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Palabras huérfanas

Los niños y la guerra.
Con la guerra no hay buenos compañeros y a los niños si se les intenta acompasar con ella se obtiene como resultado una antítesis total porque los niños son los que más sufren de la guerra y de sus efectos. El presente libro: ”Palabras huérfanas” nos acerca a ése fenómeno , el de los niños y la guerra.
“En 1937, la guerra estaba en todo su apogeo y los niños padecieron la separación de sus familias y la muerte de sus seres queridos; vieron cómo la violencia y la venganza se adueñaron de sus calles; tuvieron que hacer frente a la escasez de alimentos, a la insalubridad y la enfermedad; vivieron los efectos de los bombardeos. Además, muchos tuvieron que huir. Unos 30.000 niños protagonizaron el primer exilio  hacia :Francia, Bélgica, Inglaterra, México o Rusia abrieron sus puertas a los niños españoles.
Este libro reconstruye, setenta años después, la historia de aquellos niños, de los que se quedaron y, especialmente, de los que tuvieron que dejarlo todo para poder sobrevivir y nunca volvieron. Y lo hace a partir de los documentos -cartas, diarios, cuadernos, redacciones y dibujos- “.
A continuación les transcribimos el prólogo del libro porque estimamos que merece la pena: LA MEMORIA POSIBLE.
"Y también recuerdo cómo tuvimos que dejar aquella casa en el malecón. Un otoño lluvioso, el olor a naftalina y a polvo, el pasillo abarrotado de bultos de libros, de envoltorios, maletas, sacos y paquetes [...]. Permanezco indeciso ante un mapa de España. ¿Me lo llevo o lo dejo? Hace siete meses que ha caído Madrid. Se acabaron las exaltadas preocupaciones, ya he quitado las banderitas [...]. No, me lo llevaré. Arranco las chinchetas, quito el mapa y lo doblo en ocho pliegues de modo que forma un folleto bastante abultado. Puede guardarse en el bolsillo del abrigo. Aún conservo el mapa entre mis libros. Han pasado muchos años, pero no lo he vuelto a abrir. Pero un objeto que ha absorbido en sí tantos sufrimientos y pasiones infantiles no puede perderse definitivamente".
Cuando Yuri tuvo que abandonar aquella casa del malecón (Dom na naberezhnoi), en la que había pasado su infancia y adolescencia, en su mente se agolparon numerosos recuerdos y sensaciones. Recordó hechos, días, lugares, juegos, miradas, conversaciones, nombres. Sobre todo nombres. Los de sus amigos, Dima, Liovka, Antón y, especialmente, Sonia, con quienes había compartido tantas cosas y había vivido sus primeras experiencias. Allí estaban, como fosilizados, acompañándole, observando todo lo que salía de aquella casa en ruinas, esperando para despedirse, infundiéndole ánimos aun en el silencio más absoluto, mientras él recogía sin ganas, junto a su familia, para marcharse sin saber cuándo volvería o cómo sería su nuevo hogar. Corrían malos tiempos. En Moscú se pasaba hambre, ocurrían cosas inexplicables, desaparecía gente, no era fácil encontrar un buen trabajo, en vez de aire lo que se respiraba era un miedo helado. Yuri y sus amigos, aunque él entonces no lo podía saber, volverían a encontrarse años después y ninguno se reconocería. Sus vidas siguieron caminos muy distintos. Al final, todos acabaron donde no pensaron que acabarían: los que de adolescentes no parecían tener futuro y eran malos estudiantes acabaron ocupando buenos puestos y formando una familia. También se convirtieron en lo que no eran: los más honrados acabaron vendiéndose al régimen y olvidándose de sus principios para poder sobrevivir.
Aquella tarde en la casa del malecón permanecería para siempre en la memoria de Yuri, porque marcó el inicio del fin. Mientras subía y bajaba las escaleras con cajas llenas de libros y aquel mapa de España, probablemente pensó en el curso escolar 1936-1937, el último de los 10 años que pasó en la escuela. Quizá se acordó de que ese año previo a la Universidad la escuela fue muy distinta a la de años anteriores. En ese curso había otros niños extranjeros, más pequeños que él, que no entendían bien el ruso, vestían uniformes muy nuevos y tenían un aula reservada sólo para ellos, donde un gran mapa (su mapa, el que ahora tenía en las manos), cuyos contornos no logró identificar, colgaba de una de las paredes, adornado con banderitas rojas y azules. Más tarde, el maestro les explicó que esos nuevos compañeros de escuela eran niños españoles que habían tenido que huir de su país debido a una guerra que desde hacía varios meses enfrentaba a hermanos entre sí: como si Rusia se dividiera de nuevo en dos y los rusos lucharan unos contra otros, como había ocurrido durante la Revolución. Sólo que en la guerra de España no sólo había españoles y, por eso, el camarada Stalin estaba ayudando a los republicanos, porque habían sido atacados por un enemigo común que amenazaba a Europa: el fascismo”.
La autora:
Verónica Sierra (Guadalajara, 1978) es Doctora en Historia y profesora de Historia de la escritura y de la lectura en la Universidad de Alcalá, donde coordina el Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre Cultura Escrita (SIECE), la Red de Archivos e Investigadores de la Escritura Popular (RedAIEP) y la revista internacional Cultura Escrita & Sociedad. Es autora de Aprender a escribir cartas. Los manuales epistolares en la Época Contemporánea (1927-1945) (2003), así como de diversas contribuciones sobre la escritura personal y popular contemporáneas.

 

Vuelve Jorge M Reverte con “El arte de matar”.


Después de un breve espacio de tiempo literario en la cuestión de la Guerra Civil Española, en el que no dejó la investigación y la pluma publicando, entre otras cosas, La furia del silencio sobre la “revuelta” minera asturiana que le sacó los colores a la dictadura franquista en los 60. ...Jorge M Reverte se presenta ahora , al cumplirse 70 años del fin de la contienda, con un libro más que digno, se trata de El arte de matar, un muy buen libro que nos acerca, sin más, a aquellos acontecimientos más significativos
y decisivos de la guerra que enfrentó a los rebeldes, capitaneados por un grupo ,casi selecto, de militares que se vieron respaldados por las tropas de voluntarios del norte de África y las potencias totalitarias de Italia y Alemania(sin olvidarnos nunca de la influencia de la Iglesia y de la gran mayoría de sus miembros ). Enfrente estaban los defensores de una joven República dirigida por la izquierda y su variopinto abanico de pensadores, pensamientos y receptores de los mismos.
Reverte se acerca a todos los protagonistas, a sus “competencias” internas y hasta a los odios más viscerales entre miembros del mismo bando; se aproxima a las batallas con sus tácticas y estrategias...siempre desde el hilo conductor de lo temporal, sin saltos como si con ello quisiese acompasar más nuestro sutil entendimiento de la trama. Un libro contundente y muy bien definido que rinde tributo, casi homenaje, a nuestra memoria histórica más trágica donde se llegó incluso a sostener aquello de “matar por matar”.
“Con el penetrante y eficaz estilo narrativo que ya exhibió en su elogiada trilogía sobre la Guerra Civil española, Jorge M. Reverte aborda en este libro un aspecto profundamente original, la estrategia militar en los bandos enfrentados en nuestra contienda civil. Bautizado con un título que puede parecer obsceno, pero que Reverte justifica con implacable precisión: «Si la técnica militar fuera una ciencia, las guerras podrían resolverse sobre un tablero, contando fuerzas y jugando a moverlas con mayor o menor ingenio. La ironía es que la palabra arte es la que aquí alivia o esconde lo sangriento, lo feroz, lo despiadado. El arte aquí define el asesinato masivo, la tragedia colectiva que ha englobado millones de tragedias individuales a lo largo de la historia, privándolas así de interés, banalizando su sentido». Una gran experiencia de lectura sobre nuestra Guerra Civil, de cuyo fin se cumplen en 2009, 70 años. Por su talento narrativo es el Beevor español”.

De Reverte podríamos volver a recordarles su rica trayectoria, pero preferimos ,a día a hoy ,acercarles a la crónica que él mismo firmo para El País en la que se acerca a éste su último ejercicio de investigación narrativa. Por nuestra parte, sólo nos queda darle nuestra más sincera gratitud.(es largo, pero vale la pena)


La estrategia de la muerte

JORGE M. REVERTE (El País)

 

Se ha hablado de casi todo. Pero quizá, cuando se cumplen 70 años del fin de la Guerra Civil, uno de sus aspectos menos tratados sea el puramente militar. Un golpe que se convirtió en una larga partida de ajedrez. Un ejército republicano que se defendió mejor de lo esperado. El autor lo ha investigado durante años para su próximo libro. Éste es su relato en exclusiva, acompañado de fotos desconocidas.

 

El 1 de abril de 1939, el general Franco anunciaba el fin de la guerra que él mismo comenzara, junto con otros militares, en julio de 1936. El comunicado victorioso no significaba la llegada de la paz. A la sangría provocada por tres años de enfrentamiento armado le iban a seguir decenas de miles de fusilamientos decididos por tribunales militares, sin garantías para los procesados. La Guerra Civil comenzó como un golpe de Estado, se convirtió después en la confrontación de dos grandes ejércitos y acabó con una amplia matanza.

Todo empezó cuando una fracción, la principal, de la oficialidad del ejército español se puso de acuerdo para dar un golpe que acabara con el Estado democrático presidido por Manuel Azaña.

Aquella acción militar que pensaban completar los conjurados en pocas semanas mediante una limpia que costaría unas decenas de miles de muertos fracasó en sus inicios. Y ello provocó una cierta desorganización en las filas golpistas, que componían una temporal alianza de territorios. Muerto su jefe natural, el general Sanjurjo, en los primeros momentos, el general Emilio Mola quedó como rey del norte, mientras Gonzalo Queipo de Llano lo era del sur. Un tercer general, Francisco Franco, reinaba sobre las fuerzas africanas asentadas en Ceuta y Melilla y el resto de protectorado marroquí. Y eso afectó a la manera en que pusieron en práctica su primera andadura militar.

Mientras Queipo de Llano se dedicaba a pacificar su territorio con técnicas policiales, Mola y Franco coincidían en que la principal línea estratégica de su plan era la conquista de Madrid. Cada uno la emprendió a su modo: Franco, desde el sur, hizo caso omiso de los planes previos y eludió Despeñaperros para acercarse a la capital con sus columnas africanas vía Badajoz. Mola, que entendió muy pronto la débil estructura de la resistencia republicana en el norte, debido a la indecisión de los nacionalistas vascos sobre su papel en el conflicto, aprovechó esa circunstancia para lograr una de las más importantes victorias estratégicas de los rebeldes en toda la guerra: el aislamiento del norte republicano de la frontera francesa. Lo hizo con poco esfuerzo. Pero, al mismo tiempo, echó sus milicias de requetés y sus soldados de guarnición sobre Madrid. En la sierra norte le pararon las milicias antifascistas. A Franco, no, porque su ejército era el único preparado para hacer una guerra, por mucho que el estilo de la misma fuera primitivo, propio de un conflicto colonial. En lugares como Galicia y Asturias, los rebeldes ultimaron planes locales conectados poco a poco con los más importantes contingentes de Mola en Castilla y León, Aragón y Navarra.

En el bando leal, la desorganización que siguió al fracaso del golpe fue mayor aún. El ejército desapareció en pocos días, y un aluvión de milicias multicolores se echó a los caminos sin que hubiera una planificación militar del esfuerzo. En las primeras semanas, los más combativos militantes que se habían presentado voluntarios para acabar con la rebelión perecieron por centenares al paso de legionarios y regulares, que se los quitaban de en medio utilizando tácticas de envolvimiento y un armamento poco sofisticado. Los profesionales del ejército que habían permanecido leales a la República fueron sistemáticamente desobedecidos, juzgados muchas veces por asambleas de soldados y, en algunos casos, fusilados sobre el terreno si los hombres a su mando consideraban que no habían cumplido con sus obligaciones de manera eficaz, o sea, si decidían que se trataba de traidores. En cada zona se producía un fenómeno de resistencia diferente según las circunstancias políticas locales: los milicianos catalanes de la CNT, que habían desdeñado hacerse con la dirección política de Cataluña, luchaban por su cuenta con la intención de hacer la revolución en su tierra y exportarla a Aragón; los comunistas montaban sus unidades pensando en la defensa de la República del Frente Popular. Los socialistas, igual, aunque con una menor eficacia.

Durante los dos primeros meses del conflicto, no había una dirección clara de guerra en ninguno de los dos lados. Ni siquiera en el lado rebelde, donde los generales pactaban en función de su fuerza y sus logros. Franco, que fue muy pronto reconocido como el más eficaz, logró imponerse, ganándole por la mano a Mola la autoridad que le daba su casi impune avance sobre Madrid. Con eso y con la baza del apoyo de Hitler y Mussolini.

El general rebelde Franco fue el primero en conseguir la unidad de acción. Su decisión política de liberar el alcázar de Toledo contribuyó al retraso de la toma de Madrid, pero le aseguró la dirección indiscutible de su movimiento. El día 1 de octubre fue nombrado jefe del gobierno del Estado que se construiría cuando el golpe triunfara.

Poco después de esas fechas, el socialista Francisco Largo Caballero conseguía lo que había parecido imposible hasta el momento: construir un gobierno de Frente Popular en el que estaban representadas casi todas las fuerzas políticas y sindicales defensoras de la República. Una de las primeras, si no la primera, tareas de ese gobierno fue la de poner en marcha una nueva estructura militar que fuera capaz de defender al régimen legal. El tiempo perdido hizo a Largo y su gobierno considerar que Madrid no se podía defender, porque no había tiempo para poner en marcha con eficacia las nuevas unidades encuadradas en brigadas mixtas que se formaban en Levante y La Mancha, y esperaban la llegada del armamento proporcionado por la Unión Soviética.

Anarquistas y comunistas aceptaron, de mejor o peor grado, en el Consejo de Ministros la decisión de Largo: Madrid se quedaría con una Junta de Defensa presidida por el general Miaja, y las líneas de defensa eficaces se situarían en las orillas del Tajo.

Sin embargo, cuando la batalla de Madrid comenzó, se produjo en el seno de la República la primera desobediencia trascendente: con el apoyo de los soviéticos, los comunistas decidieron que había que defender Madrid, pese a las órdenes de Largo Caballero. La primera brigada mixta con alguna capacidad operativa, la mandada por Enrique Líster, apareció en el sur de la ciudad el día antes de que se iniciara el asalto. Las brigadas internacionales lo hicieron dos días después. Largo tuvo que tragarse el quebrantamiento de su autoridad. Los anarquistas reaccionaron moviendo sus unidades, el ejército de Cipriano Mera, que estaba en La Mancha y Guadalajara, y la columna Durruti, traída del frente de Aragón en una iniciativa en la que no participó el gobierno, para disputar la hegemonía militar a los comunistas en el frente de la capital. El general Sebastián Pozas, y su directo subordinado el coronel Segismundo Casado, al cargo de la zona central, tuvieron que soportar la humillación de ver cómo Madrid se defendía, y atenerse a las nuevas circunstancias.

En Madrid se dio el último combate de la fase del golpe. Fue una batalla repleta de imágenes épicas, de heroísmo y de condensación de la lucha universal entre el fascismo y el antifascismo. Pero siguió siendo una batalla dominada por las características más primitivas. El uso de la aviación y de los carros de combate tuvo una relevancia limitada al lado de las ametralladoras, la artillería y los asaltos de la infantería a cuerpo limpio. Mientras los combatientes hacían frente a los mercenarios moros y legionarios, hombres disfrazados como el ejército de Pancho Villa asesinaban a derechistas, sin juicio. Por toda España, una fiebre homicida se extendía. A un lado se mataba a curas y monjas, a tenderos y militares retirados, porque había desaparecido el Estado democrático; al otro, a jornaleros, a maestros, a militares leales y a poetas, porque los alzados querían construir un nuevo Estado nacionalcatólico.

El fracaso del asalto franquista a Madrid fue seguido por la primera batalla de cierta entidad en campo abierto: la del Jarama. En esa ocasión, Franco pudo mover ya unidades encuadradas en divisiones y utilizar masas apreciables de artillería. Su autoridad militar era en aquellos momentos indiscutible. La República pudo contestar a la ofensiva con sus nuevas brigadas, aunque todavía faltas de entrenamiento y suficiente material bélico. Mejor resultado obtuvo de las remesas de cazas soviéticos que equilibraron la balanza en el aire, que había sido favorable desde el principio, gracias a las ayudas alemana e italiana, a los rebeldes. Los carros rusos, aunque mal utilizados por falta de experiencia de los mandos, tuvieron un papel importante en el desenlace. Un papel que fue rebajado por la eficacia de las armas anticarro alemanas.

Aquella batalla acabó en empate. Fue una sangría y dejó a los dos ejércitos exhaustos.

La siguiente cita fue en Guadalajara. Una batalla en la que el CTV, el cuerpo expedicionario italiano, recibió un severo correctivo. Sus 40.000 hombres bien armados, alimentados y vestidos no fueron capaces de quebrar las líneas republicanas. Y hay indicios para pensar que Franco no lamentó que la derrota se produjera. Los militares italianos tenían instrucciones políticas muy explícitas de hacer la guerra por su cuenta, es decir, de ganarla para el Duce. Desde que desembarcaron, sin pedir permiso a sus aliados, en Cádiz durante el mes de diciembre, Franco no había podido imponer su autoridad sobre un ejército que le era imprescindible para lograr la victoria, pero podía, en cualquier momento, si alcanzaba la hegemonía en su bando, imponerle condiciones muy serias sobre el futuro político de España. La acción de Guadalajara tenía por objeto tomar Madrid y apuntarse un tanto propagandístico de primera categoría. En los cuarteles generales franquistas se llegó a brindar por el resultado que había humillado al aliado fascista. En los republicanos se brindaba por la eficacia de un hombre que había sido decisivo para salvar Madrid y, ahora, había derrotado al enemigo en campo abierto, el coronel Vicente Rojo.

Establecida su autoridad, Franco no volvió a sufrir ningún contratiempo que pusiera en cuestión el carácter único de su mando, aunque tuviera que imponer por la fuerza su visión de las cosas en la crisis que provocó entre los carlistas y los falangistas para conseguir la necesaria unidad política, el partido único y el Estado nuevo que Ramón Serrano Súñer diseñó a su medida. En la primavera de 1937, Franco era ya dueño y señor político de los territorios en su poder. La autonomía de la Legión Cóndor alemana no amenazaba su dirección, porque tan sólo afectaba al modo de utilizar las unidades en el combate.

Fue a partir de entonces cuando pudo ejercer con toda la fuerza su autoridad militar. Y decidió acabar con el frente norte. Hasta allí desplazó la mayoría de las unidades italianas y los efectivos artilleros y aéreos alemanes, y emprendió una áspera batalla que le permitió hacerse, semana tras semana, de forma lenta y progresiva, con todo el territorio cantábrico en manos de la República.

Este cambio de rumbo fue decisivo, aunque supusiera dejar de lado el primer objetivo: Madrid. Si hubiera tomado la capital, su popularidad se habría desbordado. Pero su Estado Mayor consideraba la empresa casi imposible.

Es discutible que la decisión fuera errónea, pero desde el punto de vista militar, y contando con la posibilidad de que la política inglesa de No Intervención pudiera cambiar, la liquidación del frente del norte tenía muchas ventajas para su bando: con su conquista, pasaría a controlar las zonas mineras y la industria pesada, y le permitiría agrupar sus fuerzas en una sola zona, sin tener a la espalda un ejército de 100.000 hombres, procedentes casi todos ellos de zonas proletarias con un alto nivel de conciencia. Aunque el duque de Alba y sus demás agentes le transmitían desde Londres, París y Roma garantías de lo contrario, no era descartable que pudiera haber alteraciones en los equilibrios políticos internacionales. Y si la política inglesa variaba, y Franco no tenía poder para influir en ella, el bloqueo de los puertos cantábricos podría romperse. En la primavera de 1937, Franco ya sabía, además, por sus privilegiados contactos con el Vaticano, que los nacionalistas vascos había intentado la mediación del Papa para conseguir un cese de hostilidades, sin contar con el gobierno ni con las otras fuerzas asentadas en el territorio controlado por la República.

¿Controlado por la República? Para entonces, el gobierno de Largo Caballero podía presumir de poco más que de controlar la región central, parte de Andalucía y el Levante. Cataluña seguía presidida por un gobierno fantasma que no gobernaba más que cuando le dejaba la CNT, y el País Vasco, Santander y Asturias se regían por gobiernos que no habían sido legitimados en las urnas y se afirmaban en fórmulas de taifa sin llegar a reconocer jamás del todo la autoridad del gobierno legal. La España republicana sólo tenía autoridad en el centro y Levante.

Para recuperarla, se produjo la intervención en Barcelona en mayo de 1937, después de que las unidades libertarias, por un lado, y los comunistas y nacionalistas catalanes, por otro, se enfrentaran durante una sangrienta semana que dejó cientos de muertos en las calles y la moral de la retaguardia catalana por los suelos.

Tras la crisis del desastroso gobierno de Largo Caballero, Manuel Azaña nombró a Juan Negrín presidente del Consejo de Ministros, y a Indalecio Prieto, ministro de Defensa. Ambos decidieron entregar al coronel Vicente Rojo la responsabilidad de las operaciones militares.

Rojo, acreditado como el mejor militar republicano, emprendió una nueva organización de su ejército en torno a una idea central, la creación de un ejército de maniobra que fuera capaz de moverse disciplinadamente en acciones de gran envergadura que necesitaban de conocimientos técnicos y de un gran entrenamiento. Para mover grandes masas de hombres, no bastaba el valor miliciano. Y elaboró un plan de guerra que estaba marcado por la idea de conseguir victorias decisivas.

El ejército de maniobra se creó en torno a las brigadas internacionales y a las unidades nacidas del V Regimiento, el germen del ejército comunista. Rojo no sentía ninguna simpatía personal ni ideológica por los comunistas, pero se había bregado con ellos en el asedio de Madrid y confiaba en su disciplina y lealtad en el combate.

Esa elección creó algunas suspicacias entre otros mandos republicanos. No sólo entre los mandos. Las unidades donde se encuadraban los militantes socialistas y republicanos, por no hablar de los anarquistas, sentirían durante la guerra una hostilidad creciente hacia los hombres procedentes del V Regimiento.

La primera prueba de importancia para el germen del ejército de maniobra fue la batalla de Brunete, concebida por Rojo con dos objetivos de muy distinto alcance: el primero de ellos, el más limitado, distraer las tropas que iban consiguiendo, de forma lenta pero sistemática, rendir la resistencia en el norte. Indalecio Prieto consideraba que, además de la riqueza industrial que se concentraba, allí estaban los mejores luchadores republicanos, los mineros asturianos y los concienciados trabajadores industriales vascos de militancia anarquista, socialista y comunista.

El segundo de los objetivos de Rojo tenía gran alcance: cortar las líneas de abastecimiento del ejército franquista y aislar a los contingentes que asediaban Madrid en una gran bolsa que pudiera ser aniquilada.

Su aspiración era ambiciosa. Se trataba de dar una batalla decisiva que cambiara el rumbo de la guerra a favor de la República. En su optimista concepción, el plan tenía muchos elementos razonables: a mediados de 1937, la República no estaba en una gran inferioridad material frente a sus enemigos, porque los suministros soviéticos de armas habían aportado cuantioso material, y de muy buena calidad en lo que se refería a aviones de caza y carros de combate.

Brunete fue un fracaso. Acabó sin que ninguno de los dos bandos pudiera adjudicarse una victoria terminante, pero las unidades republicanas perdieron 25.000 de sus mejores hombres por 10.000 de las franquistas. Cuando los combates se extinguieron, Franco, que hubo de mover una parte de sus efectivos del norte para atender el combate, los reintegró a su lugar de origen y estabilizó los frentes en el centro.

¿Qué había fallado? El propio ejército. Las divisiones de choque habían estado mandadas por hombres sobrados de carisma y de valor, pero faltos de instrucción militar. Modesto, Líster o Tagüeña habían llegado a mandar grandes unidades porque habían formado parte de las primeras riadas de voluntarios que cubrieron el colapso del ejército republicano. Alguno de ellos había realizado con aprovechamiento cursos de suboficial en la academia Frunze, en la URSS, pero ninguno conocía las más difíciles tareas de la batalla, cómo mover las unidades, cómo organizar los abastecimientos, cómo desplegar las piezas de artillería, cómo tomar decisiones arriesgadas cuando se topaban con el éxito. Alguno de ellos, como el jefe de la división 46, el campesino, ni siquiera sabía leer un mapa.

En agosto de 1937, en la batalla de Brunete, se extinguieron muchas de las posibilidades de la República de ganar la guerra.

Eso no significaba que Franco la tuviera ya ganada, porque enfrente tenía un enemigo vigoroso. Tampoco significaba que quisiera hacerla durar para ir limpiando bien la retaguardia de los territorios conquistados. No es suficiente reconocer el carácter despiadado del caudillo para probar que sus decisiones estuvieron siempre encaminadas a ganar la guerra. Cuanto antes, porque no podía tener la seguridad de que la situación internacional le fuera siempre favorable, por mucho que el Comité de No Intervención jugara a su favor.

El año 1937 se cumplió el peor de los augurios para la República. Los nuevos intentos de Rojo, como el de Belchite, fracasaron, y el frente norte se desplomó de la peor de las maneras: los batallones del PNV se encargaron de que la industria pesada vizcaína cayera intacta en manos de Franco. Esos mismos batallones se rindieron en Santoña a través de una negociación realizada a espaldas del gobierno de Negrín. La República perdió un ejército de unos 100.000 hombres, y Franco ganó capacidad de movimiento para los 100.000 que tenía empeñados allí.

Franco diseñó entonces un nuevo plan de asalto contra Madrid, la ciudad que consideraba traidora y que seguía concibiendo como el alma de la resistencia republicana. El plan de ese ataque consistía en arremeter desde el noreste, desde Guadalajara, con toda la enorme masa de maniobra que había liberado desde la caída de los últimos reductos asturianos.

El Estado Mayor republicano intuyó esa maniobra, y Vicente Rojo, de acuerdo con el jefe del Gobierno, Juan Negrín, desarrolló un plan de gran estilo que fuera capaz de frustrarla y, además, le permitiera recuperar la iniciativa militar.

Entre finales de diciembre de 1937 y principios de 1938, de nuevo el ejército de maniobra se responsabilizó de la acción, y atacó Teruel. Lo hizo con gran eficacia en una primera fase. Fue una victoria militar y moral, porque Teruel se convertía en la primera capital de provincia que la República ganaba en toda la guerra. Pero las unidades rebeldes no sufrieron un castigo sensible. La República ganó territorio y moral. Nada más.

Aquella derrota, que era limitada, le planteó a Franco la necesidad de optar entre dos posibilidades. La primera, estabilizar el frente y continuar con sus planes de ataque sobre Madrid; la segunda, reaccionar y recuperar el terreno perdido. Se decidió por la segunda.

Si Franco hubiera optado por insistir en su asalto sobre Madrid en aquel momento, se habría encontrado con un ejército republicano en la región central que todavía contaba con unidades muy aguerridas para la guerra defensiva, que había continuado con la instrucción de sus soldados y que no se había desgastado desde la batalla de Brunete. Ésas eran las mismas condiciones con las que había tenido que contar al hacer sus planes sobre Madrid previos a la pérdida de Teruel. Pero, tras ese descalabro, el ejército de maniobra republicano quedaba en mejor situación para haber violentado su retaguardia.

Su plan resultó ser más ambicioso de lo previsto: recuperó terreno en torno a Teruel, y desde ese momento, aprovechando la excelente situación de aprovisionamiento de material alemán e italiano y su gran ventaja en unidades capaces de maniobrar, se lanzó hacia la costa y consiguió partir la zona enemiga en dos, dejando de paso maltrecho al ejército que se le opuso. Sus tropas llegaron a Vinaroz y tomaron una parte de Cataluña. El coronel Yagüe se apoderó de Lérida, afirmándose en una excelente plataforma para atacar por las estribaciones del Pirineo. La decisión, vistos los resultados, fue excelente. Cabe discutir si la alternativa habría sido mejor, pero resulta dudoso viendo los resultados.

Los generales de Franco vieron la guerra prácticamente ganada a partir de ese momento. Pero Franco, no. Desde su Estado Mayor se le urgió con una hasta entonces no vista insistencia en que atacara por el norte de Cataluña para acabar con la resistencia en la zona más industrializada de la República y aislar del todo a ésta de Francia, acabando así de una vez con el contrabando de armas cuando la frontera estaba cerrada o con el paso masivo de suministros cuando se abría.

Franco desechó la opción. Una nueva decisión discutible. Pero que tenía sus razones, sus poderosas razones, para tomar: en marzo de 1938 hubo varias reuniones del Estado Mayor del ejército francés para valorar la necesidad o no de entrar en la guerra de España. Los contingentes italianos y alemanes que acompañaban a Franco provocaban en Francia una racional desconfianza. La política de apaciguamiento de Hitler impuesta a los franceses por el Gobierno británico no tranquilizaba ni a sus políticos ni a sus militares sobre el peligro de una nueva guerra europea. Y la posible llegada de tropas alemanas e italianas a la frontera se veía desde París como un riesgo serio.

Franco supo de esas reuniones. Y, aunque conoció su resultado, favorable a sus intereses, liquidó la opción de continuar la guerra en las inmediaciones de la frontera francesa para no dar el menor motivo a Francia para una intervención que habría sido catastrófica para su causa.

Fue una decisión, de nuevo, con un marcado carácter político, que le obligó a replantearse la recurrente decisión de atacar Madrid o continuar la guerra por otros caminos. Y escogió arrojarse sobre Valencia para rendir a la capital por falta de suministros alimenticios y bélicos.

Esa ofensiva terminó con un fracaso rotundo. Fue una batalla que ganó el ejército republicano del Centro, dejando a las unidades mandadas por García Valiño en unas posiciones desde las que podían contemplar Sagunto, pero que no podían avanzar. El 24 de julio, el general Matallana, amigo de Rojo y uno de los mejores militares de Estado Mayor del bando republicano, había conseguido la más valiosa victoria para sus armas de toda la guerra.

Al día siguiente, Rojo ordenó, con el plácet de Negrín, que sus tropas del ejército de maniobra pasaran el Ebro. De nuevo, en su concepción, había dos posibles objetivos. El de corto alcance consistía en distraer la ofensiva franquista contra Valencia, lo que ya era innecesario. El de largo, romper la comunicación entre los ejércitos del norte y de Levante. Un plan que era, dada la fuerza disponible, auténticamente ilusorio.

Los dos primeros meses de enfrentamiento sólo sirvieron para contar muertos y despilfarrar municiones. Franco hizo su famoso comentario: “No me comprenden. Tengo a lo mejor del ejército rojo acorralado en 35 kilómetros”. Su intención era muy clara: exterminarlo, al coste que fuera. De nuevo, una opción discutible. Pero no más discutible que la de su adversario. ¿Por qué se obstinó el mando republicano en mantener ese combate de exterminio? Podría haberse decidido la retirada al otro lado del río y evitar el desgaste de ese ejército. No se hizo.

Los dos ejércitos se desgastaban de forma brutal. Pero a quien más le convenía eso era a los rebeldes, que bombardeaban a placer las posiciones republicanas amparados en una abrumadora superioridad aérea y artillera. Negrín y Rojo, sin embargo, no ordenaron que se repasara el río para preservar a su mejor ejército. Y el jefe del Estado Mayor republicano hacía llamadas infructuosas para que pusiera en marcha desde Valencia una ofensiva que distrajera al enemigo. El general Matallana lo intentó, pero con escaso impulso y ninguna posibilidad de éxito. No tenía capacidad para actuar a la ofensiva.

En septiembre de 1938 se firmó el compromiso de Múnich, por el que Francia e Inglaterra daban vía libre a Alemania para anexionarse una parte de Checoslovaquia. La República podía dar ya por enterradas sus posibilidades de mejorar las circunstancias políticas internacionales. Ya sólo había dos políticas posibles: la de ganar tiempo hasta que estallara la guerra europea o la de intentar una negociación, amparada por las potencias europeas, para buscar una paz que tuviera el menor coste humano posible. El presidente Manuel Azaña sólo veía factible una solución así, frente a la preconizada por Negrín, apoyado por su jefe de Estado Mayor, Vicente Rojo, de resistir para forzar al enemigo a negociar. Ninguna de las opciones se podría poner a prueba ante la obstinación de Franco.

En Múnich se acabó la historia militar de la Guerra Civil. Aunque no las historias que implicaban a los militares. Las diferencias, las suspicacias, los rencores, habían crecido tanto en el bando republicano que la derrota anunciada no podía sino ampliarlas. La negociación era imposible, con un Franco crecido gracias al apoyo nazi-fascista. La resistencia a toda costa que pregonaban los comunistas y el gobierno de Negrín tampoco podía prolongarse, porque el ejército de maniobra se había quedado exhausto en las tierras del Ebro después de haber aceptado un pulso inútil siguiendo la estrategia de conseguir victorias decisivas.

Y el ejército del centro, mandado por Miaja, se había dividido, en consonancia con la descomposición política de las disgregadas y desalentadas fuerzas republicanas, y se preparaba para la definitiva confrontación interna. La batalla de Cataluña no fue sino el último capítulo de una derrota militar inevitable. Y el golpe de Estado de Julián Besteiro y Segismundo Casado contra el gobierno de Negrín, su más bochornoso acto. Ambos intentaron en vano negociar con Franco una paz entre militares, sin represalias.

Franco jugó sus cartas sin hacer ninguna demostración de genio militar, pero sabiendo siempre qué respuesta debía dar a las distintas situaciones políticas en las que se debía mover. La República, defendida de forma muy desigual por las distintas formaciones políticas, pagó su desfavorable posición internacional y las graves desafecciones internas. Pero también sus errores en el terreno militar.

La guerra había durado tres años porque millares de hombres leales a la República habían combatido contra un enemigo muy superior. Centenares de miles de españoles tuvieron que abandonar su país. Muchas decenas de miles que no lo consiguieron sufrieron la cruel venganza de Franco, apoyado por una Iglesia que le había regalado el nombre de cruzada para su guerra y un lema muy explícito: “España será católica o no será”. Rendido el ejército republicano, ¿había algo que le impidiera a Franco proseguir la matanza?

 

El Priorat i els Brigadistes Internacionals.


L´ Ultima batalla de les Brigades Internacionals, des del Priorat.

El comité editorial No Jubilem la Memòria ha dut a terme  l´ edició d´un altre llibre d´Àngela Jackson,; es tracta d´una altra aportació al record de la llibertat i dels internacionals que van lliutar per ella a la Guerra Civil Espanyola. Aquesta historiadora anglesa va dedicar la seva tesi doctoral a la dona anglesa i a la Guerra Civil Española; així l´any vinent està previst que la Universitat de València li la publicarà sota el títol Británicas y la Guerra Civil Española. Una vegada sabut, ja l´esperem amb ganes.
Aquest investigadora incansable ha publicat uns quants llibres entorn a la Guerra Civil  Esponyola i Cossetània els ha editat amb gust i detall...el darrer, abans d´aquest, és de l´any passat i s´apropa a aquest col-lectiu des del títol: “Els brigadistes entre nosaltres”.

Aquest present llibre, Preludi de l´última  batalla.Les brigades internacionals al Priorat,1938, s´apropa a aquests lluitadors i defensors per la República en la seva estada a terres del Priorat---comarca de Tarragona--. És tot un document que fa memòria des de les primeres pàgines,poc a poc...Les fotografies, nombroses, el fan més atractiu i planer. Una lectura imprescindible.

Mujeres refugiadas bajo la mirada de Ramón Serrano.

Mujeres refugiadas...la mirada de Ramón Serrano.

Ramón Serrano, editor de la editorial La Flor del Viento, ha construido una historia de refugiados con la narración Mi madre. Bolitas de paraguas. Cuenta la historia de muchos de los que iban desplazándose empujados por el avance franquista a otros lugares y de cómo vivían ese desplazamiento y su nueva vida, donde el miedo , la exclusión y el vacío social....solían convertirse en moneda, sin cambio. Hay tres formas de reconocer la lectura de este libro: con los recuerdos de aquellos que fueros forzosamente desplazados, y con aquello que se siente desde dentro y se cuenta con una especie de flashback.
Serrano es un fotógrafo de palabras que nos muestra cómo llagaban de rotos los ideales y llas esperanzas de los refugiados en Barcelona , quedándose a vivir en condiciones de miseria, tristeza y con un inmenso interrogante sobre su futuro....todo ello, eso sí, acercándose, más que nunca, a la mujer. La mujer refugiada, aliente y luchadora. Muchas de nosotras deberíamos tomar un buen ejemplo.

PAUL PRESTON BAJO UNA LLUVIA DE BALAS.

      
Nos acordamos de Idealistas bajo las balas
Paul Preston nos acerca en este libro imprescindible al mundo de los corresponsales extranjeros en la Guerra Civil Española. Esta guerra supuso que muchos de ellos se identificaran con uno de los dos bandos...fueron los que estuvieron identificados con la causa de la defensa Republicana los que ganaron, y por goleada, a los que lo hicieron por los sublevados. El caso es que para el mundo del periodismo y , en particular, para el de los corresponsales y reporteros esta guerra significó un paso adelante y una consagración en esta materia....sólo así el mundo se enteró de aquello que pasaba y ocurría en esta guerra, antesala y experimento, casi de laboratorio,  de la II Guerra Mundial.
Los corresponsales y reporteros se vieron sumergidos en su particular bautizo  de guerra para poder llevar a cabo su trabajo con la mayor dignidad posible para contar lo que acontecía  como pudieron y, muchas veces, como les dejaban.

Paul Preston nos acerca a este colectivo, esta tribu bien particular que forjó una nueva manera de contar los conflictos bélicos...el resultado es un homenaje sentido, desde las entrañas de este investigador, de todos aquellos que tan sólo querían contar , y lo hicieron con especial sensibilidad, lo que nos lleva a no olvidar y a acercarnos a una memoria que nunca deberíamos perder.

Gracias a todos ellos y a Preston por recordarlos en este libro, particularmente, sentido y entrañable....prometemos hablar más de él, merece la pena.

Lo que significaba ser mujer de un maquis.


UN GRAN LIBRO:LA MUJER DEL MAQUIS.
Creo recordar que ya hablé de este libro con anterioridad, pero es que merece la pena volver a hacerlo. Narra la historia  de Paco Bedoya el que es conocido, y ahora reconocido, como el último guerrillero que luchó contra el franquismo y que nunca dio la guerra por acabada.....de todas formas el libros, desde la pluma de Ana R Cañil, narra el vivir de sus compañeros guerrilleros y de las mujeres , calladas, temerosas, encogidas , pero , a la vez, forjadas de un valor que hoy se empieza a conocer y, por tanto y aunque aún sea poco, a reconocer.
Pero el libro, premio Espasa de Ensayo en 2008, narra también la historia de amor entre Paco Bedoya y Mercedes San Honorio que, aunque en la cautividad de la vigilancia, vivieron tiempos de enamorados y hasta pudieron disfrutar de ser padres...aunque el amor, como se puede leer, fue siempre con la distancia como impedimento, siempre soñando en un reencuentro como recompensa y descanso.....pero ese reencuentro nunca llegó.
La autora Ana Ramírez Cañil, escribe y narra muy bien esta historia dentro del episodio más triste de la historia del Estado Español con una guerra, con muchas represiones y aún más miedos. L a autora pasó mucho tiempo entre la documentación y entrevistando , también charlando, con testimonios vivos y algunos de ellos directos....el resultado es un gran libro que se acerca a nosotros como el susurro de la libertad a aquellos luchadores que nunca perdieron la guerra.

Los Partes de guerra de Martínez de Pisón

Partes de guerra, una novela de todos y para todos.
Éste es un libro de recopilaciones desde grandes firmas que mima y reúne el autor Ignacio Martínez de Pisón del que se pueden destacar numerosas novelas como “Carreteras secundarias” o “Dientes de leche” hasta el magnífico ensayo: “ Enterrar a los muertos”. Así tenemos lo sigiente:
“Desde que se produjo la sublevación militar de julio del 36 han sido muchos los escritores que han recurrido a la Guerra Civil como fuente de inspiración. Sin embargo, no existe (y posiblemente nunca existirá) una novela "definitiva" sobre la guerra. Este libro aspira a ser una novela colectiva sobre la guerra que nos cuente, entre todos los relatos, lo que fue aquel conflicto. Hay cuentos del frente y la retaguardia, del campo y la ciudad, de la zona nacional y la republicana, de diferentes regiones y culturas de España, etcétera. Los relatos se ordenarán cronológicamente según la acción que transcurre en cada uno de ellos, de forma que el lector podrá seguir la evolución del conflicto desde el estallido de la guerra hasta la definitiva derrota republicana. Como una novela, la gran novela colectiva de la guerra civil. Los autores son: Aldecoa, Atxaga, Aub, Ayala, Barea, Calders, Campos, Chaves, Nogales, Delibes, Fernández Santos, García Hortelano, García Pavón, García Serrano, Jordana, León, Anglada, Méndez Ferrín, Matute, Neville, Novás, Calvo, Olmedo, Pereira, Pinilla, Quiñones, Rivas, Rodoreda, Segovia, Sender, Talens, Trapiello, Zúñiga”.

Uncastillo:dispuestos a intervenir en política.

El alcalde de Uncastillo
Estuve en Uncastillo hace cosa  de año y medio y descubrí un episodio escalofriante de represión civil . Así me contaron., la crueldad y el sadismo para hacerse con la vida del alcalde. Tuvo lugar en la plaza, frente a la Iglesia, después de las torturas y humillaciones...lo decapitaron para jugar al fútbol con su cabeza., pero hubo muchas víctimas más, quizás menos “importantes”. Hoy todavía predomina el silencio por encima de cualquier otra consideración, las miradas esquivas y los cerrojos cerrados cuando alguien quiere hacer alguna pregunta
Así que cuando Víctor Lucea publica: “Dispuestos a intervenir en política. Don Antonio Plano Aznárez: socialismo y republicanismo en Uncastillo (1900-1939)” . .Víctoor escribe que hoy: “alguna gente después de setenta años tiene necesidad de hablar y recordar”.
En nuestra  estancia en Uncastillo nos explicaron que los odios, las manías, las ganas de venganza comenzó en 1934 y que de ahí se pueden extraer muchas consecuencias que luego tuvieron lugar en la represión franquista del 36.
Lucera indica que las Cinco Villas es el único lugar de Aragón que se sumó a Asturias en el Octubre del 34 --- quizás por el predominio de la UGT, un año antes fueron más cautos con el levantamiento, propiciado por los anarquistas en el 33-- --. Todo fracasó y ,según el autor, relata que se ve al contrario como algo o alguien a quien eliminar y esto estalla dos años después y el alcalde ya era  el señalado como principal inductor, según el teniente coronel Antonio Lucera, culpable de la insurrección del 34...
Lucea explica mucho más, muchos más entresijos que te atrapan en la lectura, una lección de historia y de memoria histórica..
Así, describe magníficamente cómo fue la revuelta y señala como principal inductor al alcalde Antonio Plano, pero al final de todo el follón la revuelta se queda en nada; aunque algunos de los paisanos, en el asalto al cuartel, no se contuvieron al intento de apaciguamiento de Antonio Plano. Allí murieron dos guardias quedando heridos el capitán, el sargento y otros miembros de la Benemérita; aunque también murieron algunos de los sublevados, pero quedaron enterrados en el silencio e la represión, el escarmiento y las miradas esquivas. Al alcalde se le condenó a muerte y otros a penas de cárcel o prisión de por  vida, pero cuando el Frente popular ganó las elecciones quedaron amnistiados. La derecha, según Lucea, quedó por esto y por perder las elecciones muy resentidos...viendo al enemigo, aún con más saña y el enemigo fueron los que intentaron la revolución, secundando la de Asturias.

Así el Octubre del año 34  fue transcendental en la historia de Uncastillo y marcó un futuro no muy lejano que como dice Lucea: ”desde el primer momento experimentó la extrema crueldad de la vida en la retaguardia franquista”...así quien estaba señalado y/ o había participado en los acontecimientos del 34, lo tenían claro. Antonio Plana murió fruto de una resentida represalia en el 36, como muchos otros vecinos , entre ellos algunas madres de familia.
El libro es fascinante y nos lleva de la mano de la historia de un ideal y de las personas que caminaban por él.  Un libro imprescindible y un excelente ejercicio de memoria histórica.
Una última consideración, lo que les he contado no es nada con lo que hay entre las páginas de este libro que destapa la verdad y no hay nada como delatar a la verdad para  saber vivir en libertad.

Nos acercamos, ahora a un relata que se nos despertó ,entre palabras, desde nuestra visita a Uncastillo.

 

Hombres normales, como el del capazo.

Juan llegó solitario y como extraviado a aquel pueblo camuflado t en la memoria. Sabía que debía ponerse a trabajar enseguida; se encontró con un hombre que bajaba decidido por una calle ancha y adoquinada. Juan le interrumpió: en qué pueblo se encontraba. El señor bajito, ágil  y anciano, le contestó que él también era forastero. Los dos siguieron el camino opuesto, mientras Juan se preguntaba qué hacia un forastero que decía no saber donde se encontraba  con capazo y azada. Se giró y vio como el ágil anciano entraba en una casa de aires burgueses. Lo hizo precipitadamente, sobretodo cuando vio que el verdadero forastero le miraba. Días después Juan descubrió el por qué de aquella mirada de temor, casi vergüenza.
Se alojó en una posada amable, limpia, aseada y de mejor cocina. Después de cenar se quedaban hablando en la mesa, pero nunca acababan de llegar a nada…Juan descubrió que la mujer era más franca y decidida; su marido tenía miedo con  la herencia de la familia masacrada; así que se acostumbró a quedarse después de la comida. Ello le permitió hablar con muchos ancianos que vivieron aquellos trágicos días, con algunos hijos….y conocer las dramáticas y trágicas historias de hombres y mujeres de Uncastillo. Una tarde de tormenta  se cruzó con el hombre del capazo que bajó la mirada como si con ella quisiera pegarse al suelo de adoquines.
 Se volvió a la ciudad con un buen artículo dedicado a la Memoria Histórica y volvió a pueblo de Uncastillo  tres años después, allí la prisión hacia justicia a los represaliados: hombres y mujeres de Uncastillo asesinados y masacrados. El trágico final del alcalde le sacudió y más averiguando que su vida y tortura se decidió delante de una Iglesia. Salió de prisión con otras historias que contar.

 

RECUPERAR LA MEMORIA DE LA EDUCACIÓN...

RECUPERANDO LA MEMORIA CON LOS MUSEOS PEDAGÓGICOS.

El Museo Pedagógico de Aragón ha publicado su séptimo libro. La portada es entrañable y tan acogedora que enseguida nos sumergimos en el libro y en sus letras como lo hacemos en el agua fresca en un día harto de calores y de sofocos.

De primeras , toda una rotunda declaración de intenciones: se proponen, desde lo más hondo, el trabajo diario de "recuperar los nombres, las biografías de los maestros, el sentido y la filosofía de proyectos e instituciones mediante los que se pretendía construir un mundo mejor...".

Después definen las pretensiones de los Museos Pedagógicos como el punto y el lugar para empezar a trabajar en la recuperación de la Memoria. Todo esto se concreta en Museos Pedagógicos La Memoria recuperada, que es como se titula el libro. En él se recogen los pensamientos... las reflexiones y todo aquello que quieren aportar los profesores de la Universidad y los principales especialistas dentro del campo del patrimonio histórico en la educación....

La introducción es un canto a la ilusión por recuperar lo que "la memoria secuestrada"....nos viene desde la pluma de Víctor Juan--- director del Museo Pedagógico de Aragón--.. Juan nos lleva de la mano como maestro y profesor por el mundo de la historia de la memoria y del ejercicio de hacer memoria; nos acerca a "La pedadogía del olvido y el olvido de la pedadogía" donde rinde un emocionante recuerdo a los hombres y mujeres que con su esfuerzo fueron los artífices de la Institución Libre de Enseñanza ; así escribe: "para los legisladores republicanos, la educación fue un instrumento de revolución...".

Con la educación y esa revolución se quería "remendar" a una sociedad que, según Marcelino Domingo: " una tierra poblada de hombres rotos". La educación era una herramienta, quizás la más firme y la más efectiva contra la gran rotura del analfabetismo y de las múltiples consecuencias. La educación además, según nos recuerda Víctor Pardo, tiene las miras puestas desde la libertad con una escuela laica, pública y gratuita. Ingredientes, a nuestro entender, imprescindible en el camino hacia una sociedad de la libertad, la igualdad...aunque siempre hubo alguien que diseñó trabas para terminar con esto. Un golpe de Estado lo fue consiguiendo...

Pero volvamos a lo nuestro y es que los maestros y maestras fueron los que llevaron uno de los pesos más importantes en la elaboración de los valores republicanos antes de su destrucción bajo el peso de las armas.

De la pluma de Víctor Juan podemos leer párrafos tan emocionantes como: "El miedo, que es el germen del olvido, encendió durante aquellos terribles días las hogueras privadas, prendidas por la necesidad de autodestruir la identidad y la memoria. El miedo paralizó, por ejemplo, a los vecino de Ramón Acín, profesor de la Escuela Normal de Maestros de Huesca, cuando se lo llevaban de su cassa para ser asesinado...El miedo fue la causa de la negación total del pasado, del presente y del futuro. Es lo que pretendía la madre de Moncho en La lengua de las mariposas cuando quemaba las fotografías, los libros,los recortes de prensa y le pedía a su hijo que se olvidara de todo: "Recuerda esto, Moncho, Papá no era republicano. Papá no era amigo del alcalde. Papá no hablaba mal de los curas. Y otra cosa muy importante, Moncho. Papá no le regaló un traje al maestro"."

Víctor Juan se acuerda del Diccionario de Pedadogía Labor del año 1936(de Sánchez Sarto), todo un ejemplo de la evolución dentro de la educación española y dice: " el diccionario representa el mundo que existe, el universo que los maestros podían nombrar...".

Los expertos afirman que este diccionario representa, de forma clara e unánime, la evolución de la educación española....hasta la llegada de la guerra civil.

Después, en plena dictadura, vino otro diccionario, el que coordinó García Hoz que se califica de :" empobrecido, mutilado y depurado....un diccionario en el que la ideología se imponía a la ciencia, un diccionario que recuerda el triunfo de la fuerza sobre la razón..."

Nos sumergimos luego en lo que significan los Museos Pedagógicos :"lugares propicios para hacer historia , para recuperar las voces, reflexionar....". En este libro y entre sus páginas se encuentran reflexiones, referencias sobre la depuración del magisterio, la desmemoria...se trata de recuperar las visiones y las vivencias de los actores que recuerdan sus experiencias escolares....la historia de la educación y de la cultura también se pueden reconstruir desde las instituciones que representan la promesa de emancipación, la promesa de la educación...".

El libro "denuncia", también la falsificación de la memoria con iniciativas al amparo de una dictadura

Cruel y severa para el que a nuestro parecer es el principal pilar en una sociedad, la educación. La lectura se sumerge, después, en el particular mundo de los museos pedagógicos de los que se explica: " pueden ser lugares propicios para hacer historia, para recuperar las voces....". También se hace eco el libro de la "depuración" que sufrieron los maestros y maestras y el silencio que rodeó a muchos de ellos y a su trabajo...para terminar con artículos que se adentran en las experiencias museísticas.

En definitiva, un libro para aprender, hacer memoria, recuperar la historia....y emocionarse con lo que pretendimos intentar para llegar a ser...nos consuela que de aquello algo quedó, la presenta lectura es prueba de ello.

LAS HOGUERAS DEL PERTÚS


EL DÍA A DÍA DE LA EVACUACIÓN DE CATALUÑA
Àlvar d’Orriols escribió dentro de Memorias del exiilio una narración contundente, dolorosaa, incisiva,pero que roza lo sublime. Se trata de Las   hogueras del Pertús que no es más que una especie de dietario sobre la evacuación de Cataluña. En la narración se puede leer la odisea tanto de Àlvar d’Orriols como de su familia que tan sólo querían  escapar de la férrea e intransigente represión franquista. Según nos cuenta Ricart Salvat—Memorias del exilio--: “No teníamos noticia de otro texto de estas características. Conocíamos, como es lógico, muchos trabajos sobre los campos de concentración, las peripecias de los terribles viajes hasta la frontera, pero nunca habíamos leído noticia de un diario que relatara con toda precisión el día a día de la evacuación...”.

 Àlvar d’Orriols, construye una narración, basada en su propia expeciencia, que goza , además, de una excelente expresión.. enseguida sabremos porqué: ”....nacido en 1894 en Barcelona, fue un dramaturgo de grandísimo éxito y un poeta muy estimable. Cultivó un teatro político absolutamente insólito y valiente. Había empezado escribiendo zarzuelas.....”.

Referente a lo que hoy nos ocupa: La Hogueras del Pertús es como si se leyese como la desilusión y el desencanto pueden hacer mella en el ánimo y en la ilusión....pero la narración desborda y nos trae el recuerdo de aquella valentía frente a las adversidades de los días teñidos en constantes adversidades que vestían  el día  a día . Con palabras D´Orriols busca la esperanza y en la lucha se deja ver el carácter de la defensa de la dignidad. Expertos como Ricart Salvat abundan en una petición:”Urge recuperar a d’ Orriols y es muy importante que la juventud actual conozca su diario y, esperamos que muy pronto, pueda leer su obras. Nuestro agradecimiento a «Biblioteca del exilo» por los admirables textos que está recuperando”.

UNA OVEJA NEGRA DE SANGRE AZUL.

 
LA HISTORIA DE LA INFANTA REPUBLICANA, EULALIA DE BORBÓN
Este es un libro que despierta todas nuestras curiosidades y no porqué un personaje de la monarquía—de cualquiera--- les salga –a los monárquicos—“rana”, ya que de eso estamos acostumbrados. Cuando los colectivos están sometidos a ciertas represiones e imposiciones ....los resultados pueden ser desastrosos. En este caso nos encontramos con una infanta que “nos sale” republicana...pero como no hay nada “perfecto” a la infanta que desafía, que se rebela, que adquiere el criterio que sólo deja el ser culta, que no quiere someterse y que encima se atreve a opinar ..... Así, llega un día en que alguien quiere reivindicar a las personas y a alguna en concreto. Llega el tiempo de Eulalia de Borbón con una biografía “rigurosa y apasionante” y es que ésta fue una mujer valiente y eso era mucho , en aquellos días, para una mujer que era nieta, hija, hermana y tía de reyes.

Eulalia que, según nos cuentan, “ no nació para ser infanta de España”, sí que fue una figura excepcional, un referente del feminismo de aquellos días.

Hija de Isabel II y tía bisabuela de Juan Carlos I, Eulalia de Borbón nació en 1864, pero por su forma de afrontar la vida bien pudiera haberlo hecho en pleno siglo XX.

La pluma encargada de hacernos memoria es la de José María Zavala un joven licenciado en ciencias de la información y doctor en ciencias económicas. Subdirector de la revista de economía Capital y colaborador habitual de Muy Interesante; además ha trabajado en las redacciones de El Ideal Gallego, Las Provincias, Expansión y El Mundo y  en la agencia de noticias Europa Press así como  en Televisión Española. Es autor , además, de una decena de libros, entre ellos: Matar al Rey, la Casa Real en el punto de mira de ETA; Secuestrados; El último magnate, Alfonso Escámez; Don Juan de Borbón, el triunfo de un perdedor; Las mentiras de González; y Dos infantes y un destino...
 Lean para saber un poco más:
Conocida como la «infanta republicana», intentó desde su juventud escapar del rígido protocolo de la corte española. Pasó parte de su vida en París, debido a los constantes exilios que sufrió, uno de ellos impuesto por su propio sobrino, el rey Alfonso XIII, quien la expulsó de España. A la edad de veintidós años la obligaron a casarse con su primo hermano, el infante Antonio de Orleáns, enlace que sólo duró cuatro años y que culminó con una sonora separación oficial que la convirtió en la primera Borbón «divorciada». De esta unión nacieron dos niños, dos caras de una misma moneda: Alfonso, aviador valeroso y disciplinado, y Luis Fernando,
vicioso y débil de carácter a quien apodaban, con su beneplácito, «el rey de los maricas». Sus constantes viajes y su temperamento cosmopolita le permitieron entablar relación con los principales intelectuales les de la época, desde D’Annunzio hasta Anatole France, y conocer a grandes dirigentes como el zar de Rusia, Napoleón III o Eugenia de Montijo. También fue protagonista de numerosos escarceos sentimentales, uno de ellos oculto durante más de un siglo por razones de peso y que en este libro ve la luz por primera vez a través de reveladoras cartas inéditas.

EL ÚLTIMO SUSPIRO DEL MAQUIS BEDOYA.

 LA MUJER DEL MAQUIS.

Éste es el título de la investigación  que la periodista Ana Ramírez ha dado a la historia de una mujer  Mercedes y del último maquis caido de forma oficial,Paco Bedoya. Ambos eran novios desde tiempos muy mozos y lo siguieron siendo a lo largo de tiempos y situacioes difíciles.

Después de diecinueve años de lucha, teniendo el monte como guarida, Paco Bedoya caía entre los proyectiles de la Guardia Civil....era el último maquis oficialmente capturado bajo las balas....pero su memoria todavía se reivindicaentre los aires de días pasados.

Desde que "los vencedores" decretaron el fin de la guerra ... unos hombres y mujeres se lanzaron a la resistencia....esta, la de este libro, es la historia de ellos, de todos....reflejados en la relación, imperturbable, entre un maquis Paco y el amor de Mercedes, una valiente mujer.

Estos hombres y mujeres vivieron todo tipo de situaciones, muchas de ellas amargas, dolorosas, perturbadoras...y esto traducido con torturas, interrogatorios, acosos, represiones,cárcel...y seguro que mucho, mucho miedo.

Seguramente que pasear por los rincones que pisaban y transitaban el maquis despierta aún hoy una mezcla de sensaciones enfrentadas.

 

Volviendo al libro, recordemos que no deja de ser la historia de amor de Paco Bedoya, el último maquis, y de Mercedes San Honorio, dos jóvenes que se enamoraron antes de cumplir veinte años y tuvieron un hijo en común, que se vieron obligados a vivir su amor en la distancia y a soñar que algún día podrían reencontrarse.

 

La autora,Ana Ramírez Cañil, es periodista. A los diecinueve años se adentra en el periodismo económico y luego,también en el político . Ha trabajado en Cinco Días, después de unos meses de prácticas en el diario El Alcázar; en la revista Mercado (cuna de una generación de profesionales de la La Gaceta de los Negocios prensa económica) .  Ha sido redactora jefe del semanario El Siglo, directora de Informe Semanal y delegada de El Periódico de Catalunya en Madrid. Desde septiembre del 2007 aprende qué el periodismo on line en la web de información general soitu.es

MAGNÍFICO HOMENAJE A LA MEMORIA HISTÓRICA

RUEDA,RUEDA PALOMERA.

Una de la últimas y más valiosas publicaciones en el campo de la memoria histórica es la aparición en nuestra particular biblioteca de RUEDA,RUEDA PALOMERA. Nos acercamos a sus páginas de la mano de Manuel Benito, nadie mejor que él para hacerlo....como lo hace en el propio libro a modo de introducción: "Antes de que comenzara la moda de la Memoria Histórica, descubrimos parte de la gran tragedia de Zuera gracias a un buscado libro, casi clandestino, firmado por D. Gómez Arque. El título era valiente: "Zuera y el martirio de los demócratas". La obra circuló por Aragón y cambió la forma de ver y, sobre todo, de expresar las cosas referentes a la Guerra Civil. A partir de entonces comenzaríamos a tomar consciencia de una historia ocultada tras las lápidas heroicas y el olvido fabricado en la pantomima de la Transición.......Jóvenes memoriosos, hombres comprometidos e historiadores de pro están resultando los autores de este libro. Gente libre que se procuran el sustento cada día para no ser intervenidos, coartados. Tienen muy claro que, como dijo Costa, la Libertad radica en el estomago y practican esta Libertad hasta el subempleo. El trabajo que aquí presentan viene precedido de otros estudios importantes. Luis Antonio Palacio coescribió como miembro de la "Asociación Cultural Casa Libertad 23 de Julio" un texto pionero: "Entre las raíces. Recuperando la memoria histórica y oral de Gurrea de Gállego y La Paúl (Huesca)", donde se desvelaban los sucesos que llevaron a la confrontación social, dando voz a los silenciados durante setenta años.Luis se incorporó con Ana Oliva y Raúl Mateo a otro proyecto similar: "Almudébar: de hombres y sueños". Ahora Luis y Raúl acometen la tarea de orear la historia de la represión cultural y obrera en Zuera. Es un trabajo metódico, a pie de obra, con los ladrillos que proporciona la transmisión oral y el cemento de los vestigios y los documentos hallados. Manuel Benito estudioso de la Memoria Histórica, en especial la de su tierra Aragón, prosigue: "Utilizan una narración casi omnisciente para recorrer los años complicados de monarquías sustentadas en dictaduras o democracias orgánicas y de la República a la que el pueblo no llegó a tener acceso, tras ganar las elecciones del 36. Los militares, financiados por el capital, cortaron de raíz cualquier veleidad subversiva. España volvió a ser un reino, regentado por un general anodino y ambicioso que cumplió a rajatabla su misión de desmovilizar cualquier ideal. Su recuerdo sigue concitando todos los odios de los represaliados, de las familias de los fusilados. Pero Franco no fue un visionario que movilizó las masas tras una quimera a modo de otros líderes coetáneos, él se limitó a cumplir órdenes, salvaguardando sus intereses y los de su familia a la que enriqueció durante su mandato. Algo que siguieron haciendo los que le sucedieron, siempre de forma legal...... Un trabajo exhaustivo que será reconocido por los que sobreviven, por sus familias y por aquellos que aún luchan por un mundo más habitable y más justo.

En este libro se explica como los asuntos económicos, los viejos privilegios, fueron el motor de la sublevación militar y de cómo se aprovechó esta para aumentar el poder de las clases plutocráticas. El tiempo y el olvido han ido diluyendo responsabilidades éticas. Las nuevas leyes, surgidas mediante la reconversión del Movimiento Nacional en una oligodemocracia sustentada por la Ley Dont y unos potentes medios de control social, pertenecientes a la banca, que apenas dejan resquicio a opiniones contrarias, eximieron de cualquier culpa a las apropiaciones indebidas, a los asesinos, a los apologetas de la incultura."Rueda, rueda, palomera", es la mata arrancada del duro suelo que llevada por el viento busca un lugar donde dejar la semilla. La "palomera" zufiarense ha puesto el germen del recuerdo justo en estas páginas que perdurarán para siempre.".

EL ANARQUISTA DURRUTI

 

 

DURRITI.

 

Hay un libro que se acerca, poco a poco y sutilmente, a la figura (casi mito) de Buenaventura Durruti, el revolucionario anarquista del que dicen que de no haber sido "enigmáticamente" asesinado, el destino de la guerra hubiese sido otro o muy difícil de predecir. Durruti tenía carisma y fuerza....no es extraño que, todavía hoy, se le considere un mito. Bueno el libro es EL CORTO VERANO DE LA ANARQUÍA.

El libro es , según los expertos, una especie de realidad novelada o una novela basada en hechos reales....aunque todas estas argumentaciones son víctimas, en todo momento, de una extrema sensibilidad....mejor, así que "hablen" los expertos:

"Si Enzensberger ha decidido llamar «novela» a esta reconstrucción de la vida y muerte de Durruti, no ha sido por un exceso de modestia y menos aún por ironía. Le ha llevado a ello una preocupación por el rigor, rigor ni más ni menos paradójico que la propia empresa del libro. El volumen empieza con un prólogo, «Los funerales», y acaba con un capítulo sobre «La posteridad». Entre ambos se cuenta la historia de un héroe proletario, desde su infancia en una pequeña ciudad del norte de España hasta las «siete muertes» de Durruti, que nunca han sido aclaradas. El autor justifica por qué decidió narrar esta vida basándose exclusivamente en documentos: reportajes, discursos, octavillas, folletos; así como memorias y entrevistas con testigos oculares que sobrevivieron. Esta vida no está escrita por nadie, y por una razón poderosa: ningún escritor se habría arriesgado a escribirla: «se parece demasiado a una novela de aventuras» (Enzensberger citando a Ehrenbourg). Novela-collage, pues, reconstrucción siempre fragmentaria, a la vez incompleta y demasiado rica, «contradictoria», siempre vinculada a las centelleantes incertidumbres de la tradición oral: novela de Durruti donde la Historia aparece como «ficción colectiva». La necesidad de este procedimiento narrativo se manifiesta en cada página. Está muy centrada en la persona de Durruti, el cual, antes de convertirse en uno de los líderes militares de la guerra civil, participó en España y fuera de ella, en muchos atentados, atracos a bancos y secuestros, actos clandestinos por definición, y de los cuales sería inútil esperar la relación exacta. Pero también gira en torno a la naturaleza misma de la lucha anarquista. «Allí donde las masas toman por su mano sus propios asuntos, en vez de confiarlos a los dirigentes políticos, no es habitual publicar las actas. Raramente lo que ocurre en la calle se relata por escrito», dice Enzensberger. En una entrevista reciente en Barcelona, Enzensberger afirmó: «Fue un trabajo apasionante porque me permitió hablar con un tipo de personas que en el mundo actual ya no serían reales, porque la pureza de aquella gente ya no existe», y calificó esa etapa del anarquismo español como «una de las aventuras más fascinantes del siglo xx».".

UNA HISTORIA DE ARAGÓN PARA EL MUNDO.

LA HISTORIA DE LA CORONA DE ARAGÓN.

Estamos ante un libro que será todo un éxito ....del que nosotros estamos más que orgullosos de compartir. Se trata de la HISTORIA DE LA CORONA DE ARAGÓN de Adela Rubio Calatayud..

"La historia de la Corona de Aragón es una de las más interesantes del Occidente medieval. Desde el matrimonio de Petronila, hija de Ramiro II el Monje, con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, hasta Fernando II el Católico, Aragón se extendió por el Mediterráneo llevando su hegemonía y sus banderas. Con el enlace entre la reina de Aragón y el conde de Barcelona, Cataluña se unió al reino de Aragón, primer paso para la creación de la Corona. Después le siguieron las Baleares, Valencia, Nápoles y Sicilia, Atenas y Neopatria, sin olvidar las campañas de los almogávares en el Imperio Bizantino.

La Corona de Aragón gozó de gran importancia en la política de su época. Del Sur de Francia al Mediterráneo oriental, la Corona tuvo mucho que decir y mucho que hacer mientras se mantuvo como tal.

Los súbditos de los reyes de Aragón disfrutaron de más libertades y privilegios que cualesquiera otros de su tiempo, y no olvidaron reivindicarlos. Pero pese a las características peculiares de cada territorio, todos obedecían a un único rey, el de Aragón, y las rebeliones que se produjeron no fueron debidas a aspiraciones independentistas sino a la defensa de sus Fueros.

Siguiendo los acontecimientos históricos, la intención de este libro es mostrar cómo, pese a las interpretaciones que pueden leerse en libros, artículos y páginas web, sólo existió una Corona: la de Aragón, y un único rey para cada territorio: el de Aragón.

Adela Rubio Calatayud es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza, centrándose su interés en la Historia de la Antigüedad y de la Edad Media. También ha cursado estudios de Literatura, de Música y de Canto. Escritora y poeta, comenzó a escribir a muy temprana edad. Otra área de su trabajo es la investigación y divulgación de la cultura y tradiciones de los sefardíes, especialmente los de origen aragonés, realizando conciertos de música sefardí tanto en España como en el extranjero.

Es autora de El Cal Aragón. Los judíos aragoneses de Salónica; El Romance de la Doncella Guerrera en la tradición poético-musical sefardí de Oriente y Occidente; Dos ceremonias de distinta naturaleza: la boda aragonesa y la sefardí; El nacimiento entre los judíos aragoneses; Muerte cristiana, Muerte sefardí; La Aljama de los judíos de Barbastro; La Orden del Temple en Aragón; e Historia de los reyes de Aragón. Ha grabado en colaboración con Santiago Blasco los trabajos musicales Nochada de Salónica (cantos judeoespañoles de Salónica), Los Judíos en Aragón (Romances Sefardíes), El Quijote. Música en la Ínsula Barataria. El Sitio de Barbastro. Miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores. Ha publicado tres libros: Las Puertas del Walhalla, Breve Historia de los Reyes de Aragón y Pedro III El Grande."

EL PIRINEO EN TIEMPOS DE GUERRA.

LA GUERRA CIVIL EN ARAGÓN. GUERRA CIVIL EN EL PIRINERO.

Fernando Martinez de Baños se sumerge otra vez en la Guerra Civil y lo hace dentro del territorio aragonés del Pirineo y es que esta contienda que tuvo lugar en el Pirineo Central, sobretodo en tierras aragonesas, está llena de particularidades y de características que le dan cuerpo propio.

Según narran sus escritores e investigadores Martínez de Baños,Miguel Flores y Antonio Gascón. En el transcurrir de esta contienda en el Pirineo Central influyeron algo más que la táctica y la estrategia. . Así:

"Los acontecimientos estuvieron influenciados .....por las vicisitudes de la vida montañesa, por la climatología y la orografía y por la idiosincrasia de los que allí vivían y la de los que allí llegaron...."

El libro además, respecto a lo anterior, tiene un estudio que investiga y refleja "las inquietudes políticas de los diferentes pensamientos catalanes centrados en la vorágine de la lucha fratricida".

El libro lo componen tres partes: La Guerra en el Alto Ara: Odios encontrados; Las Milicies Pirinenques, el nacionalismo –catalán- en armas y La Guerra en el Pirineo Aragonés y en el Valle de Arán –punto de vista nacional-

Loa autores, en este libro, nos cuentan: qué ocurría detrás de aquello que ocupa los titulares de la historia; qué passaba detrás de la vida de valles,cumbres, aldeas....qué pasó con el nacioalismo catalán

Este es un libro que busca el por qué a gran escala y con detalles muy desconocidos entre cieras esferas como el que explica "cuál fue el auténtico galimatías que se vivió entre las filas de las unidades de los esquiadores catalanes mientras duraron los combates...". También se investiga qué pasaba detrás de la batalla principal y de la lucha de trincheras.

Lo mejor del libro es la rigurosidad de quienes se han puesto delante de la pluma, de la investigación...otros libros le avalan más que de sobras, sólo nos queda desearles suerte

RETRATO DE LA LUCHA EN LA POSGUERRA ANDALUZA

EL GUERRILLERO QUE NO PUDO BAILAR Y LA LUCHA EN LA POSGUERRA.

Las memorias de José Moreno Salazar en primera persona se personan en un libro bajo un título de lo más sugerente.....y lo hace para contarnos cómo y en qué consistió la lucha en la posguerra en la Andalucía desgarrada por la guerra, el miedo, el hambre....

Son las memorias de un hombre que murió en el 2007 y que , al parecer( según él nos cuenta), nunca perdió la batalla frente al fascismo

José Moreno sufrió la cárcel y en su cuerpo se practicaron torturas...Moreno afirma: "luché contra la muerte cuerpo a cuerpo....he perdido muchas batallas, pero nunca mi dignidad". Moreno nos habla del "exilio interno" y de su frialdad.....uno de los exilios menos tratados y, por tanto, hoy por hoy con más necesidad de cierta analítica. Nos acercamos también a la vida de un hombre que se agarró tanto a la vida que se sumergió en numerosos trabajos y que vio, seguro que con dolor--- aunque admite que con respeto--- como sus hijos y nietos han renunciado a su apellido....

Pero hay una cosa que si lamenta y de la cual se lamentó mientras vivió....José Moreno Salazar no supo nunca bailar...mientras afirma que no debe nada a esta sociedad porque es la que no soñó. ¿Saben qué?, no me extraña

Una mujer con la fuerza del martillo y la pasión de la hoz.

CARMEN DOMINDO SE ACERCA A LA ESFERA POLÍTICA DE MªTERESA LEÓN.

Mª Teresa León fue algo más que la compañera inquebrantable del poeta Rafael Alberti....Mª Teresa fue una de la mujeres fuertes de aquellos días en los que la II República fue asaltada por el brazo armado de los generales que se alzaron contra el poder constitucional.

La sombra de Mª Teresa León es "perseguida" y "retratada" por la investigadora--- casi hiperactiva —que la sitúa junto con otras mujeres en el nuevo despertar político de España, "no dudaron en reivindicar sus derechos y llevar a cabo sus deberes como nunca hasta entonces se había podido en nuestro país". Según Carmen Domingo:" Mª Teresa León destaca como poeta, narradora, dramaturga, guionista, articulista, memorialista y, sobre todo, mujer de acción implicada con enorme pasión y arrojo en la lucha política de izquierdas y republicana desde su militancia en el Partido Comunista".

Después surge también en el análisis de Carmen Domingo, el poeta gaditano

Rafael Alberti que hasta , en momentos, veló a Mª Teresa León. Carmen Domingo lo tiene claro: "merece un reconocimiento independiente que la sitúe en su justo lugar. Así en el libro "María Teresa y sus amigos" se desgrana la trayectoria política, unida a la cultural en todo momento,así como sus primeras intervenciones en prensa en el Diario de Burgos, donde se observan sus primeras reivindicaciones feministas, pasando por su participación e implicación tanto en el devenir de la Segunda República, como en los acontecimientos de la Guerra Civil, hasta sus primeros años de exilio en Argentina momento en el que, quizás por voluntad propia, quizás por apremios económicos, se aleja de su trayectoria política, centrándose más en la literaria y quedándose como cola de cometa.

Mª Teresa León, una mujer que puede resultar prejuzgada , mal entendida y poco valorada hasta que otra mujer, esta de nuestro tiempo, nos la muestra desde vaios enfoques, ángulos, perspectivas....así después podremos pararnos a hablar antes de hablar.

Un buen libro, una buena manera de acercarnos a un personaje de nuestra historia.

Chomsky y la política exterior de Estados Unidos

SI ESTAMOS ABURRIDOS...SIEMPRE NOS QUEDARÁ NOAM CHOMSKY

Noam Chomsky tiene muchas virtudes; entre ellas destaca el rigor, su uso de la libertad de expresión, la expresión clara ,pero contundente cuando debe serlo...seguro que por eso y por muchas otras cosas, siempre tenemos como arma para combatir el aburrimiento a sus libros. Ahora tiene uno de nuevo que analiza cómo fue la política en el exterior de Estados Unidos entre 2006 y 2007.

Según Chomsky, la política exterior de este país "tiene demasiados frentes abiertos" y afirma que:"Las últimas administraciones, ligadas a grupos de presión y al complejo tecnológico-militar, han llevado al mundo al caos". Noam Chomsky se acerca a Irán, Corea del Norte, el conflicto de Oriente Medio, el Líbano, las guerras en Afganistán e Irak y al ascenso imparable de China.

La profusa documentación típica del autor y su analítica convierten en fundamental esta lectura. Éste como los otros libros es un libro críttico y que, a ratos, nos provocará enfado,pero debemos centrarnos, para combatir esto, en nuestra libertad para leer lo que queremos, de quien queremos, como queremos y sacar nuestras propias impresiones..

 

Noam CHOMSKY (Filadelfia, EE.UU., 1928), catedrático de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), padre de la lingüística moderna y autor de diversos libros en el campo de la lingüística y de la comunicación, es uno de los intelectuales críticos más importantes del panorama mundial. Autor, entre otras muchas obras, de El miedo a las democracia (2001), Estados canallas: el imperio de la fuerza en los asuntos mundiales (2002), 11/09/2001 (2002), El nuevo orden mundial (y el viejo) (2002) y Poder y terror: Reflexiones posteriores al 11/09!2001 (2003); en Península se han publicado Dos horas de lucidez (2003), La objetividad y el pensamiento liberal (2004), Ambiciones imperiales (2006) y Conocimiento y libertad (2007).

EL ARCHIPIÉLAGO CANARIO Y LA II GUERRA MUNDIAL

UN LIBRO QUE ES TODA UNA CURIOSIDAD.

Hay un libro que ha llamado nuestra curiosidad por ser unos de éstos que rebosa curiosidad y es que las Islas Canarias por muchas razones era objeto del deseo de los aliados durante la II Guerra Mundial. ¿Cómo se defendió el archipiélago?, hay una monografía, una investigación que profundiza hasta la raíz, que nos explica esta defensa.

El libro aborda estas cuestiones, teniendo en cuenta y no olvidando la no beligerancia española con un y lo hace ampliando conocimientos con la amenaza de la ocupación por parte de Gran Bretaña, pese a todas las dificultades . El autor también aborda cómo se reforzó la guarnición del Archipiélago, señalando los problemas que mermaron su eficacia. Con la lectura de esta investigación queda claro que se trató de uno de los mayores esfuerzos defensivos realizados en Canarias y añadimos : " no fue dirigido contra cualquiera de los beligerantes, sino sólo contra uno de ellos y contando con la ayuda del otro". ...pero el libro y su lectura nos acerca a otros muchos conceptos.

Ya es hora de que les acerquemos al autor de este excelente libro de investigación; se trata de Juan José Díaz Benítez. Doctor por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y antiguo becario del Gobierno de Canarias (1999-2002), ha centrado sus estudios en la coyuntura de la II Guerra Mundial en el Archipiélago. Fruto de ellos ha sido la tesis Canarias y la II Guerra Mundial. La indefensión del Archipiélago frente a los proyectos de ocupación aliados (2006), así como el trabajo Anglofilia y autarquía en Canarias durante la II Guerra Mundial, con el que obtuvo el Premio Viera y Clavijo (Letras) en su pasada edición (2006). Autor de numerosas publicaciones, en la actualidad continúa sus investigaciones sobre la historia del Archipiélago e imparte docencia en la ULPGC como profesor colaborador del Departamento de Ciencias Históricas.