo en todas sus dimensiones por eso no duda lo más mínimo cuando tiene la oportunidad de ser entrevistado y difundir los frutos de sus investigaciones.
Siéntese, querido lector, porque nos vamos a sumergir en los tiempos de los celtas teniendo a Ávila Granados como guía. El escritor nos explica quienes fueron los celtas: “Los celtas surgieron a mediados del II milenio antes de Cristo, en el corazón de la Europa alpina, durante el cambio entre las edades del Bronce y del Hierro, protagonizando la gran revolución de la Agricultura, y consolidando la transformación progresiva de una mentalidad nómada por otra sedentaria, al tener que trabajar la tierra y el fomento de una ganadería, desconocidas hasta entonces. También trabajaron los recursos naturales, como fue la sal; de ahí la ciudad de Salzburgo, en Austria, que debe su nombre a este valioso mineral para el ser humano y los animales”. Nos interesa sobremanera cómo fueron los celtas de Aragón:”Desde los Alpes, los celtas, y en progresivas oleadas, se fueron extendiendo por todo el continente, y en todas las direcciones y penetrando en la península Ibérica por los Pirineos, hacia el siglo X a.C. La mayoría de las tribus celtas de Iberia se dirigieron a poniente, donde quedaron extasiadas al contemplar la ‘muerte’ del astro rey, en el horizonte del Mar de las Tinieblas (Atlántico), en Finisterre; Mientras tanto, un grupo prefirió quedarse en el Pirineo catalán…. y otros descendieron por el valle del Ebro, desde Navarra, escogiendo las tierras de Aragón, colonizando las tres provincias aragonesas. Estos pueblos constituyeron más tarde (s. VII a.C.) lo que ha dado en llamar la ‘Celtiberia Nuclear’, formada por cinco tribus: pelendones, arévacos, lusones, belos y tilos, y dominando un territorio que se corresponde con las actuales provincias de: Zaragoza, sur de Huesca, Teruel…” Todas las civilizaciones nos han aportado algo, ¿qué nos aportaron los Celtas que se instalaron en esta zona? . “A los celtas de Iberia, en general, les debemos infinidad de aportaciones; entre las cuales: el desarrollo de una ganadería, que aprovechó las vías pecuarias de una trashumancia intensiva; la construcción de neveras naturales, para la elaboración del hielo sólido, para la mejor conservación de alimentos y medicamentos; las barracas de agricultor, esas modestas construcciones, realizadas con piedra seca sin argamasa; fueron excelentes agricultores, quienes conocían a la perfección los secretos de los cultivos; fue la primera civilización que calzó pantalón, en los hombres, los celtas en Aragón, los belos, en el valle del Jalón, crearon los primeros lagares para la elaboración del vino, de la variedad garnacha; templaban sus armas de hierro en las fuentes del Queiles” Pero además rendían culto, “supieron adorar a las montañas, bosques, ríos y piedras sagradas, al conocer los puntos de energía terrestres, etc. Gracias a los elevados conocimientos culturales y científicos que alcanzaron sus sacerdotes más célebres (druidas), el pueblo celta amó la Naturaleza, en todas sus formas y dimensiones….”Pero los celtas , cómo se comportaban con la naturaleza. Nos lo explica Ávila Granados: “sólo cazaban el animal que necesitaban para el consumo familiar, cuando no disponían de reses en cabaña propia para ello, al encontrarse de trashumancia. Al estar sus vidas tan vinculadas con las fuerzas de la Naturaleza, los ciclos anuales influían muy notablemente en sus fiestas y tradiciones. Por ejemplo, los solsticios y equinoccios marcaban las pautas de comportamiento de la sociedad celta hispana, de forma especial en sus vinculaciones con el medio agrario…”. Parece ser que conservamos algunas de estas costumbres y tradiciones: “no debemos olvidarnos de la fiesta de Todos los Santos, durante la cual la sociedad celta rendía un justo homenaje a los guerreros caídos en combate, y cuyas almas alcanzaban el ‘walhala’ (paraíso celta)… Otra festividad que ha llegado a nuestros días, de origen celta, es la de las hogueras de San Juan, en la cual se iluminaba la noche más corta del año (solsticio de verano), para que la luz solar brillase todavía más en la oscuridad nocturna. También debemos recordar la subida del Mayo; otra fiesta que ahonda sus raíces en el solsticio estival. El pasar el fuego pisando las brasas ardiendo, prueba que debían superar los jóvenes que querían convertirse en guerreros, también en la noche del solsticio de verano…. La Iglesia católica hizo lo posible por usurpar buena parte del amplio acervo cultural celta, y hoy celebramos fiestas cristianas, siendo calificadas éstas como paganas”.
La vida social y la estructura política tuvieron en los Celtas, según explica este escritor, su importancia: “El pueblo celta se levantaba sobre un sustrato humano de igualdad social, en grupos, clanes o tribus. En el estrato más superior se encontraba la clase sacerdotal de los druidas, que eran los magos; los druida… administraban justicia y decidían la paz y la guerra; Debajo estaría el reyezuelo de la tribu, que debía obediencia y respeto al druida”. Mientras tanto políticamente se organizaban: “la estructura política se desarrollaba en torno al consejo de sacerdotes, formado por los druidas, bardos, vates y amdaurs, quienes establecían las pautas de comportamiento del resto de la tribu, asentada en poblaciones, castros, poblados o aldeas; los conocimientos culturales y filosóficos de los druidas establecían la forma de vida de toda la sociedad celta; ellos eran los jueces, los máximos responsables del desarrollo del grupo” La economía siempre ha tenido un peso importante. ¿Cómo era en los Celtas?. “Los celtas fueron excelentes comerciantes; sus variados productos manufacturados lograban cambiar con los mejores objetos que llegaban del Mediterráneo oriental, portado por los barcos griegos y fenicios. Los caballos y armas celtas eran muy codiciadas por estos pueblos…. El vino celta, elaborado en los lagares del valle del Jalón por los belos, llegaba a los puertos de la costa catalana y levantina, para ser intercambiado por los productos de importación griegos y fenicios, gracias a la colaboración de las tribus iberas del litoral (ilercavones)” Nos sorprende la respuesta de Ávila Granados sobre la condición de la mujer celta. “sorprenderá si le digo que igual o más todavía; para los celtas, hace tres mil años, la mujer era el eje de la vida social y familiar, recordemos que se trataba de una sociedad matriarcal, en la cual el hombre era quien debían aportar la dote en el matrimonio…… También en los combates, las mujeres celtas alcanzaron tal fiereza, que las legiones romanas que lucharon en las guerras cántabras y astures, intentaban rehusar enfrentarse en combate con ellas…”Aragón todavía hoy, ya en pleno siglo XXI, es un reflejo del paso de la cultura celta. “Aragón está preñado de ritos y tradiciones de raíces en la civilización celta. Esta cultura, fue exterminada primero por las legiones romana, y después usurpada por el cristianismo… todo esto lo podemos comprobar al visitar museos como el de Sabiñánigo, en Huesca, o en lugares del río Martín, en el interior de Teruel”. Nos vamos ahora de ruta, con Ávila Granados, por la herencia geográfica que dejaron los celtas de Aragón: “destacaría, en primer lugar, Cornudella, en la comarca oscense de la Ribargoza; verdadero ‘drunemeton’ (bosque sagrado), donde los magos druidas impartían sus enseñanzas a un noviciado…. Recordemos que la enseñanza fue de carácter obligatorio y gratuito para los celtas, lo cual nos dice mucho de la sensibilidad de esta civilización por transmitir a las jóvenes generaciones los saberes del Cosmos, la Naturaleza y el Hombre. Otras zonas aragonesas que evocan su peso cultural de origen celta serían el Matarraña, la Sierra de Albarracín, la comarca de Calatayud, las Cinco Villas, el Bajo Aragón, el Maestrazgo turolense, la Sierra de Gúdar, Montalbán y el valle del río Martín, el Somontano de Barbastro, el Serrablo y la Jacetania”. Nos acercamos también a la religión y a las costumbres religiosas de los celtas:“Los celtas de Iberia, en general, creían en la reencarnación del alma. Para los pueblos celtas, el alma no moría, sino que, después del fallecimiento del cuerpo, su espíritu se alojaba en otros cuerpos. La meta final era el mítico reino de Avalon (tierra de los manzanos en flor), lugar sobrenatural donde los magos druidas enseñaban a superar los temores humanos.Los celtas eran ‘venatores lapidum’ (adoradores de las piedras; de ahí el carácter sagrado de algunas de ellas, como los menhires, los dólmenes o los crómlechs, construcciones de carácter funerario, muy abundantes en la provincia de Huesca y algunos puntos del Bajo Aragón y el Matarraña.El panteón celta esta presidido por Odín, su más antigua divinidad. Los celtas creían en un paraíso y también en un infierno, llamado ‘Ifurin’, lugar terriblemente frío, a donde se condenaban a los criminales y traidores” Ávila Granados recuerda: “la historia del pueblo celta, al no existir documentos o grabados escritos, hay que seguirla por las evidencias, de las tradiciones, de las leyendas y ritos y fiestas conservados a través del tiempo y el espacio, y, en este sentido, Aragón es una excelente fuente de documentación sobre esta singular civilización, a la que tanto debemos, en todos los sentidos”. Esta civilización, nos preguntamos, ¿era una civilización de guerreros?. “Los celtas que alcanzaron la península Ibérica, allá por el siglo X a.C., sí eran de naturaleza guerrera, gentes rudas, acostumbradas a temperaturas muy bajas y a medios de supervivencia muy extremos y rigurosos. Pero, con el paso del tiempo, como ha sucedido con otras muchas culturas que nos han colonizado, se fueron dulcificando en sus formas de comportamiento. Tal es así, que la economía, la explotación de los recursos naturales, la calidad de vida…, se antepuso a cualquier lucha, la cual los druidas intentaban todo lo posible por evitar; gracias a ellos, nuestro país alcanzó un grado muy alto de calidad, mucho antes de la llegada de los romanos; recordemos que el tradicional ‘Camino de Santiago’, la ‘Vía de la Plata’, o incluso la ‘Vía Augusta’, ya fueron definidas por los celtas, mucho antes que los romanos; éstos lo que hicieron fue mejorar las vías en forma de calzadas, con puentes, túneles, aceras para los peatones, etc. Fue con la invasión romana, a partir del año 218 a.C., tras el desembarco en Ampurias de las legiones, cuando los pueblos autóctonos celtas de Iberia, se vieron obligados a rodear sus ciudades, castros, poblados y aldeas con murallas; lo mismo sucedió con los iberos”. ¿Coincidieron celtas e Íberos? “Los poblados iberos son, en efecto, mucho más numerosos que los celtas; pero en Mazaleón, cerca de la ermita de San Cristóbal, al otro lado del río Matarraña, se da una circunstancia: la existencia de un castro celta a pocos metros de distancia de un poblado ibero, lo cual confirma nuestra opinión que, tales colectivos socio-culturales debieron coincidir y convivir en el tiempo y el espacio, respetándose como complementarios en sus formas de vida: unos, los celtas, dedicados a la agricultura y a la ganadería y las formas de pastoreo agropecuario, mientras que los iberos fueron hábiles artesanos y comerciantes. Gracias a ellos, los celtas del interior de Aragón pudieron llevar sus valiosas mercancías hasta las costas del Mediterráneo hispano, para ser intercambiadas por los novedosos artículos manufacturados que traían los griegos y fenicios”.Els mestres de la República
Cuando leer es algo más que un placer
Literatura y Memoria Histórica
Las "Artes y letras" con Heraldo y Antón Castro.
ARTES Y LETRAS.
El periódico Heraldo de Aragón inserta todos los jueves del año periodístico un suplemento dedicado a las letras y al arte. El suplemento está dirigido por Antón Castro y es de una objetividad y fiabilidad que roza la exquisitez. Les recomendamos su lectura o su recorrido con paradas en los artículos y columnas que más nos interesan. Tengo bajo mis ojos lectores al nº 207.
La portada ya es sugerente y nos afana en querer saber más…Norman Mailer se acerca a las raíces del dictador y sanguinario Adolf Hitler, sus primeros años. Lo hace con la novela titulado “El Castillo en el bosque”.
En el suplemento lector siempre hay un rincón para las letras aragonesas. Aquí es la poética la que se presenta con la fuerza que sólo la poesía nos puede brindar. Se trata de Americana de de Ignacio Escuín Borao de la editorial Leteo. Es un libre de lectura fácil, impactante y que están acompasados con los ojos del lector como el “tic-tac” de un reloj de fábrica Suiza.
El mundo de los exploradores, de los aventureros, de los conquistadores….me ha fascinado siempre, recuerdo una serie que emitieron los domingos tarde sobre la “carera” hacia la Antártica y su círculo polar por el noruego Amundsen y el capitán británico Scott. Todos sabemos su final, así que me libraré de escribir ese desagradable y dramático final. Los vientos de la Antártica son mucho más tristes y solitaria la esencia física de unos cuantos hombres llenos de coraje. En Artes y Letras Fernando Sanmartín escribe una columna que mira al mundo de la aventura en La conquista del Polo Norte. El escritor de esta obra, que se promete apasionante, es Fergus Fleming y la editorial es todo un sello de calidad, Tusquets. Se aconseja para vivir una aventura polar desde el calor del hogar.
Serrat, nos despierta
peludo, funámbulo y necio
que me esperaba en los alambres del patioa la vuelta del colegio.
Puede que la sinceridad, a veces seca, aunque paliada por una ráfaga de estrofas emotivas sea uno de los rasgos característicos de Serrat, un tipo de madre maña y de padre catalán... puede que dos de los lugares más sinceros... a veces hasta rozar la aspereza.Serrat es un tipo sin comentarios, todo sentido y sensibilidad, donde las ilusiones, las comparaciones, las lecturas duales de sus letras se hacen patentes con ejemplos como este: ... porque ayer aprendí a volar,
perdiendo el tiempo de cara al mar... Desde niño Serrat viaja al pensamiento de futuro: “Para mí eso de la profesión es algo secundario. Lo básico es sentirse persona, y opté por algo que me emocionaba mucho, que me gustaba con locura. Hablando de profesión y trabajo: Yo siempre trabajo en la misma dirección: busco algo que interese y que conmueva, y este oficio me ha dado grandes satisfacciones, lo cual no quiere decir que no dude o que no sufra. Pero no soy nada partidario de las exageraciones dramáticas. Yo no soy un pescador en el Gran Sol, ni un minero que extirpa hulla, ni un albañil en el andamio. Ésas sí son profesiones duras”.
Serrat es un cantautor de lo social y del mundo del trabajo:Anónimos y desterrados
en el ruidoso tumulto callejero
con los vientos en contra va el ciudadano,
los bolsillos temblando y el alma en cueros.
A quién le importarán
tus deudas y tus deudores
o los achaques de tus mayores.
Parece ser que las creaciones de Serrat surgieran desde el pasado y en la digna memoria de los suyos: su madre, Doña Ángeles, nació en Belchite, a unos 48 kilómetros al sur de Zaragoza y emigró a Cataluña, como tantas familias aragonesas o andaluzas o murcianas o extremeñas. En su parada barcelonesa se puso a trabajar de costurera. Se libra de la batalla que azota su pueblo, pero no de los efectos de la guerra. Su familia quedó diseminada, maltratada y asesinada (murieron 32 miembros de los suyos). En algunos casos la cuneta fue su tumba.Al abuelo de Serrat en Belchite lo conocían por el apodo de “el Furo”. Le dieron ese apodo por su bravura. “El furo” abuelo murió en la Guerra Civil presa de su propio sueño igualitario. Todo lo que el cantautor recuerda desde el corazón, lo ahoga en la letra de canciones con estrofas como ésta, la del “Carrusel del Furo”:
Cuando la llama de la fe se apaga, y los doctores
no hallen la causa de su mal, señoras y señores
sigan la senda de los niños y el perfume a churros
que en una nube
de algodón dulce
le espera el Furo. Belchite, en el verano del 37, fue completamente destruido y se calcula que los muertos en la batalla fueron unos seis mil. Además la población perdió su patrimonio histórico, de influencia mudéjar. Nunca fue reconstruido. Hoy día conviven el pueblo nuevo y el viejo.No sabemos si esta estrofa se puede aplicar a ser de Belchite, pero sí que lo podemos entender así, ya que el del Poble Sec sí que se acuerda de lugares como este. Se habla de un retorno, como el que podría ser el de cada verano con los Serrat en tierras maternas. Mi vecino vuelve a casa, enciende la tele
y brinda con la familia con sidra "El Gaitero"
cuando el locutor afirma que en el mundo entero
no hay un lugar más seguro que nuestra ciudad. Con las siguientes palabras, Serrat, si que habla de sus recuerdos en los veranos en tierra aragonesa:”Recuerdo perfectamente el primer día que fui a Belchite, con cinco o seis años, de la mano de mi madre. Me llevó en el tren de Utrillas en cuanto se atrevió a superar aquel recuerdo tan desgarrador. Fuimos andando desde la estación al pueblo viejo y me veo cruzándolo. Había una iglesia derruida y un par de calles más. Recuerdo la acequia y el trayecto que había desde el pueblo a la tahona, adonde iba por el pan”.
Este puede que sea el sentir imaginario de Serrat con Belchite: “Es el decorado de la vida y una forma de ver el mundo. Una de las viñetas que más me impresionó es una de Schulz, el de Snoopy y Charlie Brown. Snoopy dice: “Me voy a dar una vuelta al barrio donde nací”. Regresa al cabo de un instante, Charlie Brown lo ve nostálgico y le pregunta por qué está triste. Snoopy, subido a su caseta, dice: “Han construido un parking sobre mi niñez”. Algo así me ha ocurrido”. Un día cualquiera, aunque era un día más en el interrogante día a día del emigrante, le preguntaron a doña Ángeles (la madre de Serrat) de dónde se sentía. Ella no lo dudó: "Soy de donde comen mis hijos". El sentir de muchas más madres, un idioma que sólo entendían con profundidad aquellos que, algún día, deben dejar su tierra, la que les vio nacer.Las letras de Serrat son a menudo transcripciones de poetas enormes, como es el caso de Miguel Hernández (la generación del 27 es una de sus preferidas con Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández…):
Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.De su piso de Poble Sec. Serrat recuerda…Tenia una casa sombría,
que madre vistió de ternura
Juanito, como le llamaban a Serrat, compuso una canción pensando expresamente en su madre: “Cançó de bressol”. Ets filla del vent sec i d'una eixuta terra.
D'una terra que mai no has pogut oblidar
malgrat el llarg camí que et van fer caminar
els teus germans de sang, els teus germans de llengua,
i encara vols morir escoltant mallerengues
coberta per la pols d'aquella pobra terra. Doña Ángeles se casó con don Josep Serrat lampista aferrado al ideario de libertad y fraternidad de la CNT. Su hijo, Joan Manuel ha sabido contarnos esas historias, el germen de donde venía y donde se crió le ha hecho único y un mago de la canción social. Estas estrofas de Serrat de la canción Cotlliure nos puede explicar la desesperación de aquel que, detrás de la desgracia, se ve forzado a dejar su tierra: Soplaban vientos del sur
y el hombre emprendió viaje.
Su orgullo, un poco de fe
y un regusto amargo fue
su equipaje.
Miró hacia atrás y no vio
más que cadáveres sobre
unos campos sin color.
Su jardín sin una flor
y sus bosques sin un roble. Serrat admiraba y todavía admira, desde el recuerdo, a sus padres: “Lo único que quería era hacerle un homenaje a mi madre, a la tragedia de una mujer que vive toda su vida caminando, y toda su vida la pasa mirando hacia atrás... Nace en un pueblo de Aragón, en Belchite; se muere el novio antes de la boda; sale del pueblo para trabajar en Barcelona; estalla la guerra cuando está en Barcelona; fusilan a su padre y a su madre; treinta miembros de su familia son ejecutados, asesinados en el pueblo; ella se dedica durante la guerra a recoger niños y a viajar con ellos por toda España, de arriba a abajo; vuelve a Barcelona; se casa con mi padre; vive la tragedia de todos los años de la posguerra, la escasez, el miedo, la persecución...; mi padre había salido de un campo de concentración…”. De Serrat podríamos escribir páginas y páginas; recuerdos y recuerdos; sensaciones y sensaciones, pero es mucho mejor deslizar sus letras y música por el aire: cerrando los ojos en silencio o cantando con la libertad que padres como los de Serrat (o como los nuestros) nos han proporcionado. A nosotros nos toca, ahora: mimarla, disfrutarla y engrandecerla. La abuelita de Kundera y también la mía
conocían cada yerba y sus aplicaciones
sabían lo que tenían dentro de los colchones,
sabían leer el cielo y cocer el pan.
La abuelita de Kundera en su pueblo checo
y la mía en su Belchite y las dos sabían
que el cura era el confidente de la policía.
Nada tenía secretos a su alrededor.
Su vecino y el parecido de Kundera. Ignorancia en una cómoda burbuja social El vecino de Kundera se parece al mío.
Si algo tiene destacable, nadie lo diría.
Es un tipo muy correcto que se pasa al día
ocho horas tecleando en ordenador.
Mi vecino nunca supo que esa misma noche
violaron en su calle una adolescente
que asaltaron a dos viejas y que un indigente
apareció degollado en el callejón.
Mi vecino, aquella noche, se metió en la cama
convencido de tener el mundo controlado
seguro de ser un hombre muy bien informado
respecto a lo que ocurría a su alrededor.
Joaquín Carbonell nos rescata este recuerdo:”Serrat nos dijo a todos: mira, se puede trabajar con la ternura sin ser cursi, se puede contar a una chica que la lumbre del hogar es el sitio ideal de una casa para vivir el amor, que en Belchite “de todos tus hermanos que murieron en la guerra” acunaban a tu madre en un paisaje violento y helador. ¡Eso eran canciones! Y tomamos la guitarra y comenzamos día y noche a sacar los acordes, a copiar palabra por palabra la esencia inimitable de sus metáforas únicas, de sus deslumbrantes imágenes. Copiamos. Calcamos. Plagiamos. Imitamos. Todos absolutamente. Y sólo muy de vez en cuando nos salía un versito decente que nos decía “esto podría ser de Serrat”. En una entrevista concedida al periodista Juan Cruz, declara, hablando de su “Canción de cuna”: “yo sólo quería era hacerle un homenaje a mi madre, a la tragedia de una mujer que vive toda su vida caminando, y toda su vida la pasa mirando hacia atrás... Nace en un pueblo de Aragón, en Belchite; se muere el novio antes de la boda; sale del pueblo para trabajar en Barcelona; estalla la guerra cuando está en Barcelona; fusilan a su padre y a su madre; treinta miembros de su familia son ejecutados, asesinados en el pueblo; ella se dedica durante la guerra a recoger niños y a viajar con ellos por toda España, de arriba a abajo; vuelve a Barcelona; se casa con mi padre; vive la tragedia de todos los años de la posguerra, la escasez, el miedo, la persecución...; mi padre había salido de un campo de concentración, y, en fin, tiene un hijo en el que fija absolutamente todas sus esperanzas, espera superar con él toda una vida de tragedias y de decepciones... Para ella, resulta que el hijo es un buen estudiante, pero que se busca complicaciones en el franquismo... Con esa canción traté de darle un beso a esa mujer que, a pesar de todo lo que había ocurrido, seguía soñando con su pueblo. Acaso no hacemos otra cosa que soñar con la niñez, que debe ser el único tiempo feliz de nuestra vida...”. Su abuelo “el Furo” era el secretario del juzgado de Belchite. Serrat se remonta, en una entrevista de Antón Castro, un momento imborrable en su memoria y en la de los suyos: “Recuerdo perfectamente el primer día que fui a Belchite, con cinco o seis años, de la mano de mi madre. Me llevó en el tren de Utrillas en cuanto se atrevió a superar aquel recuerdo tan desgarrador. Fuimos andando desde la estación al pueblo viejo y me veo cruzándolo. Había una iglesia derruida y un par de calles más. Recuerdo la acequia y el trayecto que había desde el pueblo a la tahona, adonde iba por el pan”.
Simón Tapia Colman
LA SINTONÍA DEL EXILIO SE LLEVÓ A SIMÓN TAPIA.
El músico Simón Tapia marchó, con su pentagrama, al exilio cruzando el Atlántico hacia una nación, México que les recibió alargándoles la mano que aquí les había empujado. Diferencias de la vida. Simón Tapia tenía el porte y la mirada de un galán de aquellos que caminaban por los fotogramas en blanco y negro. Su voz era sin rendimiento, sin rencor…recogiéndose en sí mismo y repartiendo sus buenas intenciones.…parece ser que su música, con cada nota, emitía el mismo mensaje para que el receptor se emocionase hasta su propio recogimiento. Simón Tapia era y es, en el recuerdo y en su música, único.
Si lo queremos conocer, acercarnos y reconocer sólo debemos poner la voluntad del interés desinteresado. Este aragonés nació en 1906 en Aguarón, provincia de Zaragoza para terminar su paseo por la vida en México D.F en 1993. Simón Tapia es imprescindible para entender lo que fue la música de la República del Estado Español en el exilio como Bacarisse, Pau Casals….y tantos otros artistas, músicos, escritores o personas que han ido pasando desapercibidos.
Podemos saber más de este músico, a la vez que degustar sus notas con el libro-CD de LCD Prames. Sólo de esta manera nos acercaremos a él con sutileza rozando la memoria, el exilio y su música…..con las notas interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Málaga, bajo la batuta de José Luís Temes. Excelente manera de conocer lo que nos fue apartado.
Visite punto de libro.
Música Cisterciense
LA MÚSICA DE LA RUTA DEL CÍSTER
Vamos por partes: sabemos lo que es música---aunque muchas veces no la entendamos---; sabemos lo que son rutas….pero ¿sabemos lo que son los cistercienses? Bueno. Quizás sí, pero no están de más unas palabras que nos ayuden. La ruta del Cister es una “senda” que enlaza y nos enseña los monasterios de la Orden Cisterciense en la Antigua Corona de Aragón. En realidad se han centrado en seis monasterios: tres en Aragón y tres en la provincia catalana de Tarragona.La Cisterciense fue una Orden Religiosa potente, de arraigo y de mucha influencia. Fue fundada por Roberto de Molestes. Los monjes vestían de blanco inmaculado resaltando ante los que, en aquella misma época, vestían de negro, los benedictinos. Corrían tiempos de la Edad Media. Los “monjes blancos” pretendieron, con todas sus fuerzas, a volver a la observancia estricta que implantó como regla san Benito de Nursia.
Nos trasladamos a la antigua Corona de Aragón en el siglo XII cuando Ramón Berenguer IV, por entonces conde de Barcelona, es nombrado príncipe de Aragón y les pide a los monjes cistercienses colonizar Poblet y sus territorios. Lo mismo ocurre con dos importantes familias que se hacen con Santes Creus y Berenguera de Cervera en Vallbona de les Monges. Uno de los monasterios más relevantes (todavía hoy) es el de Poblet que fue convertido por Pere El Cerimoniós en el panteón de los reyes aragoneses.
El libro-CD que nos presenta Prames LCD es un libro-CD para saber más sobre esta Orden y la ruta de sus cantos musicales. Es una edición perfecta, si la perfección existiese. Esta música es parte de nuestro patrimonio y Prames se ha encargado de recordárnoslo. La ruta del Cister nos lleva de Veruela a Vallbona pasando por Rueda, Piedra, Santes Creus…. Los textos de esta fenomenal obra son de Javier Ibargüen, Javier Oliver y Luís Prensa; la música la interpreta la Schola Domus Aurea con el Himnario gregoriano. Una maravilla para los oídos, la relajación y una herramienta esencial para la curiosidad de saber más.Visite, para más información, nuestro punto de libro.
Casas de piedra y rezos en el Serrablo.
Las fotos son valientes, descaradas, atrevidas….sin miedo se consigue el arte más puro…algunos de estos lugares, algunas de estos rincones de piedra sobre piedra como si estuviésemos leyendo Los pilares de la tierra….aunque esto es tan diferente como diferencial. Este libro fotográfico marca un tiempo y emite notas acompasadas como una partitura perfecta dibujada en un pentagrama.
No dejes de visitar nuestro punto de libro.Entre brujos e inquisidores
Ángel Gari investiga la brujería y la Inquisición.
No les descubrimos nada si les decimos que la Inquisición existió, de manera más que firme, en Aragón. Este régimen violento y de escarmiento hasta la humillación y la muerte fue “inventado” bajo el reinado de los Reyes Católicos…donde Fernando, con pesar de su forzosa mujer, era Aragonés. Así que lo más lógico es certificar como uno de los campos de pruebas de la Santa Inquisición, frente a la brujería, al territorio Aragonés. Torpe desgracia en nuestro pasado.
En el otro lado, aquel de una especie de libertad, quizás mal definida se encuentra la brujería que también se presentó de firme en nuestro territorio.
De todo esto y de muchos más detalles se encarga de insuflarle aire el especialista Ángel Gari Lacruz con un libro, editado por Delsan, bajo el título de “Brujería e inquisición en Aragón”.
El libro como cuenta su contraportada no deja de ser un estudio profundo de una sociedad, de su cultura y de la prolongación definida en el fenómeno de la Brujería en todas sus dimensiones y elementos: brujos, manifestaciones, las posesiones, los aquelarres y la respuesta brusca, justiciera y dramática de la Santa Inquisición desde la ordinaria a la Episcopal. La brujería era conocida como un delito, pero la respuesta ideada y consagrada no lo fue menos, los libros de historia nos ayudan a entenderlo. Este libro, inevitablemente, también.
Desde luego la mejor manera de entenderlo es acercarse a la lectura de este ejemplar que se nos ofrece sin pretensiones (y eso se agradece) la lectura en todas sus dimensiones. El ejemplar como hemos dicho es un estudio, pero va más allá con una introducción, por ejemplo, que nos aproxima mucho más allá y nos engresca en la lectura de los siguientes capítulos, en total XIV.
Gari analiza, desde la investigación, el concepto de bruja y brujería; cómo se iniciaban en este fenómeno; qué medios utilizaban para llevar a cabo sus prácticas, destaca la importancia de la naturaleza, sobretodo de la vegetal. En el libro nos encontraremos con otros libros, papeles, manuscritos y letras; interesante es saber cómo se difundía esta práctica; cómo fueron algunas de sus manifestaciones en Jaca…..cómo actuó la Inquisición y con qué métodos; cómo lo hacía, en particular, con la posesión demoníaca y cómo se enfrentaban a ella. El fenómeno de la brujería fue especialmente llamativo en la zona del Altoaragón, así que el investigador analiza a su sociedad. Los últimos capítulos los dedica a los procesos y a las relaciones de causa…Un libro interesantísimo y revelador para los que ya saben del tema y para el resto de mortales un libro muy curioso que nos desvela aspectos históricos de tiempos de miedo, clandestinidad, desasosiego y escarmientos.
No dejes de visitar para completar la información el punto de libro.
Corbatón, escritor de ínsulas.
La garantía en la pluma de José Giménez Corbatón.
Cuando tengo en mano un libro escrito por la tinta de José Giménez Corbatón, me entusiasmo porque es un escritor que contagia desde cada una de sus palabras. Lo conozco como escritor desde hace relativamente poco, pero descubrí en él un no sé qué que faltaba en la vida lectora.Tengo a mi izquierda un libro encantador y mágico, sin hablar de anillos mágicos, Elfos, dragones, unicornios….Corbatón no se complica la vida y en la gran mayoría de sus libros habla de sus raíces, de aquello que más le importa y más le inspira…su tierra, esa tierra preñada de un olor que sólo se siente en ella. Bueno, a lo que íbamos el libro de hoy en Corbatón es El fragor del agua. A Corbatón le gusta hurgar en historias casi desaparecidas o que forman parte de hechos que piden paso en el presente desde la memoria enterrada del pasado, me refiero, por ejemplo, a Cambriles, libro valiente editado por el Grupo de Estudios Masinos.Corbatón es contador de relatos, algo parecido a un trovador de nuestro tiempo y para culminar es también poeta, seguro que poeta de su tierra mojada por lluvias escasas y secada por el cierzo más valiente…..donde el Mas, las masías y los masoveros se mantienen impasibles y sin derruirse bajo un manto de inquietante quietud como si nunca hubiese pasado nadaEl fragor del agua vuelve a uno de esos lugares donde surgen los pensamientos y situaciones escritas más inimaginables. Se me hace difícil hablar profundamente de esta obra lectora, porque estoy disfrutando de ella y todavía no he respirado profundamente al cerrarlo para conmoverme y pensar:”qué bien escribe este tío….me gustaría tener su pluma…”, seguramente que para emocionar, conmover, dibujar sonrisas humedecidas por alguna furtiva lágrima. Esperen un poco y les adelantaré sensaciones en perfecta sintonía, con la salvedad de que la perfección no existe salvo en el engaño del fanatismo.
Mujeres y valores republicanos en València.
Todos los colores de la Paz.
En tiempos en que Valencia era conocida y reconocida por algo más que por sus pseudo ciudades de ciencias y artes, puentes y cartones de cómic que se queman…. la ciudad del Levante gozaba de una libertad que la convirtió en la capital de la República atacada por el fascismo del golpe de Estado. Una ciudad libre para personas libres. Así, aquella ciudad tenía una calle que se llamaba: calle La Paz...
El libro de Cristina Escrivà La Paz es nuestra. Mujeres de un infinito narra, mejor dicho nos cuenta, la historia de esa calle y de sus habitantes, mujeres de bronce. Son treinta las mujeres que, de alguna manera, “hablan” en este libro y cuentan con palabras o retratan con dibujos los entresijos de la vida de la mujer en aquella calle que, en estos días presentes, se me antoja difícil pero alentadora e ilusionante….al menos hasta que las tinieblas del absolutismo hicieron acto de presencia.
Esta calle durante la II República recibió una fuerte dosis de vida y estas mujeres lo aprovecharon haciendo de sus vidas algo grande. Las mujeres allí eran las que daban ejemplo e iniciaban los proyectos más acordes con los tiempos de cambios avanzados de la II República. Desde calle La Paz se engrandeció el nombre de Valencia y se dio forma a las ilusiones de todos los que detenían su atención en la calle, en las mujeres que la habitaban. El libro presenta la lucha de la mujer; se regocija en sus sueños; transmite sus ilusiones y, sobretodo emociona como nada y como nadie. Bien por Cristina Escrivà, pero sobretodo gratitud por su ejercicio de memoria y dignidad.
No se olvide de consultar el punto de libro.
Una historia humana y diferente
El duro Maestrazgo en la Guerra Civil.
El 11 Premio de Novela Corta del Maestrazgo nos trajo una obra con fuerza, pero con pluma sencilla. Se trata de En tierra de nadie de Rafael Esteban Silvestre. El relato largo nos acerca a una historia de la Guerra en unas tierras que conocemos y palpamos; es también la historia de un hombre: Luís Lucía. Hay hombres que creyeron en los valores de aquella República conquistada y en el método de llegar allí, la democracia.
Malogradamente también hay hombres, y este es el caso, que fueron víctimas de los dos bandos. Desgracia sobre desgracia; tristeza, dolor, desengaño, impotencia y pérdida del aliento más socorrido…todo en uno de los enigmas de esta trágica guerra en el corazón de la comarca del Maestrazgo turolense.
El escritor, anónimo hasta aquel momento del descubrimiento, cuenta muy notablemente bien la historia que no deja de ser una trama tan común como dura. Tan triste como demasiado habitual….sólo hay que hurgar en ls pequeñas historias de la Guerra Civil.
Hay que leerlo para sentir el pálpito de la derrota ante el ser humano.
Consulta nuestro punto de libro.
Recuerdos escritos del tiempo en la montaña.
A veces los artistas, en este caso del arte de la escritura, no ven el éxito de alguna de sus creaciones…mueren antes de manera irremediable como todos, pero renacen en la memoria más estricta años más tarde….esto se da más en los pintores, pero no deja de darse en otros creadores.
El caso es que el aragonés José Satué se encargó de habitar con negro sobre blanco de lo que ya se contempla despoblado, se trata de Escartín un pueblo del Pirineo Aragonés que relamió los anhelos de la creación literaria de Satué.
El relato se integra, como envolviendo, al libro “Memorias de un montañés” que ya es un éxito de ventas y ya sabemos que cuando se habla de éxito la bola va creciendo mientras va viajando.
Los que lo han leído con sosiego dicen que se trata de una escritura que llega dentro y puede llegar a afectar hasta la sensibilidad o ilusionar con un chispazo de furtiva alegría.
El libro es editado por Xórdica, una editorial comprometida, sobretodo con la tierra aquella tan especial como es Aragón y las pequeñas y a veces desagradecidas almas que la habitan y la despueblan.
Hablamos con lectores de este libro y explican que encontraremos una escritura sin querer aparentar. La expresión escrita de Satué es sencilla, natural…lo que ayuda que la lectura sea fácil, ligera y, además no exenta de calidad. Escartín dibuja con palabras las situaciones de la España rural, en concreto de Aragón, de muchos pequeños y, más bien, aislados pueblos. Satué sabe lo que es esto porque lo vivió de cerca como un roce prematuro que desgarra la sensibilidad y el apego a la tierra generacional. El relato es la descripción de una dolorosa despoblación, gota a gota…familia a familia. Es desgarradoramente real; escribe, pincelada a pincelada, lo que pasó en Escartín
Todos los lectores, críticos… establecen un paralelismo directo con la magistral obra de Llamazares: “La lluvia amarilla” que hablaba de la despoblación de Ainielle. La hay, pero Llamazares se conrea más como escritor de oficio. Satué es más cronista.
Satué nació en Escarpín, así que nadie como él para hablar del pueblo que lo vio nacer. La despoblación llega a partir de los 50 cuando los aldeanos empiezan a enterarse de lo que hay fuera del pueblo en Sabiñánigo, Huesca, Monzón y otros pueblos grandes o ciudades. Aspirando a una vida mejor la gente empieza a dejar, abandonando, a sus aldeas y pequeños pueblos. La despoblación no tiene marcha atrás y sólo va a más. Las pérdidas y abandonados son irremediables y no por ello menos tristes.
La familia de Satué fue una de las últimas que abandonó Escartín, lo hizo en el 65. En la aldea pirenaica sólo quedó otra familia. Me pregunto, desde la ignorancia, qué sensaciones eran el de recoger las ropas, utensilios, efectos personales; ante esto tan sólo puedo experimentar tristeza y una especie de náusea de desarraigo como si se delatase que detrás de cada uno de nosotros hay un traidor a su tierra.
¿Cómo debió ser la vuelta atrás de la mirada de los hijos e hijas de Escartín. ¿Qué sintieron con el frío hierro de la llave en las manos cerrando la puerta?; ¿Cuando la habían cerrado por última vez.?; ¿Dónde estaba el escondite para meter la llave o se la llevaron con ellos?
Esas preguntas sólo tienen respuestas en ellos, llevándoselas en el silencio de su muerte….como la aldea que se quedó sola.
Y lo final: ¿qué les esperaba en Huesca? El autor del libro nunca más, con vida, volvió a Escartín.
Plumas con viajes recónditos e inéditos.
Hay ilusiones que deben plasmarse, hay miradas que se ganan el destino, hay rincones que explorar, caminos a pedalear y millones de cosas a difundir. Menos mal que hay personajes como Enric Sánchez Cid que hacen este trabajo, durmiendo de jornada a jornada en su acondicionada furgoneta o como aquella vez que le pilló la noche en el monte con su bicicleta y debió sacar su tienda de campaña pequeña y dormir a pierna suelta bajo un pino.
Enric Sánchez Cid es un ilustrador de sus propios libros compuestos de palabras; libros que siempre entretienen y despiertan la más ferviente de las curiosidades En uno de los primeros libros en los que conjugó dibujos y palabras fue en “En bicicleta pel camí de Santiago” en el que impregnó el relato de su otra gran pasión, puede que la mayor, “caminar” por rincones de tierras sin nombre ni amo….y hacerlo con la ayuda de dos ruedas y unos pedales. Otra forma más de realizar unos de los caminos más especiales del punto A al punto B. Enric, como otros muchos excursionistas que he conocido, lo viven de forma casi, casi alucinante y lo bueno es que contagian esa sana alucinación….al final todos los que estamos a su alrededor terminamos soñando con aquellos viajes que ellos nos destilan.
A lo que íbamos, en este libro del viaje en bici por el Camino de Santiago nos encontramos con crónicas de viaje divididas en tantas jornadas como las que pedaleó Enric. Los textos destilan calidad narrativa y te acercan allá donde él quiere enseñarte algo…..pero lo mejor es la conjunción, casi perfecta (en la perfección que no existe) con las ilustraciones con lápiz carbón sobre un papel en blanco. Todos los libros de Enric nos acercan desde lo que se siente con el pálpito de los “contadores” y el estilismo de unos dibujos que definen las tierras que sus ojos visionan, sus huellas dibujan o sus ruedas centellean. Libro imprescindible y diferente sobre uno de los caminos más míticos.
Enric Sánchez tiene otros dos libros de los que me gustaría hablarles, se trata de: “Del Cap de Creus a la Franja, Temples i Ermites de Muntanya” y de “Ermites i temples insòlits de Catalunya”. Estos dos libros tienen un diseño idéntico en la forma, aunque como comprenderán son dos mundos en el continente….los dos libros cuentan con el apoyo editorial de Cossetània, una editorial de Valls en el interior de Tarragona.
Vamos por partes: el segundo de los libros de los que les hablo fue editado por primera vez en el 2001 y nos pone al día de sus “pretensiones” en la introducción. Aquí descubrimos todos aquellos factores (“obsesiones de Enric”) que se unirán y multiplicarán para definirse en un producto final casi mágico con dos protagonistas que se destacan : las imágenes románicas de “les Mare de Déu”, las Ermitas…
Su expresión también tiene lugar, con las fotografías, pero además está lo de siempre en un trabajo como éste: biblioteca, lecturas, recogida de datos sobre razones históricas; recuerdos de leyendas….y también aquello de que habla la gente de los pueblos, sus curas, los cronistas…El libro nos envuelve y entramos en un estado en el que , siempre, queremos saber más. Está todo muy bien explicado en una introducción que nos pone “en solfa” sobre lo que viene a continuación. Enric llega a sus puntos de encuentro versus objetivo con una excursión previa y una vez allí extrae lo que quiere contarnos, aunque estoy segura que nunca sin experimentar un placer con aquello que vive: la ruta, la búsqueda, el encuentro, la toma de datos, las fotos, el dibujo….la reflexión. En este libro encontramos no pocos detalles que nos abren los ojos como platos. Por poner un ejemplo, se le dedica un espacio a relatar cómo fue la evolución de las llaves. En total en este libro, Enric realiza unos 28 viajes por el mundo de las Ermitas y Templos Insólitos de Catalunya.
El último libro a comentar es un tránsito…un viaje que experimenta su pistoletazo de salida allí donde la tierra se desparrama, el Cap de Creus para emprender ruta tierra adentro y hacia la Franja. Todo bajo el sosiego de Enric Sánchez. El libro lo edita también Cossetània inaugurando su colección Petjades. Las tierras protagonistas son las de la zona del Prepirineo de Girona y de Lleida, pasando también por la frontera sur de Andorra.
El relato empieza en el mar y terminará en el corazón de tierra adentro, pero nuestro escritor se va parando debidamente eN muchos puntos….puntos de llegada y de partida. Todos los lugares nos parecen perfectos e idílicos. El texto de Enric es sobrio y sin estridencias y las imágenes nos acercan muchos más a sus lugares de paso. Consigue el propósito de enseñarnos y darnos a conocer tesoros casi escondidos y seguramente muy ignorados. Un libro muy interesante e imprescindible para los que gustan de combinar el paso de páginas y el desgaste de botas.