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Letras desde Cazarabet

Con la Iglesia hemos topado.

La religión y La República en los años 30. 

Los editores Javier Dronda y Emilio Manjuelo  sacan a la luz un extraudinario libro sobre la cuestión religiosa y la  democracia republicana en España (1931-1939). El libro reúne seis maneras de afrontar esta relación de la mano de sendas plumas especializadas en la cuestión religiosa y en la república democrática de la España de los años treinta republicanos.

El libro merece la pena leerlo y reflexionarlo, estudiando  cada una de las conclusiones porque nos ayudará a entender mucho mejor el papel de la Iglesia en diferentes frentes: el de la impotencia de la Iglesia entre los avances de la República antes de estallar la contienda civil; el de la influencia de la Iglesia secundando el Golpe de Estado y la animación de las masas católicas; el de la Iglesia participando de la guerra con sus influencias, soplos y efectos de “doble moral”; el de la Iglesia y su particular “Edad de Oro” con la llegada de la Dictadura….

 

Bien, muchas de estas conclusiones no es que se expliquen directamente sino que es nuestra lectura, en este caso la mía, la que ha realizado un ejercicio de relación entre períodos de tiempos, circunstancias y situaciones con los protagonistas de Iglesia y República.

 

Desde la actualidad del presente con la tensa relación entre la Iglesia y el gobierno, también pueden  encontrarse ciertas similitudes y/o relaciones con aquellos años en los que la República empezó una esperanzadora, aunque tensa y breve estancia en tiempos de libertad y democracia.

 

Vamos a por aquello que nos acercan estos seis autores: Hilari Raguer reflexiona sobre la “cuestión religiosa” en la II República. España; nos explica basándose en lo escrito por Jiménez de Asúa que la República tenía cuatro grandes problemas en los tiempos de la República, pero de esos cuatro, nos dicen Hilari y Jiménez de Asúa, el de la Iglesia era el que más contribuyó a exacerbar los ánimos y por consiguiente a desencadenar la crisis del régimen que desembocaría en la guerra civil.

 

Raguer califica estos años treinta de años duros y violentos comparándolos con los precedentes años veinte.

 

Hilari Raguer nos habla de cómo la Iglesia ha hecho frente a diferentes inmersiones en el sistema democrático….efecto que, al parecer, siempre le ha costado digerir.

El repaso histórico de Raguer nos desvelará nuevas facetas de la Iglesia frente a los avances de la libertad y la democracia…..Raguer visita varios archivos para mostrarnos cómo fue esa relación.

 

Se nos acerca también a la postura de la Santa Sede que se curó un poco más en salud y durante la II República aplicó la indiferencia ante los diversos sistemas políticos y el deber de obediencia a las autoridades legítimas. Así la Santa Sede no puso impedimentos a los primeros pasos de la II República…..

 

 Esta participación de Raguer es interesantísima, acercándose a los momentos más importantes de la historia común. Así nos encantará saber qué es lo que se reflexiona ante la frase de Manuel Azaña, presidente de la República: “España ha dejado de ser católica”. Aquí y desde aquí si que se exasperan, si aún cabe, los ánimos de ciertos sectores mayoritarios de la Iglesia…..hasta llegar al hecho de que los Católicos se enfrentasen a la República. De esta forma culmina Hilari Raguer esta excelente colaboración en la que nos ha enseñado la vinculación histórica de la Iglesia y los sistemas en los que primaba la libertad, sobretodo la religiosa.

 

La segunda colaboración nos llega desde la pluma de Julio de la Cueva que nos acerca a la cultura republicana ,a la religión y al anticlericalismo. Con estos tres ingredientes pretende interpretar las diferentes políticas laicistas de los años treinta. De La Cueva afirma que las raíces del anticlericalismo republicano, desde la política a la religión, estriba en el liberalismo del siglo precedente, el XIX.

Podemos sacar algunas primeras conclusiones: hablar de cultura política en el período republicano es trasladarse al liberalismo más progresista y democrático de la cultura liberal de tiempos pasados; aunque el autor recalca:”soy consciente de que no existe una exacta correspondencia entre liberalismo y democracia…..”…..Julio de la Cueva también escribe: “en el caso español podríamos considerar al republicanismo y su cultura política como una modalidad, si bien radical, de la cultura política liberal….desde sus orígenes ilustrados el liberalismo defendía un proyecto de modernización que pasaba por la secularización del Estado y de la vida pública….”.

De La Cueva argumenta otras cosas de peso:”la Iglesia no quiso aceptar el nuevo orden de cosas, incluido el significado profundo de la revolución liberal…”.

Poco a poco, De La Cueva nos sumerge en la historia y nos va desvelando las relaciones de la Iglesia con las ideologías que se iban imponiendo y con los políticos que eran su voz. Es más que apasionante este periplo que nos vuelve a recordar aquello de:” nunca te acordarás sin saber una cosa más…”.

 

Especial atención merecen los dos últimos puntos del capítulo de intervención de De La Cueva: religión y cultura republicana en la izquierda obrerista; la cultura republicana, identidad anticlerical y acción de gobierno en los años de la República.

 

El tercer bloque de este libro se sitúa ante la movilización católica frente a la II República: la acción Católica desde la pluma de Feliciano Montero. Os adelantamos sus primeras palabras: “En la historia de la confrontación catolicismo-laicismo en España el tiempo de la 2º República es especialmente ilustrativo, porque en ese tiempo corto se expresan con total rotundidad y radicalidad las diversas posiciones…..”.

Montero nos explica cómo era la Acción Católica Republicana y cómo se dinamizaba: “ AC era un tipo de movilización “moderna” en las formas y accidentalista y posibilista en su manera de entender la relación con la política republicana….sólo el golpe militar, convertido en guerra civil, vino a frustrar definitivamente esa vía posibilista….”. Poco más abajo afirma: “la AC española era aparte de los partidos políticos católicos, la principal plataforma de la Iglesia para defender sus posiciones en todos los terrenos….”.

Montero sigue un interesante periplo por la “vida” y posturas de Acción Católica de manera esmerada y pausada, un gota a gota que nos desglosa ese pálpito por parte de esta asociación tan influyente.El autor analiza muchos más aspectos: La acción política y la Acción Católica. Los organismos de Acción popular; la acción femenina; la acción popular; la que habla de los obreros…..

Otros puntos que trata Montero son: el sindicalismo aconfesional  y frente sindical único antimarxista..

 

Javier Dronda que además de impulsar la edición también participa activamente en el libro escribe un cuarto bloque que dedica a la influencia de la Iglesia en Navarra al llegar la República.

 Con analíticas pormenorizadas del voto en los litigios del 31, 33 y 36….lo que utiliza para argumentar un introducción que nos pone  sobre el camino de aquello que nos irá explicando :la presencia del clero en Navarra; la situación geográfica de la influencia del clero; los ambientes que experimentaba el clero ante  las diferentes situaciones; el perfil del  clero navarro; su ideología; su influencia; las asociaciones católicas; las obras sociales católicas;.

 

José Ángel Echeverría se para en lo que significaron Los Capuchinos en Cantabria y Navarra. Un capítulo que, a manos de especialistas tiene un valor de sobrecogimiento por lo interesante y trascendental a la hora de realizar futuras lecturas. En este bloque Echeverría también trata la influencia del independentismo, la propia lengua ,el euskera ; los capuchinos versus las diferentes sociedades en las que se implantaba ….aunque una de las cosas más a destacar es la que concierne al nacionalismo y también aquel apartado que nos habla de la guerra civil o el glorioso Movimiento nacional; las revistas de los capuchinos de Navarra –Cantabria-Aragón….Este bloque dedicado a los capuchinos es el más extenso, quizás porque sea el que más trascendencia ha tenido siempre más allá de los especialistas y entre la gente corriente.

 

Le sucede otro capítulo más que apañado: la provincia carmelita de “San Joaquín de Navarra” durante el decenio de los años 30(Religión y Política), escribe sobre lo mismo Julen Urkiza. Después de una interesantísima introducción el analista Urkiza  nos explica los comienzos de la década---de los 30--- y las preocupaciones culturales y políticas; el estallido de la guerra: la provincia carmelitana partida en dos zonas; las acusaciones políticas y cárceles…el testimonio de los acusados; el comportamiento de los Superiores y la represión. El punto cinco es muy interesante por lo llamativo y es que trata sobre la analítica de un caso: el del aprovechamiento de la política represiva para la consecución de un objetivo…cuando los carmelitas de Burgos intentan apoderarse de los conventos de Santander y Logroño.

Hay uno más que interesante anexo con la bibliografía que emplearon los investigadores en esta cuestión. El libro forma parte de  Colección Historia de la Universidad Política de Navarra.

La finalidad de esta publicación es ayudar a la comprensión de las siempre difíciles relaciones entre la Iglesia católica y el Estado republicano.... En aquellos tiempos la izquierda quería emancipar totalmente a la sociedad de la tutela absorbente de la Iglesia católica y de liberar a la misma de tanta influencia…..y también estaba la derecha que consideraba al catolicismo como una parte más, y de las más importantes, de la “esencia nacional”. Dos posturas totalmente antagonistas para el triste destino común de una confrontación que acabó por fragmentar aún más a la sociedad. Javier Dronda Martínez es investigador del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad Pública de Navarra. En la actualidad se encuentra realizando una tesis doctoral sobre la cuestión religiosa durante la II República en Navarra Pública en revistas como Jerónimo de Urtariz, Fontes Liuae Vasconum y Zangotzarra; Emilio Manjuelo es profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad Pública de Navarra. Ha escrito La II República en Navarra, Luchas de clases en Navarra y  es coautor de otras obras como: Del catolicismo agrario al cooperativismo empresarial. Setenta y cinco años de la Federación de Cooperativas Navarras 1910-1985. También ha escrito, y escribe, artículos sobre conflictividad social y cooperativismo agrario católico en la Navarra contemporánea.

  
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