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Diario de un fotógrafo.
Agustí Centelles: el fotoreportero y su día a día.
Éste es un nombre que nos recuerda , enseguida, imágenes que nos llevan más allá. Se trata de uno de los fotógrafos más notables del siglo XX ...el primer fotoreportero de peso en España y un ser, por lo que hemos podido leer, inigualable.
Agustín Centelles nació en el Grau (Valencia) en 1909, pero vivió desde niño en Barcelona. En 1932 comenzó a publicar reportajes en los principales diarios de Barcelona y en 1936 retrató el frustrado levantamiento militar de la capital catalana y la salida de las columnas hacia Aragón. Muchas de ésas instantáneas todavía forman parte, hoy por hoy, de los fotoreportajes de muchas de nuestras mejores firmas contemporáneas. Cenelles, por tanto, se mantiene vivo en muchos campos.
En 1937 es nombrado responsable de los Servicios Fotográficos del Comisionado de Propaganda, pero la derrota de la República, como a tantos otros, le llevó al exilió en Francia...en todo ese tiempo y con todas ésas pasadas peripecias consigue salvar unos 4.000 negativos. Después del paso por varios campos de concentración franceses(Argelès-sur- Mer i Bram) ...trabajó en un laboratorio de Carcasona hasta ser descubierto por la Gestapo. En 1944 volvió, clandestinamente, a Barcelona. A los dos años se presentó ante las autoridades franquistas, que le prohibieron ejercer de fotoperiodista.
Con la llegada de la democracia, ya en 1984, se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas. Murió en Barcelona el 1 de diciembre de 1985.Su hijo un año después descubre en su escritorio dos libretas caligrafiadas con la letra de su padre...era su diario que empezaba así: «A mi hijo Sergi y a los que puedan venir posteriormente»…El diario se centra en los días tristes del internamiento y del exilio...con las trágicas noticias que le llegaban de fuera y la incertidumbre sobre el estado de los suyos.
Se puede afirmar que éste libro es un documento inédito, imprescindible, un testimonio humano esencial que permite contemplar el final de la guerra desde la óptica de un fotoperiodista, un hombre que, gracias a sus magníficas instantáneas nos ha permitido sentir la guerra de un modo diferente.
Manuel Benito y su Álbum de adioses
Manuel Benito nos presenta en este libro a una Huesca capturada en blanco y negro en momentos especiales. Así también nos guía por esta ciudad que tiene y retiene rincones más que especiales. La fotografía, siempre en la bipolaridad del universo cromático, es la auténtica protagonista.
Las gentes en este libro son seres en tres dimensiones, son verdaderamente ellos, guiados por la mano de Manuel Benito los que imprimen una fuerza que hace al libro imprescindible de tener entre las manos para leer, pero sobretodo para ver y contemplar paso a paso...mirada a mirada, foto a foto....lo que fue y, por supuesto, es Huesca. El trabajo de Manuel Benito y todo aquello de lo que se rodea es magnífico y el libro, ÁLBUM DE ADIOSES, un regalo en cualquier momento.
Pero Benito consigue que ese adiós se prolongue hasta el presente--- este mismo instante--- y hasta mañana, el eterno futuro. Aquí se muestran los lugares más especiales de la Huesca que palpitaba entre blancos, blancos rotos, grises más y menos saturados y los diferentes universos del negro. Es un libro para curiosos, hecho por seres curiosos que nos quieren enseñar algo por lo que se sentían y sienten orgullosos y contentos.
Casas de piedra y rezos en el Serrablo.
Las fotos son valientes, descaradas, atrevidas….sin miedo se consigue el arte más puro…algunos de estos lugares, algunas de estos rincones de piedra sobre piedra como si estuviésemos leyendo Los pilares de la tierra….aunque esto es tan diferente como diferencial. Este libro fotográfico marca un tiempo y emite notas acompasadas como una partitura perfecta dibujada en un pentagrama.
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