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Letras desde Cazarabet

POETAS VALIENTES

POESIA COMPROMETIDA.POESIA ARRANCADA...

Daniel Sancet nos transmite con CELESTO DE CALABREZ, SOY YO.


Los cantos de sirena mutilados,
Ya no hay versos que huyan del silencio,
Ni cobalto ardiendo en sangre,
Ni un clamor de libertades,
Ya no somos como hermanos
Camino del cementerio.

Los parques del verano son desiertos,
Las calles cicatrices oxidadas,
Un lúgubre paisaje
Contamina las verdades
Y aquel barro de los necios
Hoy es fango en la quijada.

Los libros de la ira deshojados,
pactos y milagros de trapecio
Que hagan a medida el traje
Y que compartan la llave
Del presente amilanado
Entre dos mismos relevos.

Pacientemente te espero,
Presa y mil veces presa,
Soñada por siempre soñada.

Este poema titulado Barro ayer, fango hoy es uno de los que forman parte del nuevo poemario, casi pensamientos encadenados, de Daniel Sancet Cueto. Un poeta, un pensador que compone desde las tripas y hasta tocar nuestra emoción. Sus palabras, siempre hermanadas entre sí, parecen decirnos , siempre y en cada momento, la verdad sobre el mundo en el que estamos inmersos....una verdad que duele, que nos margina de la bondad y las guerras y nos devuelve al día a día con el que hay que combatir.
Con Sancet nos reencontramos con la poesía pura, co n la que se arranca de un mundo emotivo para dárnosla a conocer a todos, como un río por el que soplan las lenguas que pueblan el mundo.

Augusto Olarte y Miguel Aneas...emocionan, luchan y reivindican .....Contra el olvido

Otra pequeña, por el tamaño del poemario, obra maestra poética es Contra el olvido de Augusto Olarte y Miguel Correas que desde La Rioja nos devuelven a la memoria a golpe de palabra, a veces sobria y a veces que casi parecen mecer y acariiciar al dolor para transformarlo en algo más llevable por el alma o la razón o por las dos cosas a la vez.
La poesía de estos dos escritores de la emoción no tiene desperdicio; elegimos unas estrofas de diferentes poemas. Auguasto Olarte nos deleita con sus poemas dentro del conjunto NO MATARÁS .


Quinta del silencio.
Me tragué el silencio de abril
Me tragué mi abril en silencio
Todo mi abril. Todo mi mayo.
Silencio como ceniza, denso,
Áspero y herida en el labio denso.


Sólo la verdad huele a limpio.
Porque otros ya tuvieron sus altares,
Su palio,su mármol, su loa, sus himnos,
No ha de quedar tanta innocencia hurgada por lagartos
Ni tanta verdad coagulada a a la vera de los robledales.


Intervención en el refranero.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen,
Y algo tendrán los poetas cuando los matan
Y muchas veces por los mismos.



Mientras tanto, en el colectivo de poemas que Miguel Correas compone, bajo el título de NAUFRAGIOS Y OLVIDOS, RESCATAMOS UNAS ESTROFAS DE UNOS POEMAS.

Demasiado tarde.
Sabía perfectamente
Que el barco de su vida
Atracaría, como tantas veces,
En el puerto de los sueños truncados
Y las amargas derrotas.


Brindis final.
Y cuando llegue
la hora de la verdad suprema,
cuando llegue
nuestro brindis final
recordaremos
aquellas sabias palabras:
“recorrido el camino,
no volvió el caminante”.


Tarde de Otoño.
Si tú me recordaras
todo sería más llevadero:
Los desprecios los olvidos
Las crueles ignominias
La profunda amargura de
¡tanta sangre derramada|.











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Directors de cinema catalans.

Magí Cruixells ens aproxima als directorsde la A a la Z.

Publicacions i edicions de la Universitat de Barcelona  ha publicat dins la col-lecció “film historia” un llibre d´en Magí Crusells que  s´endinsa amb el particular món dels directors de cinema catalans. Així els analitza a tots des de la A a la Z.
En Magí Crusells no és la primera vegada que ens sorprè gratament, ja que la seva trajectòria ens ha aportat , sempre, bones coses, sobretot en el món del cinema català..
En Crussels està doctorat en Història  Contemporànea per la Universitat de Barcelona; a més és secretari del Centre d´Investigacions Fl-Història. Crusells és coautor de El cine en Cataluña i de The Beatles. Una filmografía musical. Aquesta idea es va portar cap a la producció d´un documental per a la Televisió Espanyola.
També va escriure amb José María Caparrós i Rafael de España, Las grandes pelíclas del cine español.
Aquest barceloní també ha publicat en solitari: La Guerra Civil Española:cine y propaganda; Las Brigadas Internacionales en la pantalla i Cine y Guerra Civil Española:imágenes para la memoria.
A més, en Crussels,ha escrit articles adins diverses publicacions i obres col-lectives i ha participat , com a assessor de cinema, en diversos actes expositoris.

Palabras huérfanas

Los niños y la guerra.
Con la guerra no hay buenos compañeros y a los niños si se les intenta acompasar con ella se obtiene como resultado una antítesis total porque los niños son los que más sufren de la guerra y de sus efectos. El presente libro: ”Palabras huérfanas” nos acerca a ése fenómeno , el de los niños y la guerra.
“En 1937, la guerra estaba en todo su apogeo y los niños padecieron la separación de sus familias y la muerte de sus seres queridos; vieron cómo la violencia y la venganza se adueñaron de sus calles; tuvieron que hacer frente a la escasez de alimentos, a la insalubridad y la enfermedad; vivieron los efectos de los bombardeos. Además, muchos tuvieron que huir. Unos 30.000 niños protagonizaron el primer exilio  hacia :Francia, Bélgica, Inglaterra, México o Rusia abrieron sus puertas a los niños españoles.
Este libro reconstruye, setenta años después, la historia de aquellos niños, de los que se quedaron y, especialmente, de los que tuvieron que dejarlo todo para poder sobrevivir y nunca volvieron. Y lo hace a partir de los documentos -cartas, diarios, cuadernos, redacciones y dibujos- “.
A continuación les transcribimos el prólogo del libro porque estimamos que merece la pena: LA MEMORIA POSIBLE.
"Y también recuerdo cómo tuvimos que dejar aquella casa en el malecón. Un otoño lluvioso, el olor a naftalina y a polvo, el pasillo abarrotado de bultos de libros, de envoltorios, maletas, sacos y paquetes [...]. Permanezco indeciso ante un mapa de España. ¿Me lo llevo o lo dejo? Hace siete meses que ha caído Madrid. Se acabaron las exaltadas preocupaciones, ya he quitado las banderitas [...]. No, me lo llevaré. Arranco las chinchetas, quito el mapa y lo doblo en ocho pliegues de modo que forma un folleto bastante abultado. Puede guardarse en el bolsillo del abrigo. Aún conservo el mapa entre mis libros. Han pasado muchos años, pero no lo he vuelto a abrir. Pero un objeto que ha absorbido en sí tantos sufrimientos y pasiones infantiles no puede perderse definitivamente".
Cuando Yuri tuvo que abandonar aquella casa del malecón (Dom na naberezhnoi), en la que había pasado su infancia y adolescencia, en su mente se agolparon numerosos recuerdos y sensaciones. Recordó hechos, días, lugares, juegos, miradas, conversaciones, nombres. Sobre todo nombres. Los de sus amigos, Dima, Liovka, Antón y, especialmente, Sonia, con quienes había compartido tantas cosas y había vivido sus primeras experiencias. Allí estaban, como fosilizados, acompañándole, observando todo lo que salía de aquella casa en ruinas, esperando para despedirse, infundiéndole ánimos aun en el silencio más absoluto, mientras él recogía sin ganas, junto a su familia, para marcharse sin saber cuándo volvería o cómo sería su nuevo hogar. Corrían malos tiempos. En Moscú se pasaba hambre, ocurrían cosas inexplicables, desaparecía gente, no era fácil encontrar un buen trabajo, en vez de aire lo que se respiraba era un miedo helado. Yuri y sus amigos, aunque él entonces no lo podía saber, volverían a encontrarse años después y ninguno se reconocería. Sus vidas siguieron caminos muy distintos. Al final, todos acabaron donde no pensaron que acabarían: los que de adolescentes no parecían tener futuro y eran malos estudiantes acabaron ocupando buenos puestos y formando una familia. También se convirtieron en lo que no eran: los más honrados acabaron vendiéndose al régimen y olvidándose de sus principios para poder sobrevivir.
Aquella tarde en la casa del malecón permanecería para siempre en la memoria de Yuri, porque marcó el inicio del fin. Mientras subía y bajaba las escaleras con cajas llenas de libros y aquel mapa de España, probablemente pensó en el curso escolar 1936-1937, el último de los 10 años que pasó en la escuela. Quizá se acordó de que ese año previo a la Universidad la escuela fue muy distinta a la de años anteriores. En ese curso había otros niños extranjeros, más pequeños que él, que no entendían bien el ruso, vestían uniformes muy nuevos y tenían un aula reservada sólo para ellos, donde un gran mapa (su mapa, el que ahora tenía en las manos), cuyos contornos no logró identificar, colgaba de una de las paredes, adornado con banderitas rojas y azules. Más tarde, el maestro les explicó que esos nuevos compañeros de escuela eran niños españoles que habían tenido que huir de su país debido a una guerra que desde hacía varios meses enfrentaba a hermanos entre sí: como si Rusia se dividiera de nuevo en dos y los rusos lucharan unos contra otros, como había ocurrido durante la Revolución. Sólo que en la guerra de España no sólo había españoles y, por eso, el camarada Stalin estaba ayudando a los republicanos, porque habían sido atacados por un enemigo común que amenazaba a Europa: el fascismo”.
La autora:
Verónica Sierra (Guadalajara, 1978) es Doctora en Historia y profesora de Historia de la escritura y de la lectura en la Universidad de Alcalá, donde coordina el Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre Cultura Escrita (SIECE), la Red de Archivos e Investigadores de la Escritura Popular (RedAIEP) y la revista internacional Cultura Escrita & Sociedad. Es autora de Aprender a escribir cartas. Los manuales epistolares en la Época Contemporánea (1927-1945) (2003), así como de diversas contribuciones sobre la escritura personal y popular contemporáneas.

 

De la memoria, los trabajadores, Pablo Iglesias y el socialismo

Mi abuelo solía decir: “Ay, si Pablo Iglesias levantase la cabeza....”. Con el tiempo hemos sido testigos, alguna que otra vez, de esa especie de lamento... Aquí estamos ante un libro que es un estudio riguroso que  dentro de la situación histórica y de todos los contextos, sobretodo sociopolítico...nos da a conocer los rincones y características más desconocidas e íntimas del fundador del PSOE y de la Unión General de los Trabajadores; del pensamiento y de las acciones derivadas por ello en la figura de Pablo Iglesias, se le atribuye el hecho de haber cambiado, a bien, el rumbo de las vidas y la calidad de vida de los trabajadores de aquellos tiempos. Así el libro se aproxima al pensamiento de Pablo Iglesias que desencadenó las acciones y el cambio. El libro lo escribe Gustavo Vidal  y dicen los comentarios que lo hace con:  “gran precisión y acierto, ofreciéndonos un conmovedor retrato de aquellos atormentados años de la historia de España con una  fiel reconstrucción de una época, la misma que vio el derrocamiento de Isabel II, La Gloriosa, la efímera I República, la restauración borbónica y la controvertida “cuestión social”, eufemismo acuñado para referirse a la situación atroz en la se encontraba la clase obrera española.”
Diría, desde esta atalaya que es Cazarabet, que estamos ante un libro imprescindible para quien pretenda entender ciertos entresijos de la historia del trabajo, de la política y del pensamiento que  definió, entre otras cosas, a uno de los movimientos políticos que, con el tiempo, se convirtió en la referencia “de izquierdas” en este país.

Economía Humanista

Sampedro y su economía humanista.
José Luís Sampedro es uno de los escritores  más valorado y respetado de los últimos tiempos, pero también ha sido un economista notable durante toda su vida. Todo ello le convierte en un humanista de talento.
Ahora Editorial Debate nos aproxima a la dimensión humana de un Sampedro más humanista que  y lo hace con una recopilación de artículos del escritor a cargo de Olga Lucas y Carlos Berzosa que se presenta con el título de ECONOMÍA HUMANISTA. Algo más que cifras.
De Sampedro se resalta su lucidez que todavía se conserva intacta, hoy por hoy, aún con el edad...pero este escritor resulta fascinante por la reflexión ,la profundidad y la analítica que incide en sus preguntas y pensamientos.....Sampedro levanta envidias ante su sobresaliente y bien aprovechada formación y la siempre original manera de argumentar las respuestas y sus pensamientos, pero además transcribe con verdadera claridad ,transparencia y sencillez el lenguaje económico a nuestro día a día.
José Luis Sampedro nació en Barcelona en 1917. Pasó su infancia en Tánger y su adolescencia en Aranjuez, ciudades de gran influencia en su obra. Actualmente reside entre Madrid y Tenerife. Es catedrático jubilado de Estructura Económica, escritor y miembro de la Real Academia Española. Es autor de numerosas obras de economía; las más importantes son Conciencia del subdesarrollo y Las fuerzas económicas de nuestro tiempo, traducida a seis idiomas. Entre sus novelas cabe destacar La sonrisa etrusca, La vieja sirena, Octubre, octubre, Real Sitio, El amante lesbiano y La senda del Drago. En octubre de 2005 publicó, con Olga Lucas, Escribir es vivir, un libro singular que puede considerarse su autobiografía, y en abril de 2008 apareció La ciencia y la vida, que recoge sus diálogos con el doctor Valentín Fuster, en una doble mirada humanística y científica acerca de temas como la salud, la enfermedad, la vida y la muerte.

Diario de un fotógrafo.

Agustí Centelles: el fotoreportero y su día a día.
Éste es un nombre que nos recuerda , enseguida, imágenes que nos llevan más allá. Se trata de uno de los fotógrafos más notables del siglo XX ...el primer fotoreportero de peso en España y un ser, por lo que hemos podido leer, inigualable.
Agustín Centelles nació en el Grau (Valencia) en 1909, pero vivió desde niño en Barcelona. En 1932 comenzó a publicar reportajes en los principales diarios de Barcelona y en  1936 retrató el frustrado levantamiento militar de la capital catalana y la salida de las columnas hacia Aragón. Muchas de ésas instantáneas todavía forman parte, hoy por hoy, de los fotoreportajes de muchas de nuestras mejores firmas contemporáneas. Cenelles, por tanto, se mantiene vivo en muchos campos.
En 1937 es nombrado responsable de los Servicios Fotográficos del Comisionado de Propaganda, pero la derrota de la República, como a tantos otros, le llevó al exilió en Francia...en todo ese tiempo y con todas ésas pasadas peripecias consigue salvar unos 4.000 negativos. Después del paso por varios campos de concentración franceses(Argelès-sur- Mer i Bram) ...trabajó en un laboratorio de Carcasona hasta ser descubierto por la Gestapo. En 1944 volvió, clandestinamente, a Barcelona. A los dos años se presentó ante las autoridades franquistas, que le prohibieron ejercer de fotoperiodista.
Con la llegada de la democracia, ya en  1984, se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Murió en Barcelona el 1 de diciembre de 1985.Su hijo un año después descubre en su escritorio dos libretas caligrafiadas con la letra de su padre...era su diario que empezaba así: «A mi hijo Sergi y a los que puedan venir posteriormente»…El diario se centra en los días tristes del internamiento y del exilio...con las trágicas noticias que le llegaban de fuera y la incertidumbre sobre el estado de los suyos.

Se puede afirmar que éste libro es un documento inédito, imprescindible, un testimonio humano esencial que permite contemplar el final de la guerra desde la óptica de un fotoperiodista, un hombre que, gracias a sus magníficas instantáneas nos ha permitido sentir la guerra de un modo diferente.

Vuelve Jorge M Reverte con “El arte de matar”.


Después de un breve espacio de tiempo literario en la cuestión de la Guerra Civil Española, en el que no dejó la investigación y la pluma publicando, entre otras cosas, La furia del silencio sobre la “revuelta” minera asturiana que le sacó los colores a la dictadura franquista en los 60. ...Jorge M Reverte se presenta ahora , al cumplirse 70 años del fin de la contienda, con un libro más que digno, se trata de El arte de matar, un muy buen libro que nos acerca, sin más, a aquellos acontecimientos más significativos
y decisivos de la guerra que enfrentó a los rebeldes, capitaneados por un grupo ,casi selecto, de militares que se vieron respaldados por las tropas de voluntarios del norte de África y las potencias totalitarias de Italia y Alemania(sin olvidarnos nunca de la influencia de la Iglesia y de la gran mayoría de sus miembros ). Enfrente estaban los defensores de una joven República dirigida por la izquierda y su variopinto abanico de pensadores, pensamientos y receptores de los mismos.
Reverte se acerca a todos los protagonistas, a sus “competencias” internas y hasta a los odios más viscerales entre miembros del mismo bando; se aproxima a las batallas con sus tácticas y estrategias...siempre desde el hilo conductor de lo temporal, sin saltos como si con ello quisiese acompasar más nuestro sutil entendimiento de la trama. Un libro contundente y muy bien definido que rinde tributo, casi homenaje, a nuestra memoria histórica más trágica donde se llegó incluso a sostener aquello de “matar por matar”.
“Con el penetrante y eficaz estilo narrativo que ya exhibió en su elogiada trilogía sobre la Guerra Civil española, Jorge M. Reverte aborda en este libro un aspecto profundamente original, la estrategia militar en los bandos enfrentados en nuestra contienda civil. Bautizado con un título que puede parecer obsceno, pero que Reverte justifica con implacable precisión: «Si la técnica militar fuera una ciencia, las guerras podrían resolverse sobre un tablero, contando fuerzas y jugando a moverlas con mayor o menor ingenio. La ironía es que la palabra arte es la que aquí alivia o esconde lo sangriento, lo feroz, lo despiadado. El arte aquí define el asesinato masivo, la tragedia colectiva que ha englobado millones de tragedias individuales a lo largo de la historia, privándolas así de interés, banalizando su sentido». Una gran experiencia de lectura sobre nuestra Guerra Civil, de cuyo fin se cumplen en 2009, 70 años. Por su talento narrativo es el Beevor español”.

De Reverte podríamos volver a recordarles su rica trayectoria, pero preferimos ,a día a hoy ,acercarles a la crónica que él mismo firmo para El País en la que se acerca a éste su último ejercicio de investigación narrativa. Por nuestra parte, sólo nos queda darle nuestra más sincera gratitud.(es largo, pero vale la pena)


La estrategia de la muerte

JORGE M. REVERTE (El País)

 

Se ha hablado de casi todo. Pero quizá, cuando se cumplen 70 años del fin de la Guerra Civil, uno de sus aspectos menos tratados sea el puramente militar. Un golpe que se convirtió en una larga partida de ajedrez. Un ejército republicano que se defendió mejor de lo esperado. El autor lo ha investigado durante años para su próximo libro. Éste es su relato en exclusiva, acompañado de fotos desconocidas.

 

El 1 de abril de 1939, el general Franco anunciaba el fin de la guerra que él mismo comenzara, junto con otros militares, en julio de 1936. El comunicado victorioso no significaba la llegada de la paz. A la sangría provocada por tres años de enfrentamiento armado le iban a seguir decenas de miles de fusilamientos decididos por tribunales militares, sin garantías para los procesados. La Guerra Civil comenzó como un golpe de Estado, se convirtió después en la confrontación de dos grandes ejércitos y acabó con una amplia matanza.

Todo empezó cuando una fracción, la principal, de la oficialidad del ejército español se puso de acuerdo para dar un golpe que acabara con el Estado democrático presidido por Manuel Azaña.

Aquella acción militar que pensaban completar los conjurados en pocas semanas mediante una limpia que costaría unas decenas de miles de muertos fracasó en sus inicios. Y ello provocó una cierta desorganización en las filas golpistas, que componían una temporal alianza de territorios. Muerto su jefe natural, el general Sanjurjo, en los primeros momentos, el general Emilio Mola quedó como rey del norte, mientras Gonzalo Queipo de Llano lo era del sur. Un tercer general, Francisco Franco, reinaba sobre las fuerzas africanas asentadas en Ceuta y Melilla y el resto de protectorado marroquí. Y eso afectó a la manera en que pusieron en práctica su primera andadura militar.

Mientras Queipo de Llano se dedicaba a pacificar su territorio con técnicas policiales, Mola y Franco coincidían en que la principal línea estratégica de su plan era la conquista de Madrid. Cada uno la emprendió a su modo: Franco, desde el sur, hizo caso omiso de los planes previos y eludió Despeñaperros para acercarse a la capital con sus columnas africanas vía Badajoz. Mola, que entendió muy pronto la débil estructura de la resistencia republicana en el norte, debido a la indecisión de los nacionalistas vascos sobre su papel en el conflicto, aprovechó esa circunstancia para lograr una de las más importantes victorias estratégicas de los rebeldes en toda la guerra: el aislamiento del norte republicano de la frontera francesa. Lo hizo con poco esfuerzo. Pero, al mismo tiempo, echó sus milicias de requetés y sus soldados de guarnición sobre Madrid. En la sierra norte le pararon las milicias antifascistas. A Franco, no, porque su ejército era el único preparado para hacer una guerra, por mucho que el estilo de la misma fuera primitivo, propio de un conflicto colonial. En lugares como Galicia y Asturias, los rebeldes ultimaron planes locales conectados poco a poco con los más importantes contingentes de Mola en Castilla y León, Aragón y Navarra.

En el bando leal, la desorganización que siguió al fracaso del golpe fue mayor aún. El ejército desapareció en pocos días, y un aluvión de milicias multicolores se echó a los caminos sin que hubiera una planificación militar del esfuerzo. En las primeras semanas, los más combativos militantes que se habían presentado voluntarios para acabar con la rebelión perecieron por centenares al paso de legionarios y regulares, que se los quitaban de en medio utilizando tácticas de envolvimiento y un armamento poco sofisticado. Los profesionales del ejército que habían permanecido leales a la República fueron sistemáticamente desobedecidos, juzgados muchas veces por asambleas de soldados y, en algunos casos, fusilados sobre el terreno si los hombres a su mando consideraban que no habían cumplido con sus obligaciones de manera eficaz, o sea, si decidían que se trataba de traidores. En cada zona se producía un fenómeno de resistencia diferente según las circunstancias políticas locales: los milicianos catalanes de la CNT, que habían desdeñado hacerse con la dirección política de Cataluña, luchaban por su cuenta con la intención de hacer la revolución en su tierra y exportarla a Aragón; los comunistas montaban sus unidades pensando en la defensa de la República del Frente Popular. Los socialistas, igual, aunque con una menor eficacia.

Durante los dos primeros meses del conflicto, no había una dirección clara de guerra en ninguno de los dos lados. Ni siquiera en el lado rebelde, donde los generales pactaban en función de su fuerza y sus logros. Franco, que fue muy pronto reconocido como el más eficaz, logró imponerse, ganándole por la mano a Mola la autoridad que le daba su casi impune avance sobre Madrid. Con eso y con la baza del apoyo de Hitler y Mussolini.

El general rebelde Franco fue el primero en conseguir la unidad de acción. Su decisión política de liberar el alcázar de Toledo contribuyó al retraso de la toma de Madrid, pero le aseguró la dirección indiscutible de su movimiento. El día 1 de octubre fue nombrado jefe del gobierno del Estado que se construiría cuando el golpe triunfara.

Poco después de esas fechas, el socialista Francisco Largo Caballero conseguía lo que había parecido imposible hasta el momento: construir un gobierno de Frente Popular en el que estaban representadas casi todas las fuerzas políticas y sindicales defensoras de la República. Una de las primeras, si no la primera, tareas de ese gobierno fue la de poner en marcha una nueva estructura militar que fuera capaz de defender al régimen legal. El tiempo perdido hizo a Largo y su gobierno considerar que Madrid no se podía defender, porque no había tiempo para poner en marcha con eficacia las nuevas unidades encuadradas en brigadas mixtas que se formaban en Levante y La Mancha, y esperaban la llegada del armamento proporcionado por la Unión Soviética.

Anarquistas y comunistas aceptaron, de mejor o peor grado, en el Consejo de Ministros la decisión de Largo: Madrid se quedaría con una Junta de Defensa presidida por el general Miaja, y las líneas de defensa eficaces se situarían en las orillas del Tajo.

Sin embargo, cuando la batalla de Madrid comenzó, se produjo en el seno de la República la primera desobediencia trascendente: con el apoyo de los soviéticos, los comunistas decidieron que había que defender Madrid, pese a las órdenes de Largo Caballero. La primera brigada mixta con alguna capacidad operativa, la mandada por Enrique Líster, apareció en el sur de la ciudad el día antes de que se iniciara el asalto. Las brigadas internacionales lo hicieron dos días después. Largo tuvo que tragarse el quebrantamiento de su autoridad. Los anarquistas reaccionaron moviendo sus unidades, el ejército de Cipriano Mera, que estaba en La Mancha y Guadalajara, y la columna Durruti, traída del frente de Aragón en una iniciativa en la que no participó el gobierno, para disputar la hegemonía militar a los comunistas en el frente de la capital. El general Sebastián Pozas, y su directo subordinado el coronel Segismundo Casado, al cargo de la zona central, tuvieron que soportar la humillación de ver cómo Madrid se defendía, y atenerse a las nuevas circunstancias.

En Madrid se dio el último combate de la fase del golpe. Fue una batalla repleta de imágenes épicas, de heroísmo y de condensación de la lucha universal entre el fascismo y el antifascismo. Pero siguió siendo una batalla dominada por las características más primitivas. El uso de la aviación y de los carros de combate tuvo una relevancia limitada al lado de las ametralladoras, la artillería y los asaltos de la infantería a cuerpo limpio. Mientras los combatientes hacían frente a los mercenarios moros y legionarios, hombres disfrazados como el ejército de Pancho Villa asesinaban a derechistas, sin juicio. Por toda España, una fiebre homicida se extendía. A un lado se mataba a curas y monjas, a tenderos y militares retirados, porque había desaparecido el Estado democrático; al otro, a jornaleros, a maestros, a militares leales y a poetas, porque los alzados querían construir un nuevo Estado nacionalcatólico.

El fracaso del asalto franquista a Madrid fue seguido por la primera batalla de cierta entidad en campo abierto: la del Jarama. En esa ocasión, Franco pudo mover ya unidades encuadradas en divisiones y utilizar masas apreciables de artillería. Su autoridad militar era en aquellos momentos indiscutible. La República pudo contestar a la ofensiva con sus nuevas brigadas, aunque todavía faltas de entrenamiento y suficiente material bélico. Mejor resultado obtuvo de las remesas de cazas soviéticos que equilibraron la balanza en el aire, que había sido favorable desde el principio, gracias a las ayudas alemana e italiana, a los rebeldes. Los carros rusos, aunque mal utilizados por falta de experiencia de los mandos, tuvieron un papel importante en el desenlace. Un papel que fue rebajado por la eficacia de las armas anticarro alemanas.

Aquella batalla acabó en empate. Fue una sangría y dejó a los dos ejércitos exhaustos.

La siguiente cita fue en Guadalajara. Una batalla en la que el CTV, el cuerpo expedicionario italiano, recibió un severo correctivo. Sus 40.000 hombres bien armados, alimentados y vestidos no fueron capaces de quebrar las líneas republicanas. Y hay indicios para pensar que Franco no lamentó que la derrota se produjera. Los militares italianos tenían instrucciones políticas muy explícitas de hacer la guerra por su cuenta, es decir, de ganarla para el Duce. Desde que desembarcaron, sin pedir permiso a sus aliados, en Cádiz durante el mes de diciembre, Franco no había podido imponer su autoridad sobre un ejército que le era imprescindible para lograr la victoria, pero podía, en cualquier momento, si alcanzaba la hegemonía en su bando, imponerle condiciones muy serias sobre el futuro político de España. La acción de Guadalajara tenía por objeto tomar Madrid y apuntarse un tanto propagandístico de primera categoría. En los cuarteles generales franquistas se llegó a brindar por el resultado que había humillado al aliado fascista. En los republicanos se brindaba por la eficacia de un hombre que había sido decisivo para salvar Madrid y, ahora, había derrotado al enemigo en campo abierto, el coronel Vicente Rojo.

Establecida su autoridad, Franco no volvió a sufrir ningún contratiempo que pusiera en cuestión el carácter único de su mando, aunque tuviera que imponer por la fuerza su visión de las cosas en la crisis que provocó entre los carlistas y los falangistas para conseguir la necesaria unidad política, el partido único y el Estado nuevo que Ramón Serrano Súñer diseñó a su medida. En la primavera de 1937, Franco era ya dueño y señor político de los territorios en su poder. La autonomía de la Legión Cóndor alemana no amenazaba su dirección, porque tan sólo afectaba al modo de utilizar las unidades en el combate.

Fue a partir de entonces cuando pudo ejercer con toda la fuerza su autoridad militar. Y decidió acabar con el frente norte. Hasta allí desplazó la mayoría de las unidades italianas y los efectivos artilleros y aéreos alemanes, y emprendió una áspera batalla que le permitió hacerse, semana tras semana, de forma lenta y progresiva, con todo el territorio cantábrico en manos de la República.

Este cambio de rumbo fue decisivo, aunque supusiera dejar de lado el primer objetivo: Madrid. Si hubiera tomado la capital, su popularidad se habría desbordado. Pero su Estado Mayor consideraba la empresa casi imposible.

Es discutible que la decisión fuera errónea, pero desde el punto de vista militar, y contando con la posibilidad de que la política inglesa de No Intervención pudiera cambiar, la liquidación del frente del norte tenía muchas ventajas para su bando: con su conquista, pasaría a controlar las zonas mineras y la industria pesada, y le permitiría agrupar sus fuerzas en una sola zona, sin tener a la espalda un ejército de 100.000 hombres, procedentes casi todos ellos de zonas proletarias con un alto nivel de conciencia. Aunque el duque de Alba y sus demás agentes le transmitían desde Londres, París y Roma garantías de lo contrario, no era descartable que pudiera haber alteraciones en los equilibrios políticos internacionales. Y si la política inglesa variaba, y Franco no tenía poder para influir en ella, el bloqueo de los puertos cantábricos podría romperse. En la primavera de 1937, Franco ya sabía, además, por sus privilegiados contactos con el Vaticano, que los nacionalistas vascos había intentado la mediación del Papa para conseguir un cese de hostilidades, sin contar con el gobierno ni con las otras fuerzas asentadas en el territorio controlado por la República.

¿Controlado por la República? Para entonces, el gobierno de Largo Caballero podía presumir de poco más que de controlar la región central, parte de Andalucía y el Levante. Cataluña seguía presidida por un gobierno fantasma que no gobernaba más que cuando le dejaba la CNT, y el País Vasco, Santander y Asturias se regían por gobiernos que no habían sido legitimados en las urnas y se afirmaban en fórmulas de taifa sin llegar a reconocer jamás del todo la autoridad del gobierno legal. La España republicana sólo tenía autoridad en el centro y Levante.

Para recuperarla, se produjo la intervención en Barcelona en mayo de 1937, después de que las unidades libertarias, por un lado, y los comunistas y nacionalistas catalanes, por otro, se enfrentaran durante una sangrienta semana que dejó cientos de muertos en las calles y la moral de la retaguardia catalana por los suelos.

Tras la crisis del desastroso gobierno de Largo Caballero, Manuel Azaña nombró a Juan Negrín presidente del Consejo de Ministros, y a Indalecio Prieto, ministro de Defensa. Ambos decidieron entregar al coronel Vicente Rojo la responsabilidad de las operaciones militares.

Rojo, acreditado como el mejor militar republicano, emprendió una nueva organización de su ejército en torno a una idea central, la creación de un ejército de maniobra que fuera capaz de moverse disciplinadamente en acciones de gran envergadura que necesitaban de conocimientos técnicos y de un gran entrenamiento. Para mover grandes masas de hombres, no bastaba el valor miliciano. Y elaboró un plan de guerra que estaba marcado por la idea de conseguir victorias decisivas.

El ejército de maniobra se creó en torno a las brigadas internacionales y a las unidades nacidas del V Regimiento, el germen del ejército comunista. Rojo no sentía ninguna simpatía personal ni ideológica por los comunistas, pero se había bregado con ellos en el asedio de Madrid y confiaba en su disciplina y lealtad en el combate.

Esa elección creó algunas suspicacias entre otros mandos republicanos. No sólo entre los mandos. Las unidades donde se encuadraban los militantes socialistas y republicanos, por no hablar de los anarquistas, sentirían durante la guerra una hostilidad creciente hacia los hombres procedentes del V Regimiento.

La primera prueba de importancia para el germen del ejército de maniobra fue la batalla de Brunete, concebida por Rojo con dos objetivos de muy distinto alcance: el primero de ellos, el más limitado, distraer las tropas que iban consiguiendo, de forma lenta pero sistemática, rendir la resistencia en el norte. Indalecio Prieto consideraba que, además de la riqueza industrial que se concentraba, allí estaban los mejores luchadores republicanos, los mineros asturianos y los concienciados trabajadores industriales vascos de militancia anarquista, socialista y comunista.

El segundo de los objetivos de Rojo tenía gran alcance: cortar las líneas de abastecimiento del ejército franquista y aislar a los contingentes que asediaban Madrid en una gran bolsa que pudiera ser aniquilada.

Su aspiración era ambiciosa. Se trataba de dar una batalla decisiva que cambiara el rumbo de la guerra a favor de la República. En su optimista concepción, el plan tenía muchos elementos razonables: a mediados de 1937, la República no estaba en una gran inferioridad material frente a sus enemigos, porque los suministros soviéticos de armas habían aportado cuantioso material, y de muy buena calidad en lo que se refería a aviones de caza y carros de combate.

Brunete fue un fracaso. Acabó sin que ninguno de los dos bandos pudiera adjudicarse una victoria terminante, pero las unidades republicanas perdieron 25.000 de sus mejores hombres por 10.000 de las franquistas. Cuando los combates se extinguieron, Franco, que hubo de mover una parte de sus efectivos del norte para atender el combate, los reintegró a su lugar de origen y estabilizó los frentes en el centro.

¿Qué había fallado? El propio ejército. Las divisiones de choque habían estado mandadas por hombres sobrados de carisma y de valor, pero faltos de instrucción militar. Modesto, Líster o Tagüeña habían llegado a mandar grandes unidades porque habían formado parte de las primeras riadas de voluntarios que cubrieron el colapso del ejército republicano. Alguno de ellos había realizado con aprovechamiento cursos de suboficial en la academia Frunze, en la URSS, pero ninguno conocía las más difíciles tareas de la batalla, cómo mover las unidades, cómo organizar los abastecimientos, cómo desplegar las piezas de artillería, cómo tomar decisiones arriesgadas cuando se topaban con el éxito. Alguno de ellos, como el jefe de la división 46, el campesino, ni siquiera sabía leer un mapa.

En agosto de 1937, en la batalla de Brunete, se extinguieron muchas de las posibilidades de la República de ganar la guerra.

Eso no significaba que Franco la tuviera ya ganada, porque enfrente tenía un enemigo vigoroso. Tampoco significaba que quisiera hacerla durar para ir limpiando bien la retaguardia de los territorios conquistados. No es suficiente reconocer el carácter despiadado del caudillo para probar que sus decisiones estuvieron siempre encaminadas a ganar la guerra. Cuanto antes, porque no podía tener la seguridad de que la situación internacional le fuera siempre favorable, por mucho que el Comité de No Intervención jugara a su favor.

El año 1937 se cumplió el peor de los augurios para la República. Los nuevos intentos de Rojo, como el de Belchite, fracasaron, y el frente norte se desplomó de la peor de las maneras: los batallones del PNV se encargaron de que la industria pesada vizcaína cayera intacta en manos de Franco. Esos mismos batallones se rindieron en Santoña a través de una negociación realizada a espaldas del gobierno de Negrín. La República perdió un ejército de unos 100.000 hombres, y Franco ganó capacidad de movimiento para los 100.000 que tenía empeñados allí.

Franco diseñó entonces un nuevo plan de asalto contra Madrid, la ciudad que consideraba traidora y que seguía concibiendo como el alma de la resistencia republicana. El plan de ese ataque consistía en arremeter desde el noreste, desde Guadalajara, con toda la enorme masa de maniobra que había liberado desde la caída de los últimos reductos asturianos.

El Estado Mayor republicano intuyó esa maniobra, y Vicente Rojo, de acuerdo con el jefe del Gobierno, Juan Negrín, desarrolló un plan de gran estilo que fuera capaz de frustrarla y, además, le permitiera recuperar la iniciativa militar.

Entre finales de diciembre de 1937 y principios de 1938, de nuevo el ejército de maniobra se responsabilizó de la acción, y atacó Teruel. Lo hizo con gran eficacia en una primera fase. Fue una victoria militar y moral, porque Teruel se convertía en la primera capital de provincia que la República ganaba en toda la guerra. Pero las unidades rebeldes no sufrieron un castigo sensible. La República ganó territorio y moral. Nada más.

Aquella derrota, que era limitada, le planteó a Franco la necesidad de optar entre dos posibilidades. La primera, estabilizar el frente y continuar con sus planes de ataque sobre Madrid; la segunda, reaccionar y recuperar el terreno perdido. Se decidió por la segunda.

Si Franco hubiera optado por insistir en su asalto sobre Madrid en aquel momento, se habría encontrado con un ejército republicano en la región central que todavía contaba con unidades muy aguerridas para la guerra defensiva, que había continuado con la instrucción de sus soldados y que no se había desgastado desde la batalla de Brunete. Ésas eran las mismas condiciones con las que había tenido que contar al hacer sus planes sobre Madrid previos a la pérdida de Teruel. Pero, tras ese descalabro, el ejército de maniobra republicano quedaba en mejor situación para haber violentado su retaguardia.

Su plan resultó ser más ambicioso de lo previsto: recuperó terreno en torno a Teruel, y desde ese momento, aprovechando la excelente situación de aprovisionamiento de material alemán e italiano y su gran ventaja en unidades capaces de maniobrar, se lanzó hacia la costa y consiguió partir la zona enemiga en dos, dejando de paso maltrecho al ejército que se le opuso. Sus tropas llegaron a Vinaroz y tomaron una parte de Cataluña. El coronel Yagüe se apoderó de Lérida, afirmándose en una excelente plataforma para atacar por las estribaciones del Pirineo. La decisión, vistos los resultados, fue excelente. Cabe discutir si la alternativa habría sido mejor, pero resulta dudoso viendo los resultados.

Los generales de Franco vieron la guerra prácticamente ganada a partir de ese momento. Pero Franco, no. Desde su Estado Mayor se le urgió con una hasta entonces no vista insistencia en que atacara por el norte de Cataluña para acabar con la resistencia en la zona más industrializada de la República y aislar del todo a ésta de Francia, acabando así de una vez con el contrabando de armas cuando la frontera estaba cerrada o con el paso masivo de suministros cuando se abría.

Franco desechó la opción. Una nueva decisión discutible. Pero que tenía sus razones, sus poderosas razones, para tomar: en marzo de 1938 hubo varias reuniones del Estado Mayor del ejército francés para valorar la necesidad o no de entrar en la guerra de España. Los contingentes italianos y alemanes que acompañaban a Franco provocaban en Francia una racional desconfianza. La política de apaciguamiento de Hitler impuesta a los franceses por el Gobierno británico no tranquilizaba ni a sus políticos ni a sus militares sobre el peligro de una nueva guerra europea. Y la posible llegada de tropas alemanas e italianas a la frontera se veía desde París como un riesgo serio.

Franco supo de esas reuniones. Y, aunque conoció su resultado, favorable a sus intereses, liquidó la opción de continuar la guerra en las inmediaciones de la frontera francesa para no dar el menor motivo a Francia para una intervención que habría sido catastrófica para su causa.

Fue una decisión, de nuevo, con un marcado carácter político, que le obligó a replantearse la recurrente decisión de atacar Madrid o continuar la guerra por otros caminos. Y escogió arrojarse sobre Valencia para rendir a la capital por falta de suministros alimenticios y bélicos.

Esa ofensiva terminó con un fracaso rotundo. Fue una batalla que ganó el ejército republicano del Centro, dejando a las unidades mandadas por García Valiño en unas posiciones desde las que podían contemplar Sagunto, pero que no podían avanzar. El 24 de julio, el general Matallana, amigo de Rojo y uno de los mejores militares de Estado Mayor del bando republicano, había conseguido la más valiosa victoria para sus armas de toda la guerra.

Al día siguiente, Rojo ordenó, con el plácet de Negrín, que sus tropas del ejército de maniobra pasaran el Ebro. De nuevo, en su concepción, había dos posibles objetivos. El de corto alcance consistía en distraer la ofensiva franquista contra Valencia, lo que ya era innecesario. El de largo, romper la comunicación entre los ejércitos del norte y de Levante. Un plan que era, dada la fuerza disponible, auténticamente ilusorio.

Los dos primeros meses de enfrentamiento sólo sirvieron para contar muertos y despilfarrar municiones. Franco hizo su famoso comentario: “No me comprenden. Tengo a lo mejor del ejército rojo acorralado en 35 kilómetros”. Su intención era muy clara: exterminarlo, al coste que fuera. De nuevo, una opción discutible. Pero no más discutible que la de su adversario. ¿Por qué se obstinó el mando republicano en mantener ese combate de exterminio? Podría haberse decidido la retirada al otro lado del río y evitar el desgaste de ese ejército. No se hizo.

Los dos ejércitos se desgastaban de forma brutal. Pero a quien más le convenía eso era a los rebeldes, que bombardeaban a placer las posiciones republicanas amparados en una abrumadora superioridad aérea y artillera. Negrín y Rojo, sin embargo, no ordenaron que se repasara el río para preservar a su mejor ejército. Y el jefe del Estado Mayor republicano hacía llamadas infructuosas para que pusiera en marcha desde Valencia una ofensiva que distrajera al enemigo. El general Matallana lo intentó, pero con escaso impulso y ninguna posibilidad de éxito. No tenía capacidad para actuar a la ofensiva.

En septiembre de 1938 se firmó el compromiso de Múnich, por el que Francia e Inglaterra daban vía libre a Alemania para anexionarse una parte de Checoslovaquia. La República podía dar ya por enterradas sus posibilidades de mejorar las circunstancias políticas internacionales. Ya sólo había dos políticas posibles: la de ganar tiempo hasta que estallara la guerra europea o la de intentar una negociación, amparada por las potencias europeas, para buscar una paz que tuviera el menor coste humano posible. El presidente Manuel Azaña sólo veía factible una solución así, frente a la preconizada por Negrín, apoyado por su jefe de Estado Mayor, Vicente Rojo, de resistir para forzar al enemigo a negociar. Ninguna de las opciones se podría poner a prueba ante la obstinación de Franco.

En Múnich se acabó la historia militar de la Guerra Civil. Aunque no las historias que implicaban a los militares. Las diferencias, las suspicacias, los rencores, habían crecido tanto en el bando republicano que la derrota anunciada no podía sino ampliarlas. La negociación era imposible, con un Franco crecido gracias al apoyo nazi-fascista. La resistencia a toda costa que pregonaban los comunistas y el gobierno de Negrín tampoco podía prolongarse, porque el ejército de maniobra se había quedado exhausto en las tierras del Ebro después de haber aceptado un pulso inútil siguiendo la estrategia de conseguir victorias decisivas.

Y el ejército del centro, mandado por Miaja, se había dividido, en consonancia con la descomposición política de las disgregadas y desalentadas fuerzas republicanas, y se preparaba para la definitiva confrontación interna. La batalla de Cataluña no fue sino el último capítulo de una derrota militar inevitable. Y el golpe de Estado de Julián Besteiro y Segismundo Casado contra el gobierno de Negrín, su más bochornoso acto. Ambos intentaron en vano negociar con Franco una paz entre militares, sin represalias.

Franco jugó sus cartas sin hacer ninguna demostración de genio militar, pero sabiendo siempre qué respuesta debía dar a las distintas situaciones políticas en las que se debía mover. La República, defendida de forma muy desigual por las distintas formaciones políticas, pagó su desfavorable posición internacional y las graves desafecciones internas. Pero también sus errores en el terreno militar.

La guerra había durado tres años porque millares de hombres leales a la República habían combatido contra un enemigo muy superior. Centenares de miles de españoles tuvieron que abandonar su país. Muchas decenas de miles que no lo consiguieron sufrieron la cruel venganza de Franco, apoyado por una Iglesia que le había regalado el nombre de cruzada para su guerra y un lema muy explícito: “España será católica o no será”. Rendido el ejército republicano, ¿había algo que le impidiera a Franco proseguir la matanza?

 

EL LABERINTO ESPAÑOL.

España frente a su propio laberinto.
Estoy leyendo “El laberinto español” de Gerald Brenan, una obra maestra sobre los antecedentes sociales y políticos de la guerra civil española...lo había leído en  las noches de un duro verano de calor estridente, pero su lectura me había entristecido. Ahora unos cuántos años después el libro de Brenan cae otra vez en mis manos y, más poco a poco leo sus páginas tratando de hilar los hilos de una guerra inútil , cínica y hasta sádica...seguro que es lo que tiene en común con el resto de guerras.

Brenan parece como una “hormiga” que trabaja muy minuciosamente todo el material de carácter: político, social e histórico que confluyeron en u tiempo y en unas gentes para explotar en un conflicto bélico arrancado desde la deslealtad de unos militares.

El libro cuenta, en la presente edición, con unos  atractivos que hacen de la obra de Brenan algo más interesante de lo que ya lo es por ella misma- Se trata de la reflexión de Marianne Brull junto con los dos prólogos, el de la primera y el de la segunda edición inglesa.

El laberinto español es un libro que rebosa, aún con los años, de una vitalidad reflexiva para con los hechos (históricos, sociales y políticos) que fueron caldo de cultivo para una inestabilidad política constante que desembocó con mayor severidad con la guerra civil. Brenan analiza la historia desde el antiguo régimen,la restauración, los catalanes, el régimen parlamentario, los liberales, la iglesia, el ejército, las actividades sindicales, la dictadura....
Dedica un buen espacio a la situación de la clase trabajadora, analizando la cuestión agraria desde diferentes miradas que tienen en cuenta la cuestión geográfica, así las regiones con sus tierras , gentes y problemáticas se van desgranando en una reflexión y analítica que nos aproxima a un tiempo que trajo sus propias consecuencias.

Como no podía ser de otra manera  El laberinto español es un libro que calibra la mirada en las diferentes formas con las  que pensaba la clase política y social de una nación que parecía no poder despegar nunca. Así se analiza el papel de los anarquistas y los anarcosindicalistas, de los carlistas, los socialistas...

En la tercera parte del libro, Brenan, se centra en la República y en las Cortes Constituyentes, el bienio negro, la llegada del Frente Popular....

El epílogo viene de la pluma de Brenan concentrado en la Guerra Civil.

Aunque , la que les escribe, todavía no ha llegado a ese punto de lectura se apetecen muy atractivos los diferentes apéndices: mapas; textos sobre: comunas campesinas y cooperativas,las tendencias socialistas en el siglo XVII...También, algunas notas adicionales, la bibliografía y el índice onomástico.

Un libro, me atrevería a decir, imprescindible para analizar la guerra civil española y encontrar un posible por qué....si es que las guerras tienen respuesta.

Seguiremos hablando de este libro y con mucho gusto.

Cabanes de volta a les Borges Blanques .

Un treball impresionant de Ramón Queralt amb l´edició de Cossetània.

Editorial Cossetània ha editat un llibre a més d´interessant...ben fet i amb gust. Es tracta de Les Cabanes de Volata de les Borges Blanques des de la ploma de Ramón Queralt Boldú i les expresives fotografies d´Oriol Cornuella  i el pròleg molt planer de Ramón Folch.

L´escriptor, en Queralt,  és un home de la terra  llicenciat en Ciències Ambientals i en Dret i actualment treballa dins el món de l´ordenació del territori i l´avaluació ambiental. Aquest xicot ja va començar la seva aportació editorial amb Impacte  Ambiental del despoblament(li edità Pagès edicions l´any 1999). El fotògraf és també coprotagonista d´aquest impresionant estudi sobre les cabanes de volta a les Borges Blanques. Es tracta d´Oriol Cornudella; home també de la terra que combina el seu treball de bomber amb el gust per la fotografia. En Cornudella ha exposat varies vegades tant a la seva terra(també és de les Borges Blanques) com més enllà.

El llibre s´apropa molt al paisatge, als fets i sobretot a gent, la gent que ha conegut les cabnes de volta que les ha arreglat o que les ha perdut frruit del pas del temps...la gent de les Borges Blanques.

El Priorat i els Brigadistes Internacionals.


L´ Ultima batalla de les Brigades Internacionals, des del Priorat.

El comité editorial No Jubilem la Memòria ha dut a terme  l´ edició d´un altre llibre d´Àngela Jackson,; es tracta d´una altra aportació al record de la llibertat i dels internacionals que van lliutar per ella a la Guerra Civil Espanyola. Aquesta historiadora anglesa va dedicar la seva tesi doctoral a la dona anglesa i a la Guerra Civil Española; així l´any vinent està previst que la Universitat de València li la publicarà sota el títol Británicas y la Guerra Civil Española. Una vegada sabut, ja l´esperem amb ganes.
Aquest investigadora incansable ha publicat uns quants llibres entorn a la Guerra Civil  Esponyola i Cossetània els ha editat amb gust i detall...el darrer, abans d´aquest, és de l´any passat i s´apropa a aquest col-lectiu des del títol: “Els brigadistes entre nosaltres”.

Aquest present llibre, Preludi de l´última  batalla.Les brigades internacionals al Priorat,1938, s´apropa a aquests lluitadors i defensors per la República en la seva estada a terres del Priorat---comarca de Tarragona--. És tot un document que fa memòria des de les primeres pàgines,poc a poc...Les fotografies, nombroses, el fan més atractiu i planer. Una lectura imprescindible.

Rafael Battestini sota la mirada de Josep Maria Vallès.


La història d´un bon home víctima de l´enveja i la repressió.
Cossetània ha editat darreramentt  un altre bon llibre que s´apropa a la figura d´un represalitat pel franquisme, es tracta de Rafael Battestini i Galup. En el llibre, sota la ploma, de Josep Maria Vallès i Martí es fa un exàmen  minuciós de la figura d´aquest metge i de la seva gestió i trajectòria profesional, tot plegat per a fer-mos idea del que era tindre idees independents i diferents a la força imperant i guanyadora d´una guerra tan injusta  com inhumana. Battestini va éssser un home que va mantindre la seva humanitat...pot ser no totes les seves idees siguin compartides per nosaltres, como la del seu catolicisme, però per això està la llibertat per a tindre parers ben diferents i saber conviure fent tot allò que es pugui per donar el mateix respecte que volem per a nosaltres
Battestini va ésser un hombre com qualsevol d´altre consagrat a la seva professió, la de metge que el portà a exercir un  càrrec de molta responsabilitat com la de director de l´Hospital  de la Santa Tecla i de Sant Pau de Tarragona des de l´ any 1923.   El cas és que en Battestini, des del primer dia ,es va trobar amb força dificultats per a poder dur la seva tasca amb normalitat i més si tenim en compte el context polític i també social amb la que es trobava Catalunya i l´Estat Espanyol.

Battestini es va topar al davant d´un Hospital amb molt poca agilitat i com anquilosat amb molts sentits...ell va tindre que afrontar de soca arrel aquests problemes fonamentals; el llibre també aborda el problema amb els fàrmarcs...ens exxpliquem, topà amb el món dur del farcacèutic al voler tindre la seva pròpia farmaciola dins de l´Hospital i després el problema fonamental derivat de les “guerres i misèries” amb membres del Col-legi de Metges de Tarragona.

Quan va esclatar la Guerra Civil Battestini va seguir amb el seu treball, això sí estava com molts o tots, dins un cerclle, en aquest cas el de catalanista; aquest qualificatiu fou el que el que el va dur,fruit de les envejes i rrrancunies, a un jutjat, com els de l´acabament de la guerra i els de la repressió franquista, així acabà afusellat, tot i que alguns amics van procurar el contrariallí entre les soques dún vilar d´oliveres
Com  diu carod-Rovira al pròleg:”....Ell feia de metge i ho feua bé. Amb tot en tenia prou i la gent li agraïa,li agraeix encara avui, la sinceritat de la seva vocació i l´eficàcia de la seva dedicació profesional . És per això que a mesura que l´exèrcit franquista s´acostava al Camp , a despit dels precs dels seus amics, que li aconsellaven la fugida, el doctor Battestini na continuar dent el que havia fet sempre, salvar vides.Ell era del parer que allò no podia ser considerat delicte per ningú. I es va quedar a Tarragona.(........)..En un País com el nostre, en un procés obert de construcció nacional, és necessari rcuperar la memòria històrica,i el nom del doctor Battestini forma part d´aquesta recuperació. Amb el llibre que teniu a les mans, en Josep M Vallès i Martí ofereix  llum sobre el que va passae,les envejes,els  delators, els testimonis i també sobre aquells que el van voles ajudar. Aquest llibre restableix l´honor i la memòria d´un home bo que morí asssassinat,precisament, per estimar la vida dels altres: el doctor Rafel Battestini.”.

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Mujeres refugiadas bajo la mirada de Ramón Serrano.

Mujeres refugiadas...la mirada de Ramón Serrano.

Ramón Serrano, editor de la editorial La Flor del Viento, ha construido una historia de refugiados con la narración Mi madre. Bolitas de paraguas. Cuenta la historia de muchos de los que iban desplazándose empujados por el avance franquista a otros lugares y de cómo vivían ese desplazamiento y su nueva vida, donde el miedo , la exclusión y el vacío social....solían convertirse en moneda, sin cambio. Hay tres formas de reconocer la lectura de este libro: con los recuerdos de aquellos que fueros forzosamente desplazados, y con aquello que se siente desde dentro y se cuenta con una especie de flashback.
Serrano es un fotógrafo de palabras que nos muestra cómo llagaban de rotos los ideales y llas esperanzas de los refugiados en Barcelona , quedándose a vivir en condiciones de miseria, tristeza y con un inmenso interrogante sobre su futuro....todo ello, eso sí, acercándose, más que nunca, a la mujer. La mujer refugiada, aliente y luchadora. Muchas de nosotras deberíamos tomar un buen ejemplo.

PAUL PRESTON BAJO UNA LLUVIA DE BALAS.

      
Nos acordamos de Idealistas bajo las balas
Paul Preston nos acerca en este libro imprescindible al mundo de los corresponsales extranjeros en la Guerra Civil Española. Esta guerra supuso que muchos de ellos se identificaran con uno de los dos bandos...fueron los que estuvieron identificados con la causa de la defensa Republicana los que ganaron, y por goleada, a los que lo hicieron por los sublevados. El caso es que para el mundo del periodismo y , en particular, para el de los corresponsales y reporteros esta guerra significó un paso adelante y una consagración en esta materia....sólo así el mundo se enteró de aquello que pasaba y ocurría en esta guerra, antesala y experimento, casi de laboratorio,  de la II Guerra Mundial.
Los corresponsales y reporteros se vieron sumergidos en su particular bautizo  de guerra para poder llevar a cabo su trabajo con la mayor dignidad posible para contar lo que acontecía  como pudieron y, muchas veces, como les dejaban.

Paul Preston nos acerca a este colectivo, esta tribu bien particular que forjó una nueva manera de contar los conflictos bélicos...el resultado es un homenaje sentido, desde las entrañas de este investigador, de todos aquellos que tan sólo querían contar , y lo hicieron con especial sensibilidad, lo que nos lleva a no olvidar y a acercarnos a una memoria que nunca deberíamos perder.

Gracias a todos ellos y a Preston por recordarlos en este libro, particularmente, sentido y entrañable....prometemos hablar más de él, merece la pena.

Lo que significaba ser mujer de un maquis.


UN GRAN LIBRO:LA MUJER DEL MAQUIS.
Creo recordar que ya hablé de este libro con anterioridad, pero es que merece la pena volver a hacerlo. Narra la historia  de Paco Bedoya el que es conocido, y ahora reconocido, como el último guerrillero que luchó contra el franquismo y que nunca dio la guerra por acabada.....de todas formas el libros, desde la pluma de Ana R Cañil, narra el vivir de sus compañeros guerrilleros y de las mujeres , calladas, temerosas, encogidas , pero , a la vez, forjadas de un valor que hoy se empieza a conocer y, por tanto y aunque aún sea poco, a reconocer.
Pero el libro, premio Espasa de Ensayo en 2008, narra también la historia de amor entre Paco Bedoya y Mercedes San Honorio que, aunque en la cautividad de la vigilancia, vivieron tiempos de enamorados y hasta pudieron disfrutar de ser padres...aunque el amor, como se puede leer, fue siempre con la distancia como impedimento, siempre soñando en un reencuentro como recompensa y descanso.....pero ese reencuentro nunca llegó.
La autora Ana Ramírez Cañil, escribe y narra muy bien esta historia dentro del episodio más triste de la historia del Estado Español con una guerra, con muchas represiones y aún más miedos. L a autora pasó mucho tiempo entre la documentación y entrevistando , también charlando, con testimonios vivos y algunos de ellos directos....el resultado es un gran libro que se acerca a nosotros como el susurro de la libertad a aquellos luchadores que nunca perdieron la guerra.

ÁLBUM DE FOTOS DE LA FAMÍLIA BUÑUEL

Las fotos familiares de Buñuel.

Se trata de un catálogo de imágenes de la familia Buñuel que el propio cineasta guardó y que ahora cuida su hijo Juan Luís que realiza para cada una de las fotografías un comentario que enriquece, aún más, este patrimonio tan personal como memorístico e histórico.

Las fotos de este catálogo pueden verse en exposición en el Museo Buñuel de Calanda y son fruto—tanto el catálogo como la exposición—de la revisión de más de 300 fotografías.

El catálogo abarca toda la vida de un Buñuel que se apetece más artista que nunca...más descarado...más atrevido.

En el catálogo se explica un poco la historia de los Buñuel, siempre un poco intrépidos; también se rodean las entrañas de unos de los pueblos más emblemáticos del Bajo Aragón, Calanda y todo un colectivo de mitos, creencias y extraños que de esta tierra  se esparcen.

Se habla, también, y se deja ver muy sutilmente la relación de Buñuel con el mundo de los animales, en especial de los insectos y de las familiares hormigas.

En pocos años Buñuel se ve de Calanda a Madrid, pasando por Zaragoza. Madrid es en aquellos momentos una ciudad cosmmoplita , que recibe influencias,que se sienta a hablary opinar entorno a un café.....En aquellos días y teniendo como eje a laa Residencia de Estudiantes allí se reunió y se dio cita una generación que se ha convertido en un mito, el mito de la generación del 27. Buñuel se ve con Lorca, Dalí, Alberti...mientras habla en las tertulias de Gómez de la Serna.

Buñuel viaja a París,sin duda atraíido por las nuevas tendencias, comienza su aprendizaje en la Academia de cine de Jean Epstein. Buñuel acaba filmando Un perro andaluz; después le sigue La edad de oro.. Buñuel se topa de pleno con la intolerancia y con la ultraderecha.

Vuelve a coger  el avón,pero esta vez para viajar a Hollywood invitado por la Metro Goldwin Mayer. Aquí aprende técnicas que emmpleará mucho más adelante como director.

Después de la proclamación de la República, estando ya Buñuel en París, vuelve a España en concreto a Las Hurdes para enseñar y documentar la injusticia y la transformación social que propugna la República frente  al catolicismo a la sumisión,”casi feudal” de los habitantes..


Buñuel es surrealista en cómo “dirige y ve” y en todas las contradicciones...así, siendo de izquierdas ,se le considera más cercano al mundo del anarquismo....y en un maestro de la provocación  y el de manejar el escándalo.

Su camino sigue por la creación cinematográfica y con colaboraciones de prestigio; cuando estalla la  Guerra Civil Española por encargo de la República y con materiales previamente rodados en el frente de guerra realiza el Montaje:España leal en armas—también conocida por Espagne 1937--. Se traslada a Hollywood y cuando pretende rodar películas en pro de la república, se queda sin trabajo.
Se desplaza al MOMA de New York gracias a la amistad con Iris Barry, pero las cosas vuelven a torcerse cuando es tachado de ateo y de comunista. Vuelve a cruzar EEUU y se instala en Los Ángeles para trabajar en el doblaje de películas de Warner., otro trabajo que se termina de manera fulminante . La escasez monetaria se resuelve con amistades  y acercamientos: Alexander Calder, Joan Miró, José María Sert,Rosita Díaz...
Viene México y una película con Negrete y Lamarque que resulta todo un fracaso....el cineasta tarda dos años en trabajar; se anima con El gran calavera y después Los olvidados.Buñuel, en España, se topa con la censura....después esta película, con el tiemo, fue tenida como un referente.

Se reencuentra con gente que le vuelve a alimentar y con gente que le alimenta....Hasta que en 1965 rueda Simón del desierto Buñuel trabaja incansable en 23 películas;podemos destacar: Nazarín, El ángel exterminador o la propia Simón del desierto.

Buñuel regresa a España con Viridiana, otra de sus mejores películas, aunque para ello se aseguró de rodearse de gentes antifranquistas: Antonio Bardem, Ricardo Muñoz Suay, Pere Portabella. Aún con eso el calandio recibe fuertes críticas de republicanos españoles en el exilio, aunque luego éstas se callaron y es que Buñuel parece que nunca olvidó sus ideales. Viridiana gana la Palma de Oro en Cannes...aunque en España se evitó ser exhibida e incluso hubo presiones ineternacionales para conseguir lo mismo en otros países.

Vuelve a España y a su pueblo natal en 1980 ,se despide para no volver nunca más.

Este año se cumple el vigesimoquinto aniversario de su muerte y el mundo del cine y la creación le añora.....pero nos reeencontrarnos con él en este libro: Álbum fotográfico de la familia Buñuel.

 

Los Partes de guerra de Martínez de Pisón

Partes de guerra, una novela de todos y para todos.
Éste es un libro de recopilaciones desde grandes firmas que mima y reúne el autor Ignacio Martínez de Pisón del que se pueden destacar numerosas novelas como “Carreteras secundarias” o “Dientes de leche” hasta el magnífico ensayo: “ Enterrar a los muertos”. Así tenemos lo sigiente:
“Desde que se produjo la sublevación militar de julio del 36 han sido muchos los escritores que han recurrido a la Guerra Civil como fuente de inspiración. Sin embargo, no existe (y posiblemente nunca existirá) una novela "definitiva" sobre la guerra. Este libro aspira a ser una novela colectiva sobre la guerra que nos cuente, entre todos los relatos, lo que fue aquel conflicto. Hay cuentos del frente y la retaguardia, del campo y la ciudad, de la zona nacional y la republicana, de diferentes regiones y culturas de España, etcétera. Los relatos se ordenarán cronológicamente según la acción que transcurre en cada uno de ellos, de forma que el lector podrá seguir la evolución del conflicto desde el estallido de la guerra hasta la definitiva derrota republicana. Como una novela, la gran novela colectiva de la guerra civil. Los autores son: Aldecoa, Atxaga, Aub, Ayala, Barea, Calders, Campos, Chaves, Nogales, Delibes, Fernández Santos, García Hortelano, García Pavón, García Serrano, Jordana, León, Anglada, Méndez Ferrín, Matute, Neville, Novás, Calvo, Olmedo, Pereira, Pinilla, Quiñones, Rivas, Rodoreda, Segovia, Sender, Talens, Trapiello, Zúñiga”.

Uncastillo:dispuestos a intervenir en política.

El alcalde de Uncastillo
Estuve en Uncastillo hace cosa  de año y medio y descubrí un episodio escalofriante de represión civil . Así me contaron., la crueldad y el sadismo para hacerse con la vida del alcalde. Tuvo lugar en la plaza, frente a la Iglesia, después de las torturas y humillaciones...lo decapitaron para jugar al fútbol con su cabeza., pero hubo muchas víctimas más, quizás menos “importantes”. Hoy todavía predomina el silencio por encima de cualquier otra consideración, las miradas esquivas y los cerrojos cerrados cuando alguien quiere hacer alguna pregunta
Así que cuando Víctor Lucea publica: “Dispuestos a intervenir en política. Don Antonio Plano Aznárez: socialismo y republicanismo en Uncastillo (1900-1939)” . .Víctoor escribe que hoy: “alguna gente después de setenta años tiene necesidad de hablar y recordar”.
En nuestra  estancia en Uncastillo nos explicaron que los odios, las manías, las ganas de venganza comenzó en 1934 y que de ahí se pueden extraer muchas consecuencias que luego tuvieron lugar en la represión franquista del 36.
Lucera indica que las Cinco Villas es el único lugar de Aragón que se sumó a Asturias en el Octubre del 34 --- quizás por el predominio de la UGT, un año antes fueron más cautos con el levantamiento, propiciado por los anarquistas en el 33-- --. Todo fracasó y ,según el autor, relata que se ve al contrario como algo o alguien a quien eliminar y esto estalla dos años después y el alcalde ya era  el señalado como principal inductor, según el teniente coronel Antonio Lucera, culpable de la insurrección del 34...
Lucea explica mucho más, muchos más entresijos que te atrapan en la lectura, una lección de historia y de memoria histórica..
Así, describe magníficamente cómo fue la revuelta y señala como principal inductor al alcalde Antonio Plano, pero al final de todo el follón la revuelta se queda en nada; aunque algunos de los paisanos, en el asalto al cuartel, no se contuvieron al intento de apaciguamiento de Antonio Plano. Allí murieron dos guardias quedando heridos el capitán, el sargento y otros miembros de la Benemérita; aunque también murieron algunos de los sublevados, pero quedaron enterrados en el silencio e la represión, el escarmiento y las miradas esquivas. Al alcalde se le condenó a muerte y otros a penas de cárcel o prisión de por  vida, pero cuando el Frente popular ganó las elecciones quedaron amnistiados. La derecha, según Lucea, quedó por esto y por perder las elecciones muy resentidos...viendo al enemigo, aún con más saña y el enemigo fueron los que intentaron la revolución, secundando la de Asturias.

Así el Octubre del año 34  fue transcendental en la historia de Uncastillo y marcó un futuro no muy lejano que como dice Lucea: ”desde el primer momento experimentó la extrema crueldad de la vida en la retaguardia franquista”...así quien estaba señalado y/ o había participado en los acontecimientos del 34, lo tenían claro. Antonio Plana murió fruto de una resentida represalia en el 36, como muchos otros vecinos , entre ellos algunas madres de familia.
El libro es fascinante y nos lleva de la mano de la historia de un ideal y de las personas que caminaban por él.  Un libro imprescindible y un excelente ejercicio de memoria histórica.
Una última consideración, lo que les he contado no es nada con lo que hay entre las páginas de este libro que destapa la verdad y no hay nada como delatar a la verdad para  saber vivir en libertad.

Nos acercamos, ahora a un relata que se nos despertó ,entre palabras, desde nuestra visita a Uncastillo.

 

Hombres normales, como el del capazo.

Juan llegó solitario y como extraviado a aquel pueblo camuflado t en la memoria. Sabía que debía ponerse a trabajar enseguida; se encontró con un hombre que bajaba decidido por una calle ancha y adoquinada. Juan le interrumpió: en qué pueblo se encontraba. El señor bajito, ágil  y anciano, le contestó que él también era forastero. Los dos siguieron el camino opuesto, mientras Juan se preguntaba qué hacia un forastero que decía no saber donde se encontraba  con capazo y azada. Se giró y vio como el ágil anciano entraba en una casa de aires burgueses. Lo hizo precipitadamente, sobretodo cuando vio que el verdadero forastero le miraba. Días después Juan descubrió el por qué de aquella mirada de temor, casi vergüenza.
Se alojó en una posada amable, limpia, aseada y de mejor cocina. Después de cenar se quedaban hablando en la mesa, pero nunca acababan de llegar a nada…Juan descubrió que la mujer era más franca y decidida; su marido tenía miedo con  la herencia de la familia masacrada; así que se acostumbró a quedarse después de la comida. Ello le permitió hablar con muchos ancianos que vivieron aquellos trágicos días, con algunos hijos….y conocer las dramáticas y trágicas historias de hombres y mujeres de Uncastillo. Una tarde de tormenta  se cruzó con el hombre del capazo que bajó la mirada como si con ella quisiera pegarse al suelo de adoquines.
 Se volvió a la ciudad con un buen artículo dedicado a la Memoria Histórica y volvió a pueblo de Uncastillo  tres años después, allí la prisión hacia justicia a los represaliados: hombres y mujeres de Uncastillo asesinados y masacrados. El trágico final del alcalde le sacudió y más averiguando que su vida y tortura se decidió delante de una Iglesia. Salió de prisión con otras historias que contar.

 

UN HÉROE ENJAULADO

PIRMO LEVY.
El primer acercamiento literario a Primo Levi se produjo en una primavera dura hace unos quince  años y fue con “Si això és un Home” que me lo regalarron unos amigos. En aquellos días me pareció uno de los libros más duros que había leído....cada capítulo me parecía más difícil de soportar,pero creí que debía seguir leyendo porque había en mí algo más que curiosidad.
Con los días lleguó a ser, commo lo es, un libro de referencia y Primo Levi un señor al que me hubiese gustado entrevistar, conocer y hasta convencer de que hubiese sido mejor esperar el finnal que no provocarlo....pero de la vida  de cada uno, sólo puede rendir cuentas uno; así que no hay nada que decir .Callar y respetar.

Levi nace en Turín, norte de Itaalia, y estudia química...pronto se ve vinculado a los movimientos de  lucha antifascista, pero es detenido en 1943 y dada su conndición de judio, podíamos decirrrrr, que doblemente acusado, doblemente castigado... Es deportado a Auschwiz y logró sobrervivir, aunque ,muchos estudiosos de su obra y trayectooria, aseguran que siempre fue preso de aquel cautiverio Otra destacada obra sobre las consecuencias del exterminio nazi fue La tregua, sobre la que se llegó a realizar un film. Puede que para acercarse, más y mejor, a Levi podamos leer este pensamiento que aparece en la pprimera página del libro SI ESTO ES UN HOMBRE.

Los que vevis seguros
En vuestras casas escalfadas
Los que encontráis en llegar a la noche
La cena caliente y caras amigas
Considerad si esto es un hombre:
Quien trabaja entre el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por un trozo de pan
Quien muere por un sí o por un no.

Considerad si esto es una mujer,
Sin cabellos i sin nombre
Sin fuerzas para recordar
Los ojos vacíos y el vientre frío
Como una rana en invierno.

Pensad que esto ha pasado:
Os confío estas palabras
Gravadlas en vuestro corazón
Cuando estési en casa o vayási por la calle,
Cuando os acostéis o os levantéis
Repetidlas a vuestros hijos
O que se os derrumbre la casa
La enfermedad os inutilice
Y vuestros hijos os giren la cara.

Ahora editan de Levy una trilogía que, verdaderamente,  merece otro artículo ; así pues nos reencontramos con Levi con la mayor brevedad posible.

 

 

 

 

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Fernando Olmeda fotografía Gerda Taro

LA MIRADA DE GERDA TARO.
Gerda Taro es una mujer que vivió como tal--- con toda la fuerza y energía que sólo ser mujer aglutina—y que se reivindicó día  a día en sus ideas y pensamientos, haciéndonos a todos y a todas más fuertes. Gerda Taro fue todo y mucho más que la compañera del famoso fotógrafo Cappa....nadie estuvo en la sombra de nadie, simplemente porque no lo necesitaban y porque la Taro era lo suficientemente valerosa como para enfrentarse a la batalla de la reivindicación ,de la igualdad de la mujer y  de la lucha por sus ideales.
Todas estas ideas sobre Gerda Taro se reivindican y se fortalecen  con la lectura de  Gerda Taro, fotógrafo de guerra  de Fernando Olmeda, un libro que tiene el sello de Debate.

El libro también es un paseo por la historia viva de la fotografía: sus aparatos ,  las tecnologías y sus miradas,  aquellas que acaban apretando el botón que inmortaliza el momento.

Todo esto Olmeda lo utiliza como material que proporciona más cuerpo a la narración de la vida de Gerda Taro y de la sociedad que la rodeó palpitando a diferentes ritmos: Alemania y el “acoso social”, Francia  y el encuentro con sus inquietudes, puede que con ella misma y España la primera guerra que fotografió con tanta pasión, como atrevimiento por no hablar de su nunca disimulado acercamiento a los que defendían la Segunda República. En este contexto la Taro va independizándose del mismísimo Cappa y haciéndose un lugar, más que prominente, entre el resto de fotógrafos, periodistas y, escritores y poetas españoles.... Gerda Taro era como una damisela para sus amigos en un mundo acosado, ametrallado y bombardeado....
Taro murió, después de volverse a arriesgar en combate, cuando volvía con unas buenas fotos , en el estribo de un coche que en un vaivén desequilibró a la Taro que fue aplastada por las cadenas de un tanque...murió horas más tarde , destrozando la alegría que, en adelante, hubiese dejado. En cambio, dejó intocable todo aquello que había proporcionado a los que le acompañaron en su corta vida y ,para años y el futuro, dejo su herencia fotográfica de un valor tan potente como la pasión que imprimía en su trabajo.
Dicen que Cappa(“el gran Robert Cappa”) nunca se recuperó de la pérdida de Gerda Taro con la que compartió algo más que la pasión por la imagen congelada en blanco y negro...fueron una pareja un tanto atípica, quizás por esa rebeldía y escape de la estabilidad de una insostenible Taro que parecía intentar redescubrir de manera constante.

Diría que hay una tercera parte en el libro de Fernando Olmeda y es el que analiza  “la manera” de hacer periodismo y la pérdida de no pocos valores y costumbre que lo convertían en algo fascinante....para, en la actualidaad, llegar a n punto donde multitud  de “engaños” están por encima de cualquier otra consideración que engrandece el arte, simple y casi tacaño, de contar aquello que pasa, sin más.
Olmeda parece que hecha de menos, desde sus tripas, aquellos días y critica de manera valiente y realizando un esmerado “examen de conciencia” lo que apunta a no pocos ”colegas” que se creen el ombligo de la libertad, la objetividad y la consciencia. Por la parte que me toca, gracias a este libro, gracias a los nombres que dan ejemplo y gracias  a Fernando Olmeda por recordarme muchas cosas...

 

 

 

Niños y NiÑas y OTROS SERES CURIOSOS

DESPERTAR SENSIBILIDADES INOLVIDABLES CON UNA BUENA LECTURA.
Durante muchos años(y todavía hoy de forma intermitente) en la mesilla de noche descansa un libro de poemas: antología de la Generación del 27,rimas y leyendas de Bécquer, Machado, Lorca, Miguel Hernández...en estos días de lluvia busqué un libro de poemas diferente y lo encontré en :”ANTONIO MACHADO PARA NIÑOS Y NIÑAS...Y OTROS SERES CURIOSOS”, un libro tan sencillo como vibrante de sentido y sensibilidad. Afuera, entre las calles iluminadas ténuamente, seguía llorando el cielo de una noche de otoño ....pero se disfrutaba mucho más de eso , entre la calima de las sábanas y con la lectura y admiración de los poemas de Antonio Macado y las ilustraciones de Tesa González. Este libro invita a compartir y a ser compartido...invita a ser regalado con la sensibilidad de la sencillez; la alegría de sus ilustraciones llenas de un calor amigo y , sobretodo, con las palabras atadas a la ternura del mejor Antonio Machado.
Un Machado pletórico que despierta curiosidades.

Pero la colección da para más, así que os  mantendremos informados.

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