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Letras desde Cazarabet

Uncastillo:dispuestos a intervenir en política.

El alcalde de Uncastillo
Estuve en Uncastillo hace cosa  de año y medio y descubrí un episodio escalofriante de represión civil . Así me contaron., la crueldad y el sadismo para hacerse con la vida del alcalde. Tuvo lugar en la plaza, frente a la Iglesia, después de las torturas y humillaciones...lo decapitaron para jugar al fútbol con su cabeza., pero hubo muchas víctimas más, quizás menos “importantes”. Hoy todavía predomina el silencio por encima de cualquier otra consideración, las miradas esquivas y los cerrojos cerrados cuando alguien quiere hacer alguna pregunta
Así que cuando Víctor Lucea publica: “Dispuestos a intervenir en política. Don Antonio Plano Aznárez: socialismo y republicanismo en Uncastillo (1900-1939)” . .Víctoor escribe que hoy: “alguna gente después de setenta años tiene necesidad de hablar y recordar”.
En nuestra  estancia en Uncastillo nos explicaron que los odios, las manías, las ganas de venganza comenzó en 1934 y que de ahí se pueden extraer muchas consecuencias que luego tuvieron lugar en la represión franquista del 36.
Lucera indica que las Cinco Villas es el único lugar de Aragón que se sumó a Asturias en el Octubre del 34 --- quizás por el predominio de la UGT, un año antes fueron más cautos con el levantamiento, propiciado por los anarquistas en el 33-- --. Todo fracasó y ,según el autor, relata que se ve al contrario como algo o alguien a quien eliminar y esto estalla dos años después y el alcalde ya era  el señalado como principal inductor, según el teniente coronel Antonio Lucera, culpable de la insurrección del 34...
Lucea explica mucho más, muchos más entresijos que te atrapan en la lectura, una lección de historia y de memoria histórica..
Así, describe magníficamente cómo fue la revuelta y señala como principal inductor al alcalde Antonio Plano, pero al final de todo el follón la revuelta se queda en nada; aunque algunos de los paisanos, en el asalto al cuartel, no se contuvieron al intento de apaciguamiento de Antonio Plano. Allí murieron dos guardias quedando heridos el capitán, el sargento y otros miembros de la Benemérita; aunque también murieron algunos de los sublevados, pero quedaron enterrados en el silencio e la represión, el escarmiento y las miradas esquivas. Al alcalde se le condenó a muerte y otros a penas de cárcel o prisión de por  vida, pero cuando el Frente popular ganó las elecciones quedaron amnistiados. La derecha, según Lucea, quedó por esto y por perder las elecciones muy resentidos...viendo al enemigo, aún con más saña y el enemigo fueron los que intentaron la revolución, secundando la de Asturias.

Así el Octubre del año 34  fue transcendental en la historia de Uncastillo y marcó un futuro no muy lejano que como dice Lucea: ”desde el primer momento experimentó la extrema crueldad de la vida en la retaguardia franquista”...así quien estaba señalado y/ o había participado en los acontecimientos del 34, lo tenían claro. Antonio Plana murió fruto de una resentida represalia en el 36, como muchos otros vecinos , entre ellos algunas madres de familia.
El libro es fascinante y nos lleva de la mano de la historia de un ideal y de las personas que caminaban por él.  Un libro imprescindible y un excelente ejercicio de memoria histórica.
Una última consideración, lo que les he contado no es nada con lo que hay entre las páginas de este libro que destapa la verdad y no hay nada como delatar a la verdad para  saber vivir en libertad.

Nos acercamos, ahora a un relata que se nos despertó ,entre palabras, desde nuestra visita a Uncastillo.

 

Hombres normales, como el del capazo.

Juan llegó solitario y como extraviado a aquel pueblo camuflado t en la memoria. Sabía que debía ponerse a trabajar enseguida; se encontró con un hombre que bajaba decidido por una calle ancha y adoquinada. Juan le interrumpió: en qué pueblo se encontraba. El señor bajito, ágil  y anciano, le contestó que él también era forastero. Los dos siguieron el camino opuesto, mientras Juan se preguntaba qué hacia un forastero que decía no saber donde se encontraba  con capazo y azada. Se giró y vio como el ágil anciano entraba en una casa de aires burgueses. Lo hizo precipitadamente, sobretodo cuando vio que el verdadero forastero le miraba. Días después Juan descubrió el por qué de aquella mirada de temor, casi vergüenza.
Se alojó en una posada amable, limpia, aseada y de mejor cocina. Después de cenar se quedaban hablando en la mesa, pero nunca acababan de llegar a nada…Juan descubrió que la mujer era más franca y decidida; su marido tenía miedo con  la herencia de la familia masacrada; así que se acostumbró a quedarse después de la comida. Ello le permitió hablar con muchos ancianos que vivieron aquellos trágicos días, con algunos hijos….y conocer las dramáticas y trágicas historias de hombres y mujeres de Uncastillo. Una tarde de tormenta  se cruzó con el hombre del capazo que bajó la mirada como si con ella quisiera pegarse al suelo de adoquines.
 Se volvió a la ciudad con un buen artículo dedicado a la Memoria Histórica y volvió a pueblo de Uncastillo  tres años después, allí la prisión hacia justicia a los represaliados: hombres y mujeres de Uncastillo asesinados y masacrados. El trágico final del alcalde le sacudió y más averiguando que su vida y tortura se decidió delante de una Iglesia. Salió de prisión con otras historias que contar.

 

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1 comentario

Manuel Trujillo Berges -

Interesante libro, que os voy a encargar.

Sin embargo, lo sucedido en Uncastillo en 1936 tiene raíces más antiguas, basadas en la apropiación privada por algunos de los bienes comunales propios de Uncastillo a lo largo de las primeras décadas del siglo XX. Ese hecho, que supuso la ruina para muchas familias modestas, es lo que subyace tras la represión: el miedo a perder los bienes apropiados por algunos.
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